La Previa
VIERNES 3 DE JULIO DE 2009
¡Finalmente llegó la moto!

El viernes 3 me fui a la concesionaria de Ignacio a verla y desembalarla. Era tanto el entusiasmo que me fui vestido como para salir a andar, con la campera, casco y guantes. Como dice dicho: "De la ilusión también se vive". Nos pusimos a trabajar (aramos dijo el mosquito...) y para el mediodía ya estaba casi lista, pero sin papeles, así que de rodar... ¡Nada!. Antes había visto en alguna vidriera una moto todavía dentro del esqueleto, pero esta es la primera vez que era MI moto la que estaba en la caja, más nueva imposible ¿no? Sin aceite, ni batería, ni plásticos, ni manillar... en fin. Parecía como recién salida de la línea de producción. Fue una emoción indescriptible, ampliada por los interminables meses de espera. Porque, en mi ingenuidad, supuse que la compraría en marzo sin más espera que lo que podía demorar el flete de terminal a concesionaria. Lo que yo no sabía es que en esa fecha ya no había Versys en la Argentina, ni una, y no debemos olvidar que la fábrica está en Japón. Así que procedimos a encargarla y la primera fecha que nos dieron de entrega fue para los primeros días de mayo, como fecha tentativa. La fecha tentativa era tan aproximada, que al final llegó los primeros días, pero no de Mayo, sino de Julio.
Los motociclistas somos, no sé si todos, pero al menos lo que yo conozco, unos animalitos dominados por la ansiedad; así que si nos corren sólo unos días la fecha de entrega de nuestra nueva máquina, objeto de nuestra ilusión universal, podemos llegar a tener brotes de insoportable urticaria; pero si encima tenemos una fecha límite para hacer un viaje con ella, lo que es mi caso, la situación ya se vuelve un caso digno de estudio para la psiquiatría... Bueno, pueden imaginarse el estado de desequilibrio continúo en que me encontraba. Finalmente Patricio y Cecilia, amigos y agentes de viaje que se han metido en este brete de enviarme a Asia con mi moto, decidieron que dado el enorme papeleo que hay que presentar, tanto por mí como por la máquina, era más prudente cambiar la fecha de salida, pero sin acercarnos demasiado al invierno del norte; así que ahora en vez de salir el 8 de agosto, saldré el 22 del mismo mes. Y esa es nuestra última fecha confirmada. El principal problema es llegar con las visas y los permisos en regla y a tiempo. En fin, confiamos en que podamos hacer todo a tiempo.


MARTES 7 DE JULIO DE 2009
VISAS, FIEBRE PORCINA Y... ¿TURKMENISTAN?

Recibimos un mail de Alejandra, Central Asia Travel, desde Tashkent, informándonos como están avanzando los trámites de los diferentes visados y permisos necesarios para realizar el viaje. Empezamos a leer y todo venía aceptablemente bien. En principio no había problema para retirar todos los visados entre el 24 y 28 agosto en las diferentes oficinas consulares de Tashkent.

Pero faltaba leer todavía el segundo y más extenso párrafo...

Comienza Alejandra diciéndonos que es menester informarnos acerca de la situación actual en Turkmenistán. Esta sola primera frase ya sirvió para que se nos erizasen los pelos de la nuca. Sigue dando explicaciones sobre los regímenes de Asia y de cómo los turkmenos son los más cerrados, cosa que ya sabíamos, pero ratificación que no sirvió para generar tranquilidad. Al final nos informa que debido a la fiebre porcina no se están consiguiendo los apoyos a los visados necesarios para obtener la visa de entrada en Turkmenistán. Esta información es una clara afirmación de cierre de frontera. Con menos de 45 días por delante no hay mucho que se pueda hacer. Chau Turkmenistán. Chau la ciudad de Merv. Chau desierto de Karakoram.

¿Y ahora? ¿Qué hacer? ¿Por dónde cruzar de Asia Central al Cáucaso?

Cerrada la frontera turkmena y descartado Afghanistan, ya desde el principio de la planificación del viaje, sólo queda el Norte, pasando por Kazakhstán. Finalmente Turkmenistán fue una mala elección porque desde el comienzo se presentó como un país muy complicado.

Antes volvíamos de Khiva a Bukhara y de ahí iniciábamos el cruce de Turkmenistán por Merv. Ahora en cambio seguimos de Khiva a Nukus, Qonghirat, Beyneu (ya en Kazakhstán) para terminar en el puerto petrolero de Aktau. Si los tiempos dan, puede ser que hagamos una visita al Mar Aral, tanto como para ver el desastre ecológico hecho por la URSS en ese lugar.

En Aktau tomaremos el ferry que va a Baku, donde restablecemos el recorrido como estaba planteado originalmente. Lo interesante del tema es que este ferry no tiene fecha ni horarios fijos, saliendo cada 7 o 10 días, cuando completa carga como para hacer el viaje, así que tanto puede pasar que se deba salir de inmediato apenas se arribe a Aktau, como también que uno deba quedarse más de una semana, esperando el próximo ferry.


MARTES 14 DE JULIO DE 2009
EL ACA Y EL CARNET DE PASSAGES EN DOUANE

El amigo Adolfo Salmain de Costa Libre S.A., que es quien se ocupa del flete de ida y vuelta de mi moto, me solicitó realizar en el Automóvil Club Argentino las averiguaciones de los papeles necesarios para la moto. El recordaba que el ACA emite un tríptico para países no limítrofes y me pidió que me ocupara de la obtención de ese documento o del que fuera de aplicación en este viaje.

En el 0-800 del ACA me dieron los números de sus oficinas especializadas en el tema de trámites para viajar al extranjero. Como durante una semana nadie me atendió en ninguno de los números, decidí hacer las averiguaciones en forma personal.

En las oficinas me informan que es necesaria la emisión de un "Carnet de Passages en Douane (CPD)", casi para cualquier país al que decida ir. Para que se den una idea, la emisión de este Carnet o libreta tiene un costo de $300 más $ 40 por libreta, más una caución en efectivo, para asegurar que la moto no será vendida en alguno de los países visitados, del ¡50% del valor del vehículo! Esta caución que es devuelta cuando uno presenta el Carnet debidamente sellado y donde se verifica que el vehículo ha retornado al país de origen, sólo puede hacerse en pesos. Ni en dólares, ni en bonos, ni seguro de caución de compañía aseguradora.

Como yo ya había hecho mis averiguaciones le informé a la señorita que me atendía que el único país de Asia Central que actualmente pide el CPD es Irán. La conversación no iba a ningún lado, porque ella no escuchó lo que yo le informaba y finalmente partí del ACA con una enorme frustración y bronca. El paso siguiente era realizar la averiguación en Uzbekistán, a ver que nos decían ellos. La información que nos enviaron fue la siguiente: "Acabo de llamar al Comité de Aduana de la República Uzbekistán y he averiguado la siguiente información: El pasajero no necesita llevar consigo ninguna documentación especial, sino sólo su pasaporte. Y ya aquí, cuando va a sacar su motocicleta de la aduana, tendrá que llenar algunos papeles convenientes y hacer pagos necesarios."

Vale decir que no necesito llevar nada más que mi documentación y la de la moto. Esa sí que era una buena noticia y bastante diferente a tener que dejar depositado el 50% del valor de la moto en una cuenta del ACA!

Este carnet viene a ser el pasaporte del vehículo. Básicamente es un permiso de importación temporal de vehículos a motor. Tiene la misma estructura que un pasaporte: el vehículo en cuestión está perfectamente identificado por marca, modelo, propietario, nº de chasis, nº de serie del motor, color y otros detalles identificativos, accesorios que lleve, etc. También consta el valor del vehículo.


SÁBADO 25 DE JULIO DE 2009
Flete, Asia Travel, Cajón, Moto...

El viernes nos reunimos; Patricio, Adolfo Salmain y yo para comenzar a ultimar los detalles del flete de la moto. Fue una reunión corta, pero productiva. Si quiero que la moto esté en Tashkent, cuando yo llegué, tendré que enviarla unos 15 días antes. Lo que me sigue comprimiendo la agenda, porque esto quiere decir que a más tardar, para el 9 de agosto tendré que tenerla asentada, equipada para el viaje y con el primer service realizado. Nada que sea imposible, pero nunca un respiro.

Alejandra de Asia Travel, la agencia de Tashkent se estuvo dando unas vueltas por la página y la elogió mucho. La verdad es que hasta ahora se vienen mostrando como súper profesionales. Si alguna vez quieren ir para los "stan" no dejen de consultarlos.

También el viernes terminamos con el tema del cajón para la moto. Desinfectado, con su certificado y todo. Así que ahora lo irán a buscar para empezar a acondicionarlo en la concesionaria, a fin de que quede perfecto para transportar la moto sin problemas.
También el viernes llegó el certificado de importación a Lobos. Así que el sábado nos fuimos con mi hijo Arcadio a buscar la moto. Fuimos, instalamos el GPS, me saqué foto con mi amigo Ignacio Giache y nos volvimos para Buenos Aires. Ahora sólo tengo que ablandarla y llevársela de nuevo a Ignacio para que la embale y la mande a Ezeiza.

Si bien no puedo pasar todavía las 4.000 RPM, se nota que la moto es muy salidora de abajo. Como toda trailera copia bien los caminos rotos y es extraordinariamente cómoda. La verdad, creo que hice una muy buena elección.

Ya siento que no falta nada y que me estoy yendo en pocos días, y no puedo creerlo! Todas las piezas comienzan a encastrarse como en un rompecabezas bien cortado, no quiero adelantarme porque sé que eso es yeta, pero me tengo una fe bárbara.

La seguimos en la próxima.


VIERNES 31 DE JULIO DE 2009
Por hoy sólo fotos.

Como la semana estuvo plagada de pálidas creo que es mejor que la nota de hoy sea sólo fotográfica. La semana que viene cuando todos los temas estén solucionados, porque les aseguro que los solucionaremos, les relataré algunas de las desventuras que pasaron.

Les cuento un poco de las fotos. El que me acompaña con muletas en mano, en una de ellas es mi amigo Michael. Michael es un motero de aquellos que quedó inmovilizado de las rodillas para abajo, como consecuencia de un tiro que le pegaron en un asalto. Como es un entusiasta y arriesgado cabal me acompañó en una de las salidas de ablande de la moto. Quedó la foto para la memoria!

Las otras fotos me la sacó Marcela Masotti el viernes 31 con la invalorable ayuda de Mariana Sanguineti, que actuó de Productora. Todo un equipo ¡¿no?!. Sacamos algunas en el hipódromo de San Isidro, otras en la costa del Río de la Plata y en otras locaciones de Zona Norte. Espero que les gusten.

Hagan votos de que solucione los "pequeños" problemas que aparecieron y, ¡hasta la próxima!


MIERCOLES 19 DE AGOSTO DE 2009

Se acabó La Previa...

Ya comienza la magia del desierto a trazar la ruta que habré de recorrer. El próximo marco lo darán las montañas, por donde increíbles guerreros y viajeros realizaron cruces imposibles, o dejaron sus huesos. Las ciudades, hechas en gloria de los príncipes que, desde hace más de dos mil años, las siguen habitando como fantasmas sonámbulos, me devolverán sus leyendas y obras.

El desierto naranja guarda, como en un mundo, las huellas de todos.

Así es. Esta es la última nota para la sección La Previa y es también la última que escribo en la Argentina. La próxima la escribiré en Tashkent y ya formará parte del "Cuaderno de Bitácora". Cuaderno que iré actualizando en cada una de mis paradas donde haya conexión de Internet. Algo que intentaré hacer cada tres o cuatro días a lo sumo. El formato será de breve diario de viaje con los datos más importantes y/o curiosos de cada jornada y, por supuesto, fotos, comentarios e impresiones. Así que entren cada tanto y vayan levantando las novedades.

El 22 de Agosto, tal como se anunció en la portada del site, salgo de Ezeiza a las 12,15 horas, de ahí a Londres y de Londres a Istambul, donde cambio a Turkish Airlines y hago el vuelo a Tashkent, llegando a ésta el lunes a la madrugada.

Estas últimas tres semanas fueron francamente agotadoras. Trámites y más trámites.

Finalmente tuve que sacar en el Automóvil Club Argentino, el famoso Carnet de Passages en Douane. La verdad es que no se entiende. Este carnet pretende proteger a los países visitados del eventual contrabando del vehículo utilizado. Vale decir que el principal interesado en solicitarlo es el país huésped. Bueno, tal como ya lo dije en una nota anterior, ninguno de los países que visitaré lo solicita.

Hubo que tramitarlo porque simplemente la Aduana de nuestro país lo solicita. Ahora, si la Aduana quiere prevenir la eventual exportación de una moto de contrabando, ¿Por qué no cauciona simplemente el valor de los derechos objeto de la probable evasión y no el 50% del valor del vehículo?

¿Por qué no es suficiente un seguro de caución u otra garantía? ¿Por qué tienen que ser pesos, que se ven afectados por la inflación, y no bonos o euros u otra moneda? Además si es un requisito de la Aduana ¿por qué el ACA toma en depósito el 50% del valor a los no socios, pero el 40% a los socios? ¿Presume el ACA, o la Aduana, que un socio es una persona más respetable? Evidentemente me hice socio, con lo que automáticamente me ahorre ese 10%, pero la verdad es que como argumento de captación de socios es un poco coercitivo ¿no? Y todo el tema no deja de ser medio "trucho". Pero la plata hay que depositarla ahora y dentro de 3 meses (en mi caso), solicitar el reintegro de los pesos, que por supuesto tampoco generan intereses, con el famoso CDP debidamente sellado.

Algunos consejos a aquéllos que deseen viajar a países no limítrofes:

  • Traten de tener la moto lista, por lo menos 60 días antes de la partida. Recién pude patentar la mía el 27 de julio. Así que llegué con la lengua afuera.

  • Tengan en cuenta el CDP y que el depósito en garantía es del 40% del valor de lista del vehículo. Si es un usado va por valuación de patente, lo que puede incidir hasta en la selección de la moto.

  • El ACA, aún cuando sea 0 kilómetro pide verificación policial. Form. 12.

  • El trámite del CDP lleva no menos de una semana.

  • En el mismo declaren las herramientas y otros elementos vinculados que piensen enviar con la moto. No va indumentaria o cosas de camping o de uso personal.

  • Traten de enviar la moto por barco, la diferencia económica es enorme con el flete aéreo y hay líneas marítimas regulares muy serias con fechas bastante seguras (puede haber una variación, en el peor de los casos de 3 o 4 días). En mi caso eso no fue posible porque Tashkent es una ciudad que no da al mar y no hay puertos marítimos cercanos. También puede pasar que si el destino es muy exótico no esté servido por líneas regulares, pero son todos temas que hay que trabajar con prolijidad y tiempo, mucho tiempo.

  • Si, como en mi caso, no hay representaciones consulares recíprocas, trabajen el tema visas y papeleo con mucho tiempo de avance, por lo menos 4 meses y contraten una agencia del lugar de destino para que se ocupe de estos trámites. En mi caso Central Asia Travel se ha ocupado de una manera impecable.

  • También el tema vacunas y chequeos médicos es conveniente iniciarlo unos 6 meses antes.

  • En caso de destinos no habituales, es muy importante la Agencia de viajes con la que contraten el viaje. En mi caso muchas cosas se solucionaron y se abarataron por el excelente servicio de Grandval Viajes.
Estos son los consejos de salida. A la vuelta supongo que completaré con algunos más, ya más relacionados con el día a día del viaje.

Pasando a otro tema, nunca pensé que esta travesía iba a ser tan movilizadora en lo afectivo. Mis amigos motociclistas me hicieron una comida en lo de Manuel y Mariana (¡Muchas gracias!),

y los que no pudieron venir llamaron por teléfono. Mis amigos no motociclistas también me han estado invitando (¡Gracias Pat y Cecilia! ¡Gracias Lisa y Robert! ¡Gracias Nicholas!) y despidiendo y la familia también. Así que les cuento que ese es un beneficio extra del viaje, sobre todo si uno tiene baja la autoestima o anda necesitando reforzar sus afectos.

¡Hasta la próxima, ya en Tashkent! Me esperan los príncipes en sus desiertos naranja.


PS: Mi agradecimiento más genuino a la inefable Marcela!!!

ITINERARIO

  Día Ciudad País Noches Kilómetros Total Notas

Cuaderno de Bitácora


SABADO 22 AL 24 DE AGOSTO DE 2009

De salida...

Fue emocionante. Los días previos a la partida me llamaron todos, o me mandaron mails, o cayeron por casa, o dejaron mensaje en Cyberseguidores. Algunos no contentos con un tipo de manifestación se reiteraron en más de una variante.

Después, el sábado me acompañaron varios a Ezeiza, algunos en moto y los otros "enlatados". Por suerte quedaron fotos para ir jalonando.

En el avión a Londres me tocó una maestra alemana, que daba clases en Chile, y que no paró de hablar un minuto y un chico francés que trabaja en Sao Paulo. La verdad, sentí que el avión era una especie de caravasar, donde todos éramos los extranjeros participantes de este nuevo tipo de caravana.

Por suerte de Londres a Istambul pude viajar solo; nada especial, lo que me permitió dormir y ganarle un poco de espacio al sueño.

Lo más fuerte de todo, fue llegar a Istambul. Cuando se iba aproximando me di cuenta que lo hacía sobre la orilla europea del Mármara y ahí me puse a mirar la ruta costera, pensando que esa es la que voy a estar recorriendo con mi moto en menos de 60 días. Eso sólo ya me puso en situación, pero estaba cavilando en esos temas cuando el avión hizo un viraje hacia el este y se me apareció ¡ASIA! Me emocionó muchísimo ver la costa asiática de Turquía. Pensé en los aqueos y en los macedonios, lo que deben haber sentido cuando enfrentaron esas costas en sus frágiles embarcaciones, y además con misiones de guerra y de conquista! Ese continente desconocido y lleno de fascinación, ahí quieto, esperando, a ellos hace miles de años, y ahora abierto a mi viaje.

En el Aeropuerto de Istambul uno ya se da cuenta que está en otro mundo, y eso que seguimos todavía en Europa. La multiplicidad de idiomas que suenan rarísimo, la diversidad de las personas, el movimiento, los negocios. Todo es distinto. Todo atrae como un encantamiento. Y si pensaba que el avión de Ezeiza era como una caravana moderna, bueno, el de Istambul a Tashkent era "Blade Runner". Mongolas bellísimas, turcos, uigures (que son como chinos, pero menos), rusos. Chicos que de rubios parecen teñidos o de un país nórdico al lado de pieles de un bronce profundo. Y de nuevo los idiomas... Las azafatas empiezan sus mensajes en turco, los repiten en inglés, luego en ruso, para terminar en uzbeko. Cada vez que quieren solicitar el abrochado de cinturones, o mensaje similar, pasa medio viaje. Y lo más increíble de todo, es que la mayoría de la gente maneja, por lo menos, dos idiomas.

Cuando llegué a Tashkent, a la 1 de la mañana del 24, dos días después de mi salida, tuve la sensación de estar llegando al viejo aeropuerto de Carrasco (antes de la remodelación). La vieja arquitectura soviética, vestigio del monumentalismo nacionalsocialista. Lo mismo que muchos edificios nuestros de aquellas épocas. Cola para las Visas, cola para sellado de pasaportes, demora en una cinta transportadora de equipaje que parecía movida por tortugas con hipo. Mi equipaje que no aparecía, yo recordé que alguien me había comentado que siempre le perdían las valijas en Heathrow. Aparecieron las valijas. Así que como a las 02,30 abandoné el aeropuerto y entré al país. Afuera estaba esperándome la siempre eficientísima Alejandra que me dejo en el Hotel y me pasó a buscar a las 09,30 al día siguiente.

Como no quiero aburrirlos les cuento, que todo se hace larguísimo, cada Visa, cada banco, la Aduana para sacar la moto, llevó como 5 horas y siempre atendido por unos militares que están vestidos de oficiales rusos y te hablan en ruso. La verdad es que se siente el clima soviético y fácilmente uno puede imaginarse lo que habrá sido, en épocas de Krushev.

Anécdota del desembalaje de la moto. Como los muchachos quieren ganarse unos mangos extras, enseguida se ponen a tu disposición para ayudarte a deshacer el cajón. Yo insistía en que me dejaran con mi destornillador y la llave 13, que lo podía hacer tranquilo, hasta que uno que debió haber pensado que yo era un gringo que no entendía nada de nada, cayó con un hacha para darle al cajón. Me contaron que, yo que hasta ahí venía muy sonriente y diplomático, me transformé en una bestia y me puse a los gritos.

Este mismo muchacho, minutos después a un gancho de las lingas que no aflojaba, empezó a pegarle con la cabeza de una llave inglesa ajustable. No, si te descuidas, en dos segundos te quedas sin moto...

Supongo que estaré subiendo algo más el jueves, antes de abandonar Tashkent rumbo a Kyrgyzstan y el Pamir

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MIERCOLES 26 DE AGOSTO DE 2009

¡El Arranque...!

Entre ayer a la noche y hoy la cosa empezó a tomar cuerpo. En principio se nos ordeno bastante el tema visas, ayer pudimos meter la de Tajikistán y la de Azerbaijan, y hoy liquidamos la de Kazakhstán. Mañana parto hacia Ferghana.

Les cuento algunas cosas breves.

Ayer almorzamos con Alejandra en el Palacio del PLOV. El Plov no es ni más ni menos que un Pilav, que por supuesto, en cada pueblo es distinto y que ¡sólo pueden cocinar los hombres!. El Palacio es como esos salones para fiestas enormes, de dos plantas y totalmente desprovisto de gracia; lleno de mesas de gente comiendo Plov. Viene servido en unos tazones con garbanzos, pocos y apenas hechos crujen como nueces, pasas, zanahorias, arroz (aclaración para algún distraído) y carne media en trozos y media deshilachada, en mi plato además vinieron dos rodajas redondas de un fiambre que parecía un pastrón con una veta de grasa. Por supuesto, cometí el error de preguntar qué carne era... Bueno, era ¡caballo!, les juro que se me estrujaron las tripas e instantáneamente me acorde de Sofía, que es vegetariana y de Mariana, que piensa que todavía no conoció a nadie que sea mejor que los caballos. De más está decir que me comí todo y que me pareció bastante bueno, además ya no pregunté más qué otro animal había en mi plato!

A la noche fui solo a un Restaurant y tuve el placer de comer exactamente lo que quería y lo que me imaginaba que era, con muy poca ayuda. Por supuesto cordero, pero hecho braseado con vegetales, siempre acompañado por el maravilloso pan Uzbeko. Ese pan sí que fue un descubrimiento. Es blanco, redondo como una torta de 25cms, dorado y muy, muy esponjoso y aireado.

A la embajada de Kazakhstán fui con mi moto, la gente te mira como si fueras marciano, porque les cuento que hasta no hace mucho las motos estuvieron prohibidas en Uzbekistán (¿?). Hablando de pocas motos hay cosas que acá no se ven y que al rato de andar llama la atención. No se ven motos, no se ven perros, tienen unos parques extraordinarios, pero no se ve gente corriendo ni caminando, casi no hay ciclistas. Y las cosas que uno ve que nos suenan extrañas, por ejemplo que cualquier auto hace de taxi si uno va en la dirección correcta, no es inusual si uno está parado en la vereda que un auto cualquiera le toque bocina para que uno se suba. Muchísimo ajedrez, en todos lados, plazas, restoranes, el gerente del hotel, todo el mundo; y también backgamon, pero éste en las plazas.

Bueno en la puerta de la embajada de Kazakhstán pude ¿comunicarme? con un hombre que cuando vio la foto de Venecia en la planera, me dijo que el también tenía una nieta de año y medio y ahí nomás me invitó a su casamiento (¿número?) el 3 de octubre próximo. Supongo que estaré en Turquía para entonces.

De ahí Murataka (el chófer del auto) me invitó a su casa. Él en el auto y yo en la moto. Unas cuadras antes de llegar se me cruza un morocho con ¡todos! los dientes de oro y se me sube atrás en la moto. Estaba claro que Murataka había anticipado por celular nuestra visita y su barra de amigos estaba saliendo a la calle para recibirnos. Llegamos al raion de Murataka y ya había una bandada de chicos esperando la moto. Hay que ponerse en situación, desde que llegué sólo ví 3 o 4 scooter y de repente les llega a los chicos (y no tan chicos) en un barrio de gente trabajadora, una moto japonesa..., para ellos fue un acontecimiento. Pero el acontecimiento fue para mí, cuando en la casa de Murataka me ofrecieron un té y terminé con un imprevisto banquete como el que se ve en la foto, con el famoso pan incluido. Este tema de la generosidad es algo impresionante, porque la mujer de Murataka me regaló, además de la comida improvisada en el momento, una alfombrita cuadrada de lana que es para sentarse, a lo que no pude rehusarme. La verdad es que sentí que era todo demasiado y traté de irme rápido, pero ¡Qué gente maravillosa!



De ahí me fui al Khast Imom (recuerden, todo en moto!) que es el centro religioso islámico del país. Ahí está lo que más quería ver de Tashkent, el principal motivo de porque Tashkent vale un viaje, el UTHMAN QURAN, el Corán de Oman, que además de ser el Corán más viejo del mundo, y además enorme, porque abierto debe medir 1,50 mts por 0,60 mts y es de pergamino. Y emociona verlo tan gigantesco en todo sentido y que sus hojas no tengan una sola decoración. Sólo una perfecta caligrafía árabe en blanco y negro. Ese Corán que Amir Timur llevó a Samarcanda, que Lenin se lo robó a Moscú y que luego Stalin recolocó en Tashkent, como actitud diplomática hacia los uzbekos, está además manchado con la sangre de Oman, ya que fue asesinado mientras lo leía. Pavada de libro, ¿no?



Después fui a la plaza Amir Timur, donde saqué algunas fotos, la de los edificios están dedicadas a Patricio porque son las casas del Great Game . Y las de la gente son para quienes me las pidieron.


Después volví al hotel para preparar el equipaje y hacer algunos ajustes finales en la moto, y de ahí me fui a buscar mi pasaporte con la visa a la Embajada de Kazakhstan. Así que me tomé el Metro, ya que quería mezclarme un poco y además me encanta el subte. Bueno, si van a Tashkent no dejen de usarlo. Las estaciones son alucinantes, de mármol, inmensas, todas distintas. Las hay Art Noveau con arañas con caireles, por supuesto monumentalismo soviético y también Art Deco. Lamenté no poder recorrerlas una por una. Realmente, una maravilla! (Como todo Tashkent, siempre llenos de policías que no te dejan ni tocar la cámara).

Como nota graciosa, cuando estaba terminando de revisar con Alejandra en la agencia todos los detalles de los próximos días, cayó Murataka, con algo que quería que me comiera a toda costa y que lo había traído de su casa. Eran unos fideos cortitos fríos con carne deshilachada de... ¡sí!, caballo. Probé dos bocados, pero no pude continuar. Perdón Murataka! No pude! Además se me engraso el paladar, tanto como para que la impresión no menguara.

La próxima ya en Ferghana. No me abandonen!

PS: Gracias Alejandra!!! Gracias Murataka Y Familia! Gracias Ksensiya!
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JUEVES 27 DE AGOSTO DE 2009

¡Al fin ruta...!

Me recontra perdí. Pero era de esperarse. Tashkent no es una ciudad fácil, llena de autopistas que se cruzan con túneles y bifurcaciones y retomes en "U". Pasó lo de siempre, y a alguien tengo que echarle la culpa, me paró un policía, no les conté? ¡Lleno de policías, de a dos por cuadra! No vi criminalidad, pero tampoco ellos te inspiran mucha confianza. Bueno, como decía me paró uno, yo sabía que estaba todo bien, y además venía recontraconcentrado en el camino. Así que la de siempre, mientras te sacas el casco, buscas los documentos y demás, se juntan los polis de 10 cuadras a la redonda a mirar la moto y tocarla un poquito. Finalmente, éste era buena gente y me ahorró el trámite de los documentos; pero igual perdí el hilo de la salida. Bueno, una hora estuve para salir de Tashkent.

Pero cuando salí! Y los suburbios quedaron atrás, y se abrió el lindísimo campo uzbeko... Ahí cambió todo y entendí exactamente por qué yo estaba ahí. Todos mis temores y aprensiones quedaron atrás. Después vinieron las montañas, no hay fotos porque está prohibido sacar fotos del paisaje! Y la ruta también está llena de policías, así que no es cosa de creerse el vivo, porque te metes en problemas. Me volvieron a parar en una de las aduanas ¡internas! Me agarré un embole padre (absolutamente desaconsejado acá, Manuel) que contuve apenas. Me mandaron a mostrar el pasaporte a una casilla, donde lo único que había era un flaco durmiendo en una genuina catrera. Llame a uno de los milicos, que me dejó al sol mientras él se metía adentro de la casilla donde estaba el flaco. Solo para verificar que éste dormía como un tronco y yo al sol del mediodía con toda la pilcha de la moto puesta!!! Al final se mete en otra casilla, que tenía mostrador y ventanilla, se sienta al mostrador, abre mi pasaporte, lo mira y me lo entrega a través de la ventanilla!! De no creer!!, no podía haber abierto el pasaporte en el puesto de control y listo?? Cuando llegué a donde estaba la moto, unos 250 metros, ya medio Uzbekistán se había sentado en ella, jugado con el GPS y sacado fotos. Más sonrisas, más fotos y al camino.



Muy buena esta parte de la cordillera del Tien Shan. Vi alguna nieve arriba, arrastré, sin querer lo juro! alguna bota en el sinuoso (Gracias a David Paredes, hoy me acordé mucho de sus clínicas). Maravillosa y no es nada al lado de lo que se viene.



Después entre Ferghana, el valle es la provincia de mayor islamismo en Uzbekistán y me sentí en Persia, así que por supuesto me fui al bazar. Comí algunas cosas, me divertí un rato viviendo lo que es genuinamente un mercado persa!!



Les dejo algunas fotos de Ferghana. Mañana si los dioses y los vistas de aduana me son propicios entraré en Kyrgyzstan y dormiré en Toktogul. Hasta la próxima conexión de Internet.


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VIERNES 28 DE AGOSTO DE 2009

Cruce de frontera - Valle Río Naryn - Lago Toktogul

Hoy fue un día en que se dieron todas las cosas que uno puede esperar de este tipo de viajes.

Empecé temprano en Ferghana buscando un ciber café abierto. Y caminando me metí en el parque de Amir Timur, que es muy lindo y muy cuidado. Dando vueltas terminé en el Bazar, pero hoy encontré lo que busqué ayer sin éxito, los lugares donde come la gente que va al Bazar. Fui sin cámara, error que no repetiré, así que se los cuento brevemente. Hay unas mesas largas, como para diez personas, se va buscando y/o ordenando en los puestos lo que se desea y cuando está listo lo llevan al lugar donde uno se sentó. Generalmente lo que se retira de un mostrador, p ej.: el té que viene en tetera y taza de porcelana, ordinaria, pero porcelana, se paga en el momento. Si se decide comer unos kebabs con Achuk Chui, pequeña ensalada de tomate y cebolla, se ordena y se lleva en el momento el plato y el fabuloso pan uzbeko con semillas de sésamo. Cuando los kebabs están los sirven en la mesa y uno paga cuando se va en el mostrador donde ordenó. Toda la vajilla que uno usó queda en la mesa y ellos se ocupan de levantarlo todo. La verdad es que disfruté enormemente de este desayuno riquísimo y popular en el mercado.

Como siempre, para salir de Ferghana me perdí, pero me arreglé solo y encontré bien la ruita a Andijon, adonde no quería entrar, pero entré por error. Más de una vez me equivoco o interpreto mal los carteles en Argentina, imagínense en Uzbekistán! Si bien se dice que hay democracia la realidad es que el actual presidente era el Secretario del PC y cuando la Perestroika fundó un partido que gana siempre las elecciones con porcentajes como el 98%!! El caso es que en Andijon hubo una revuelta popular muy brava y con muchos muertos (esa información, como ya se dieron cuenta, no fue dada a publicidad). Desde entonces Andijon está prácticamente en estado de sitio y todas sus entradas son controladas por la Policía (Ya les conté que está lleno de policías?) Con esta información era bastante lógico que no fuera una opción en mi viaje, pero....me equivoqué de camino y ¡Sácate! Los policías, me estaban esperando con los brazos abiertos!! Pasaporte, documentación de moto, papeles de Aduana, Maradona y la gente que enseguida rodea y toca la moto. (Brevísima: Tenía la moto estacionada en la puerta del hotel de Ferghana y vino un oficial de policía, lleno de estrellas a pedirme que la prendiera, que quería oír el motor, eso no es nada, para ellos "oír" el motor es ponerlo al corte. Por supuesto, le dije que no tenía la llave encima...). En fin, cuando terminaron con el circo me di la vuelta en "U" y me fui. A lo mejor debo agradecer que no me hayan parado a la salida ¿no?

De ahí me fui a Uchqorghan que era la última ciudad uzbeka antes del paso fronterizo. Es una ciudad del tamaño de Lobos, pero mucho más desordenada y con mucha calle de tierra. Justo en mi camino de cruce estaban haciendo un festival, o lo que sea. Por supuesto me requeterecontra perdí. Por suerte, después de varias vueltas, encontré a una persona muy amable que, me hizo seguir su auto y me sacó a la ruta. Ahíle pegué hasta el puesto fronterizo que es como una fortaleza y que estaba ¡con las puertas cerradas! Injurié a todas las madres de los guardas y me fui a buscar el único otro checkpoint posible en ese sector de la frontera, 15 Km al este. Cuando llegué había una garita con un guarda quien me informa que ese punto está cerrado y yo le decía que no que el cerrado era el anterior y el insistía en que el otro punto estaba abierto y que el cerrado era donde estaba ahora. Quince minutos de discusión en ruso con él, su compañero y por supuesto ¡Maradona! Al final veo que no tengo más recurso que volver al que creía cerrado y que, efectivamente, estaba abierto. Había que pararse frente a los grandes portones y esperar, 5 minutos al sol 34º, hasta que viene un soldado a abrir. Adentro la cosa no fue tan difícil como temía, el oficial de Migraciones de Uzbekistán me la hizo fácil, pero no rápida, por lo que le regalé una foto de Maradona, para qué! Al soldado que estaba a cargo de aduana le dio un ataque de celos y me hizo desarmar todos los baúles de la moto, mis amigos motoristas saben lo que eso significa. Abría uno, le mostraba que eran herramientas y le decía "Vcio?", que quiere decir si es todo en ruso, y el turro me hacía abrir y desarmar otro, así sucesivamente todos los baúles. Cuando terminó se puso a preguntarme cuánto valen las bicicletas en Argentina? Todo esto después de haber jugado media hora con la llave de contacto On and Off, On and Off, porque le divertía el programa de diagnostico del tablero!!! Después que le dije que las bicicletas valen entre 90 y 4.000 U$S, tanto como para que no me hinche más, el flaco me dice si no quiero armar un negocio de exportación de motos con él! Le dije que yo estaba en otro negocio, por supuesto me pregunto cuál y yo ya le dije por enésima vez ¿VCIO?, mientras pensaba la remil p que te p milico de m... Vcio, vcio fue su respuesta... En el puesto de Kyrgyzstan estuve exactamente 15 minutos, contra la hora y media de los uzbekos, y eso que salía ¿no?. Mis documentos, los de la moto, tomaron nota, me preguntaron por Maradona y me dieron vía libre al fin ¡KYRGYZSTAN! Pero en todos lados se cuecen habas... saliendo del checkpoint había un caminito de 1 œ km que conecta con la ruta que tenía que tomar a Toktogul, pero justo antes de la ruta... un puesto de control Kyrgyz! Pero, si acababa de cruzar la frontera!! Nada, de vuelta soldadito en barrera, oficial dormido en casilla de lata que sale restregándose los ojos y me pide el pasaporte. Después me dice que entré en la casilla ¿Maradona? Por supuesto!! Y cuanto cuesta el casco que uso y si voy a nadar en Yssik Kol, y, y, y.... Al final anota mi pasaporte en cuaderno engrasado y borroneado y me levantan la barrera. Ahora sí, Kyrgyzstan! Hice el Valle de Naryn, ya con algunos síntomas de deshidratación y sin agua en el Camelback (absolutamente indispensable en estos viajes) al final encontré una familia que por el doble del precio acepto darme una botella de agua mineral, pagada con plata uzbeka. Porque en cada país sólo cambian la moneda local y ninguno me aceptaba Som Uzbekos.

Les dejo algunas fotos del valle del río Naryn y mañana hablaremos del Chymkan y Suusanyr.

Hasta mañana!.



Me olvidaba... Guarda con los animales en el camino!! Sale de todo, todo el tiempo y encima llevan tropas! Les dejo estos burritos, a la sombra!.


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SÁBADO 29 DE AGOSTO DE 2009

Garganta de Chichkan y Valle de Suusamyr (Gracias, David Paredes!)

La noche del 28 dormí en el Motel Oson sobre el río Chichkan. Debo agradecerle a Alejandra que tomó esta excelente opción. Yo ni sabía de la existencia de esta garganta. Es una quebrada que cae a pique entre paredes verticales de montañas, donde el agua corre a una velocidad increíble. Y lo que no se puede creer es el sinuoso de curvas encadenadas que acompaña al río. Realmente, desde que llegué, cada día mejora al anterior. Por motivos de provisión de combustible tuve que hacer un sector de 30 Km de la garganta 3 veces. Tendría que haberlo hecho aún sin la excusa de la nafta. La última vez ya tenía memorizadas las curvas más complicadas y pude rosquear un poco. ¡Un placer! El camino bueno, la última vez lo hice sobre mojado y la moto como si nada. No tengo palabras para contarles lo que fue esa mañana. Me encantaría volver a hacerlo con mis amigos motoristas y mi hija Delfina que sabe disfrutar de lo sinuoso.



Discúlpenme que no haya más fotos, pero... no quería ni parar!!! (En serio, no me gusta para en caminos sinuosos)

Después entré en el Valle del Río Suusamyr, todas estas montañas son continuación de la cadena Tien Shan y tienen lugares de valles extensísimos. La característica humana principal es la aparición de las yurtas de los nómades con sus rebaños. A veces la yurtas están sobre la banquina a unos 500 metros una de otra, y a veces están distanciadas por mucho más, pero siempre están sobre un curso de agua.

Después el camino del Valle del Suusamyr trepa hasta los 3586 msnm. La moto se comportó de una manera extraordinaria, porque veía a los Mercedes (Está lleno de Mercedes Benz, como un 25% sin exagerar) echar humo negro de mala combustión, y en cambio la inyección de la Versys empujaba como si estuviera a nivel del mar. En las trepadas (muchas de más de 12%) los pasaba a todos como si estuvieran parados.



En los dos países que estuve hasta ahora se manejan con una regla muy simple, tanto en la ciudad como en la ruta, y tanto entre vehículos, como entre vehículo y peatón. La regla podría resumirse en: "Si soy más grande la razón esta de mi lado, así que correte!" No saben las barbaridades que hacen, además de arrear hacienda por las rutas y las autovías, es muy común encontrarse en el carril lento de una autopista con un vehículo de contramano! Hay que estar atento, por que el accidente está a la vuelta de la esquina, de hecho ya llevo vistos dos y muy fuertes. Porque además van al taco. Circulan por las avenidas a 90/100, pero no algunos, ¡todos! Así que de pasear, ni hablemos.

El tema es que además de los riesgos ya mencionados, los animales de cuatro patas que disfrutan de la sombra sobre las rutas y los animales de dos, que se dedican a la conducción; me pasó algo que si no hubiera sido por las Clínicas del David, creo que en este momento no estaría escribiendo esta nota para ustedes. Apunte marginal, mi recomendación es que antes de meterse en un viaje con tanta montaña como este, es imprescindible hacer un par de clínicas con David. Porque una cosa es agarrar algún sinuoso eventual y otra muy distinta son 300 Km diarios de montaña. Siempre existe la distracción y ahí es donde aparece lo que uno aprendió y entrenó. Volviendo a mi casi accidente, estaba en el Suusamyr en un sinuoso rápido, y es así, cuanto más rápido el sinuoso, más al límite; cuando en una curva ciega a la derecha, con montaña ídem, me aparecen dos Mercedes de frente, a los santos tiros. Uno estaba en la mano que le correspondía, el otro en la mía (jajá, que divertido ¿no?), yo no venía acostado acostado, pero sí con una buena inclinación y como buscando abrirme sobre el final de la curva. Me acordé de la frase de David (juro que sí, fue como un relámpago), "la moto siempre entra" y la acosté más, pasando sobre la banquina asfáltica, finito entre el Mercedes y la montaña. David, ¡Gracias!

Algunas fotos del valle, para que tengan una idea.



Llegué a Bishkek a buena hora y solito encontré el excelente hotel Alpinist, gracias a los bosquejos de la guía Lonely Planet.

El Wi Fi no andaba, la conexión no era buena. Salí a visitar los ciber cafés, 8 vi, ninguno tenía Wi Fi. No hay bares con Wi Fi... Al final mandé la nota del viernes por mail (no FTP) desde el hotel el domingo a la mañana...

Nos vemos en Tamchy.


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DOMINGO 30 DE AGOSTO DE 2009

Torre de Burana, Tamchy

Como hoy tengo menos para contarles, aprovecho para pasarles algunos comentarios. Así como Tashkent (y todo Uzbekistán) está lleno de policías, en Bishkek se ve alguno a las cansadas, si es que realmente vi a alguno.

Estas ciudades son una cosa durante el día y otra, bastante más sórdida e insegura durante las noche. Tashkent, quizá no tanto, pero Ferghana de noche es sordidona, y Bishkek, saliendo de las avenidas, no tiene luces en la calle! ¡Nada! Caminé por calles en que no se veía luz ni en las casas. Como será que la gente sale con linterna. Después en Bishkek, el sábado a la noche, toda la juventud en la calle; los restoranes y los cafés, medio vacíos.

No vi miseria, ni pobreza escandalosa; mendicidad, sólo en los mercados y cuatro o cinco personas. Nunca vi a nadie durmiendo en la calle, ni cartoneando, ni revolviendo basura. Hay pobreza, y uno ve cantidad de gente vendiendo fruta, o miel, o pescados en la ruta, y no ve muchos autos parados comprando; pero es una pobreza que no es extrema y que ya tienen incorporada sin demasiadas vueltas. Y eso que la ida de los rusos fue una hecatombe económica para estos países.

Bueno, se ve que ayer lo quemé. Dije que cada día mejoraba al anterior, pero éste no cumplió!



Salimos bien de Bishkek, pero se puso a embromar un falso contacto en la alimentación del GPS. Lo que además de crearme algún problema de navegación me obliga a distraerme con el consiguiente riesgo. Así que en una de las apagadas, me cansé, saqué la moto a la ruta y me puse a arreglarlo. Tenía un falso contacto, pero ahora creo que tiene otro y no vi WD 40 por estos lares. En fin, espero que se componga y si no en cualquier momento lo mando directo!.

Fui a la Torre Burana, que si bien es una torre del S XI DC, está sobre un antiguo asentamiento escita que están escavando actualmente. La torre está ubicada en un valle entre dos brazos de la Tien Shan. Es un típico emplazamiento de lugar de observación militar en un paso obligado. Lo que más llama la atención es la escalera interior para subirla (o bajarla, llegado el caso), ya que apenas pasa una persona y es empinadísima.



Continué viaje para Balikchy, comienzo del Issyk Kol, y se largó a llover, pero no como ayer en el Chimkan, que era una lluvia liviana. No, está el ruido de las gotas en el casco parecían piedras. Todo esto sobre el valle del Chuy, que tiene algunas curvas interesantes, pero el asfalto está en bastante mal estado y encima mojado, no daba para ir muy rápido. Está claro que ayer con la lluviecita le puse la membrana al pantalón y que hoy, con el sol radiante de la mañana se la saqué. Así que bien, ayer me cociné y hoy me mojé! Típico cuento de motociclista!! Y como el cielo estaba clarito pensé que iba a para enseguida. Claro que paró, Sí cuando llegué a la casa de Abirov Zayrash, que es la familia que me aloja hoy. Más clasicismo motero! Cuando llegué a Balikchy me pararon en una especie de peaje y me cobraron 500 Som por un Eco talón. Una barbaridad! Con 500 Som lleno el tanque de la moto. Espero que el talón sea ten "Eco" como dicen.
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LUNES 31 DE AGOSTO DE 2009

De Tamchy a Karaköl

Digamos que nada especialmente destacable, como un highlight del viaje, pero si muy interesante. Por primera vez dormí en un homestay de un lugar más bien corto de recursos. Para que se den una idea, el baño era un escusado, limpísimo, al fondo del terreno, la ducha era una especie de casita que también servía de lavadero, con lavarropas y bueno, y el lavatorio está al aire libre bajo un manzano. La casa para huéspedes es enorme y llena de cuartos, `pero yo estaba solo. Les agrego un par de fotos para ponerlos en situación. (El dulce de berries del desayuno es casero y extraordinario!


Era un día de una tirada corta, y además seguía lloviendo, por lo que salí muy tranquilo. El camino lindísimo, siempre en galería de álamos u olmos y con la sensación que se va avanzando hacia las Tien Shan, lo que por ahora no es más que una sensación. El lago Yssik Köl es el segundo lago alpino más grande del mundo. A 1600 msnm, mide 170 Km por 70 km, y durante mucho tiempo fue el campo de prueba utilizado por los rusos para la precisión de sus torpedos. Hoy en día no se lo utiliza militarmente.



Después me metí en el cementerio musulmán de Kuturgu. Sólo porque había visto cantidad de cementerios y me di cuenta que no había fotografiado ninguno, y como son parte de la cultura local, le di un poquito. El mausoleo enorme se ve que era de un señor que se las traía, tiene su busto dentro del mismo y todo. En general impresiona en Kyrgyzstan que los lugares públicos no estén cuidados.



En Karaköl me aloje en la Guesthouse Green Yard, después de buscarla 2 horas y hacer 20 kilómetros en una ciudad pequeña. Este B&B es de lo mejor que he visto. Tenía Internet, pero era una lagrima, fui a un cibercafé, me conecté traté de mandar un archivo de 10 Megas y al cabo de una hora tenía transmitido 0 Kb de 10 Mb . Imposible.

Antes había ido al museo de Nikolai Prevalzki, que fue un explorador ruso que también jugó su papel en el Great Game y que murió en lo que hoy se conoce como Pristan Prevalzki, a pedido de él. Les mando el mapa de sus expediciones, cuatro en total.



Y también algunas fotos de casas del S. XVIII y XIX, para que véanla arquitectura del lugar. Después vinieron los rusos...



Nos vemos donde pueda conectarme.


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MARTES 1 DE SEPTIEMBREDE 2009

Miserias y Maravillas de un día agitado...

Me levanté temprano, sabiendo que me esperaba un día de 400 kilómetros; como el promedio en ruta, con fotos y demás no supera los 60, la previsión era de unas 8 horas de moto. Me asomé por la ventana, con la poca luz existente, estaba lloviendo mansa pero continuamente. Me dediqué a arreglar el equipo y los bolsos para la lluvia, cuando decidí ir a buscar algo a la moto, que estaba a unos 25 metros. Al mirar por la ventana se me paró el corazón. Estaba caída en el piso!! Salí corriendo y cuando llegué me di cuenta que había tenido la mala suerte de bajar la pata de la moto sobre un pedazo de asfalto hueco, que cedió durante la noche. Cuando comencé con el control de daños tuve el segundo susto de la mañana. Había roto un poco de plásticos, la maneta del embrague en el punto fusible y... el soporte del pedalín, que es una sola pieza con la palanca de cambios. Ahí sí que tuve un acceso de desmoralización.



Bueno, el caso es que hay talleres de soldadura que reparan aluminio y demás, por lo que el dueño de casa se ofreció para ocuparse del tema. Como yo no tenía nada mejor que hacer, empecé a engrasar la cadena. La moto estaba ubicada en un terreno con pendiente, por lo que era fácil ir haciéndola rodar y engrasar por tramos. Estaba terminando con el último tramo de cadena, que no había quedado como quería, me pongo a moverla y... pierdo el equilibrio y se me cae! Pero para el otro lado. Nuevo control de daños maneta de freno curvada en rulo y pedalín derecho partido al medio... Tanta ruina y miseria en una sola mañana... Enderezo como puedo la maneta y entablillo el pedalín.

Para no hacer más macanas decido irme a desayunar, pero entre que yo estaba mojado, el desayuno frío y de la ansiedad me puse a tragar todo junto como una bestia (huevos fritos fríos, una especie de tapioca, yogur, masas dulces y saladas, café frío), me fabriqué un descalabro estomacal que, encima, me tiene medio deshidratado. Vino la pieza soldada, perfecta. Armé y coloqué todo el equipaje listo para salir, un par de horas más tarde, pero listo al fin. Cuando el dueño de casa, Abur, vio que tenía la maneta de embrague partida, me dice que por qué no la hacemos soldar, si son sólo dos minutos. Encontré razonable su propuesta y salimos al taller, cuando llegamos trato de pasar con la moto para adentro del mismo, entre una rural y un árbol. Claro, entre el apuro y el embole me había olvidado que los baúles son más anchos que el manillar. El caso es que le enchufé un baulazo a una óptica trasera de la rural y la moto ¡al piso! A la moto no le pasó nada, pero tuve que pagarle la óptica al flaco (después de media hora de idas y vueltas en ruso). Al final fuimos a otro taller, soldaron y partí finalmente hacia Naryn.

Llovió casi todo el camino, una lástima porque el camino que bordea la orilla por el sur es extremadamente atractivo. No hay muchas fotos porque parar debajo de la lluvia a sacar fotos es demasiado fanatismo. El asfalto estaba bastante malo y zafé con lo justo de piñarme en tres oportunidades. En una venía distraído y mi mano del camino se transformó en campo, así nomás. Frené lo que pude y encaré derechito, derechito y una vez arriba de la tierra, busque el pedazo de asfalto que estaba a mi izquierda. En otra había un charco de una profundidad interesante en medio de una curva; la moto se puso a viborear tanto que les aseguro que me vi en el piso. Además entre una cosa y la otra no habían pasado ni tres minutos. Decidí tomar estos percances como una advertencia y baje el ritmo radicalmente. Por suerte, porque más adelante me esperaban cortes de ruta por desborde de arroyos que dan al Yssik Köl. En el primero había un auto clavado en el barro que estaban tratando de sacar con una máquina vial, con toda una cola de autos de ambos lados del corte. Puse primera, baje las botas (muy buenas por cierto) y pasé por el costado silbando bajito y despacito. De estos cortes tuve como siete u ocho y todos pasados sin mayor problema y con gomas Sport, ni medio taco.



No se puede creer lo bien que me respondió la ropa abajo del agua, pero igual el clima no me ayudaba con mi deplorable estado físico. Finalmente agarré el camino que va a Naryn, una gloria, bordeando el río del mismo nombre y ahora sí entrando seriamente en las Tien Shan. Lo único complicado es que la zona más trabada del sinuoso no tiene asfalto y es de ripio, pero ripio en colchón, del que les hiela la sangre a los motoristas.

Como pueden ver fue un auténtico día de viaje en moto, con percances para elegir y también maravillas de todo tipo. Por supuesto, en Naryn el acceso a Internet sigue siendo muy pobre. Mañana en Tash Rabat será nulo. Espero que puedan leer las notas antes que yo esté de vuelta!


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MIÉRCOLES 2 DE SEPTIEMBRE DE 2009

Peregrinaje a Tash Rabat

Si bien soy un hombre sin dios, no por eso dejo de ser un peregrino. Sólo que en lugar de ir a los lugares de la fe lo hago a los lugares de las obras humanas que, por razones que no me sería sencillo explicar, me cautivan. Pero quizá con Tash Rabat pueda y deba intentar dar una explicación. Tash Rabat es uno de mis lugares de peregrinación. Es donde completo la primera etapa de mi viaje. Tash Rabat condensa, desde mi visión, lo más destacable de las caravanas. Si tuviera que ponerlo en términos grandilocuentes diría que es un templo dedicado a la cultura, pero no a la cultura de lo intelectual (aunque no la excluía), sino fundamentalmente a la cultura práctica que genera el ser humano cuando entra en contacto con sus pares y se muestra tolerante e interesado sea en temas religiosos, étnicos, comerciales, técnicos, artísticos, científicos... Tash Rabat, como todos los caravanserai son un exponente de lo maravillosa que puede ser la comunicación, cuando se da en libertad y sin prejuicios. Este sincretismo cultural es el que también se manifiesta en los frescos de Buda pintados en Dunhuang, pero ese es otro viaje. Tash Rabat no era un caravanserai más, su posición era estratégica, está bastante entero, su fortaleza completa y se planta en un valle que es la condensación de las montañas Tien Shan. Tenía que sentirlo, tocarlo. Plantarme en esa fortaleza en ese valle e imaginarme como se vería desde ahí el arribo de las caravanas con sus cargas plenas de exotismo.

Arranqué la mañana sin mejoría en mi estado físico. Creo que anoche tuve algunas líneas de fiebre. Seguí dándole a mi batería de remedios y me tome un desayuno liviano, ya hacían 24 horas que no comía nada y no quería debilitarme más por falta de carbohidratos. Por supuesto el día arrancaba con amenaza de lluvia.

Todo el camino fue así, lluvia y sol, asfalto bueno y asfalto hecho trizas, ripio y asfalto y claro que no faltó el camino cortado por arroyo desbordado, ya llegando a Tash Rabat y sobre camino de ripio.


Lo bueno fue que apenas , me subí a la moto me di cuenta que ya estaba mejor y que las dosis masivas de Lorazepan y bismuto habían logrado su objetivo clínico. La verdad es que me odiaba por llegar con un estado físico tan miserable a un lugar que me es tan importante.

Antes de llegar a Tash Rabat ("fortaleza de piedra" en Kyrgyz), me desvié en At-Bashy hacia Koshoy Korgon, que es una vieja y derruida ciudadela Karakanida del siglo X. Les acercó una foto como para que se den una idea. Las medidas deben estar en el orden de los 400 metros por lado.



El fino camino de ripio va serpenteando siguiendo en su contorno al rápido arroyo que corre a la par. Sin nada que lo preanuncie y tras una última curva a la derecha, aparece a unos 200 metros el caravanserai de Tash Rabat. Las piedras azules de su cúpula brillantes al sol después de la lluvia, como si fueran cerámicas o azulejos. He aquí la maravilla de esta primera etapa de mi viaje. Me emociono, pienso en las caravanas y los viajeros, en aquellos que llegaban acá después de Kashgar y los otros que iniciaban su incursión en Kithay (China). Este mágico valle está lleno de la vida de estos seres y a su vez es tan pacífico y silencioso. Sólo se oye el correr del agua del arroyo.



Más tarde, cuando entro en el caravanserai y veo su mezquita, sus paredes de más de 1 metro de espesor, todo hecho en piedra; trato de adivinar el uso que le darían a las distintas recamaras, que son de diversas formas y tamaños. Me imagino que en una dormiría el caravanero y en otra, que parece una cuadra, sus camelleros y demás. De golpe para de llover y se abre el cielo, el caravanserai se ilumina y alcanzo a distinguir en la cúpula de la mezquita formas gastadas de resto de estuco y yeso. Por un momento la luz domina todo y la transformación es completa. Caen las últimas gotas de agua por sus aberturas y surgen voces, en múltiples idiomas, de sus inmortales viajeros. Me quedo un rato más gozando de esta compañía, tratando de entender que bienes y noticias intercambian. Finalmente abandono sus arcos de piedra, su domo, sus estancias, con la sensación de que debo finalmente dejar en paz a los fantasmas. Cuando cruzo su entrada el cielo vuelve a oscurecerse y comienza a nevar... Mi peregrinaje no fue en va no.



Paso la noche en una yurta y por un instante tengo la fantasía de ser parte del lugar.


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JUEVES 3 DE SEPTIEMBRE DE 2009

Baetovo, Kazarman... Casi Misión Imposible

De toda mi vida motociclistica este fue el día más complicado que me tocó arriba de una moto. Básteles saber que para hacer un recorrido de 250 Km sólo demoré la bicoca de 8 œ horas y sin paradas! Y además, para los primeros 100 Km sólo necesité 4 œ horas. Pero no nos adelantemos y contemos todo en orden. ¿Cómo es dormir en una yurta? Simpático cada tanto, con mucho olor a lana mojada, y como estás en el campo, te puede pasar, como a mí, que de repente sientas una suave pero nada seductora caricia de algún bicho trepándote por la pierna. Cómo si deshaces la cama te vas a morir de frío, de hecho amanecí con 1,7ºC dentro de la yurta, más vale que la compañía sea espantada con economía de movimientos. Cosa que hice y no hubo reincidencias. A la mañana heló y la moto me apareció toda blanca. Eso es lo bueno de llevar una 0, que no se tienen las preocupaciones eléctricas del caso. (Mientras escribo esto escucho a los muyahidines llamar a la oración y a los perros del pueblo ladrarles. ¿No son sabios los perros, digo?)


Tash Rabat me despidió con el único sol que habría de ver. La verdad es que llovió todos los días desde que dejé Ferghana el 28 de agosto. Los muchachos de Motorman deben estar contentos con el testeo de la ropa que les estoy haciendo. Me fui sintiendo que al dejar la fortaleza también estaba dejando a las Montañas Celestiales, las Tien Shan. Pero éstas tenían más sorpresas para mí ese día.

Del camino principal de Ripio que va a Tash Rabat y que termina en el memorable Paso de Torugart, se abre hacia el norte el ¿camino? a Baetovo. Es un típico camino de estancia de nuestra Patagonia con algunos cortes por arroyos que vienen cargados (no se olviden que no ha parado de llover) y algunos cauces de ríos secos, con colchón de ripio. Hasta que tuve que empezar a circular por los lechos de los ríos y tuve que vadear algunos con agua.


El tema es que después de vadear estos arroyos y riachos, ya me sentía imbatible; pero una característica notable de acá es que todo cambia y muy rápido. Antes de darse uno cuenta, el paisaje es distinto, el estado del camino también y lo peor de todo, también el piso cambia. Del ripio pasé casi sin darme cuenta a un barro rojizo y pegajoso como el de Misiones, y lo que no lograron los caudales de la montaña lo hizo un charco de menos de2 metros. Me tumbó, y me dejo la moto chupada en el barro.
Imposible sacarla solo. Para que se den una idea desde que había entrado en este camino, hacia ya 40 Km, no me había cruzado con ningún vehículo. Pronóstico reservado… Empecé a caminar para donde creía haber visto unas yurtas. Un par de kilómetros en bajada. Un chico que se mataba de risa de mi mal ruso y una señora que ensillaba y desensillaba el mismo caballo en movimientos reiterados, como una especie de Penélope Kyrgyz sin solución de continuidad y sin pretendientes. Le explico cómo puedo la situación, sabiendo de antemano que nada la va a sacar de su ciclo equino, pero con fino oído empieza a hablarme de la mashina (auto) Paro la oreja y también escucho algo, así que me voy corriendo al camino, justo como para detener a un camión destartalado con tres Kyrgyz, que parecían los "Tres Chiflados", uno era el líder, el otro quería hablar todo el tiempo y el otro era el "Che Pibe". Sacamos la moto del barro, las fotos de rigor, pero no terminó ahí, el "Che Pibe" se fue al camión y se trajo una botella de vodka y otra de leche de no sé qué, por supuesto fermentada. Estos muchachos, a los que les estoy enormemente agradecido, me salvaron dos veces, una por el barro y la otra porque estaba en el camino equivocado y me estaba yendo a Tajikistán antes de tiempo y con poca nafta. Hablando del vodka, no saben lo frecuente que es ver uno, dos o tres vehículos parados sobre el camino y sus ocupantes sentados en el pasto dándole al escabio. Musulmanes ma non troppo!


Desanduve el camino mal hecho (no hay un cartel ni por casualidad y el GPS se pierde más que uno, porque no hay ruteo posible), como era de esperarse, cuando pasé frente a la yurta de la señora, ésta seguía ensillando y desensillando su jamelgo.

Empecé a cuidarme un poco más, cuando del ripio en colchón pasé a la piedra bruta. Sufriendo por los neumáticos, tratando de esquivar todo lo que podía tener una punta. Frenando en exceso… En fin, todo mal. La cosa es que en un ripio de piedras puntiagudas, empiezo a bajar muy frenado, el ripio se desplaza sobre el piso de barro y al suelo de nuevo! En esta terminé de romper la maneta de freno y el pedalín derecho. De la bronca ni fotos saqué! Y ahora estaba más aislado que antes. Intento pararla y la muevo poco. Camino, busco gente, nada. Vuelvo a la moto, desarmo todo el equipaje, me olvido de mi lumbalgia…. ¡Y la paro! Vuelta a armar y a seguir. Pero ya estaba aburrido de tanto ripio, barro, sinuoso con huellones que si uno se cae adentro lo tienen que ir a buscar al fondo del valle. Y además llovía de nuevo!



Después agarré ripio en colchón con huella de nuevo. Más de una vez pisé mal y la moto se mando algunos dibujos extraños, pero sin novedad.

Unos kilómetros antes de Kazarman arrancó un asfalto horrible, que además estaba cubierto por el barro rojizo de la primera caída. No sé que es peor, si el ripio franco o estos asfaltos de grip ilegible. En fin, los muchachos que saben, hablan de conducción técnica, Yo les digo que fue bravísimo y que no me esperaba 250 Km tan, pero tan complicados. Ni un minuto de respiro y a la menor distracción, la moto viboreando o derrapando. Sólo espero que el Pamir no sea peor; porque desde que salí de Tashkent la exigencia de los caminos no ha dejado de subir día a día. Ah, y que por favor, pare de llover!


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VIERNES 4 DE SEPTIEMBRE DE 2009

Camino a Osh

Habrá que desengañarse, acá no existen los tramos de enlace. Siempre aparecen cosas nuevas, paisajes inagotables, personajes insólitos. Eso por no hablar de los caminos, que siguen siendo durísimos. Recuerdan que mi ruego de ayer fue que cesara de llover...? Bueno, ¡llovió toda la noche sin parar! Así que a la mañana preparé el equipaje para el agua y partí. Parece que la lluvia nocturna ya había agotado a las nubes, así que salvo alguna llovizna pertinaz, no hubo mucha agua de arriba, pero ¡abajo estaba toda y bajaba a una velocidad increíble! No puedo explicarles el tamaño de las cortadas en los caminos y algunas son longitudinales y acompañan por varios cientos de metros. Tuve mi par de percances diarios, sin consecuencias, no los voy a aburrir con eso, me van quedando algunos moretones y torceduras que a la noche dicen presente.



Antes de llegar a Jalal Abad pasé por un pueblito donde desgranaban y descascarillaban el girasol a mano sobre la ruta. Cortan una mano y sobre esa se ponen a trabajar. Me pareció maravilloso y decidí sacarles algunas fotos a estos personajes.


La anécdota graciosa del día fue cuando llegué a Jalal Abad le pregunté a un camionero por el camino a Osh. El flaco se largo a hablarme en italiano, había vivido siete años en la Catania y me hizo seguirlo por toda la ciudad, que de paso conocí entre las fumarolas de su camión. Pero me metió por cada barrio que cada dos minutos me preguntaba si el tipo no era de la mafia y en cualquier momento me afanaban todo. Clásico personaje simpático, que quiere que uno vaya a la casa, que sólo tiene que desviarse unos kilómetros y que me iba a mostrar la mezquita de su pueblo. Sergio, que así se llama, no solo me puso en ruta, sino que evitó que me volviera a meter en Uzbekistán, lo que hubiera sido un problema enorme.

La ruta de Jalal Abad a Osh, una maravilla!!! Cien kilómetros de sinuoso rápido y ancho, por fin arriba de los 140 nuevamente, haciendo trazadas, descontracturándome un poco.

En el Guest House me encontré con un grupo de europeos y tuvimos una comida con mucha vodka Kyrgyz que duro para largo. La seguimos en Sary Tash, si me llega el permiso, que todavía no lo tengo.


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DOMINGO 6 DE SEPTIEMBRE DE 2009

Osh - Sary Tash- Y de cómo todo es relativo

No puedo explicar por qué, pero desde el comienzo de la planificación de este viaje, Osh siempre me atrajo con simpatía. Fue un importantísimo hub de la Ruta de la Seda y es genuinamente una de las ciudades más antiguas de la Región que ya celebró sus 3.000 años.

El caso es que por motivos basados en los conflictos fronterizos que los rusos dejaron tras de sí mis papeles para circular por la zona limítrofe del Pamir con Afghanistan, tardaron 24 horas más de lo previsto y me tuve que quedar un día más en la Homestay de Imintzhán. Esta es una familia de tres generaciones que viven en dos casas enormes y son absolutamente musulmanes, respetando todos los rezos diarios. En esta casa es donde en algún momento tuve la sensación de perder la mirada del tercero y empezar a sentir que podía sin gran esfuerzo, cambiar una serie de hábitos, que van desde la alimentación hasta donde se les ocurra. Anoche yo era el único huésped de la casa. Imintzhán tenía invitados a unos amigos. Lo usual en estos casos es que el guest coma por su lado en mesa aparte. Cuando vio esto me invitó inmediatamente a su mesa baja, él es el patriarca de la familia, me sirvió té, partió el pan y me lo ofreció con sus dos manos... Estaban hablando de política, más precisamente del problema palestino y mezclaban uzbeko con ruso al hablar. En un momento dado uno de ellos me pregunta si entiendo uzbeko y ante mi respuesta negativa, todos dejan de usar ese idioma automáticamente. Sólo esto ya valía quedarme en Osh más tiempo.

Pero hay más, y estas son las cosas buenas de ser un renegado inclaudicante. Antes, aprovechando el día extra me fui al centro, en una van que hace de colectivo (pero esta experiencia sólo va oral y con vino) ya que sí o sí quería enviar alguna nota para el site. Como ya saben, no existe el Wi Fi, así que empecé a deambular por los ciber cafés, en uno estuve 1 œ hora tratando infructuosamente de enviar una sola nota. Finalmente encontré uno, debe ser el mejor de Osh, que me permitía engancharme en su red. Pero su firewall no me dejaba hacer el FTP. Al final el flaco se instaló el programa de FTP con mis settings y pudo enviar las notas. ¡Increíble Osh!

La otra buena de haberme quedado otro día más en Osh, es que los caminos a Sary Tash, secaron y por la cantidad de barro que encontré hoy, ayer hubiera sido un despropósito. Además me vino bien el descanso (¿ ves como te hago caso, Tommy?)

Última de Osh, pero la recordaré siempre. Me levanté temprano, así que desayuné solo. Todo el mundo dormía en la casa. Imintzhán dormía en la terraza donde habíamos comido anoche. Yo desayunaba en el patio bajo la inmensa y vieja parra. Terminé de desayunar y me quedé ahí sentado. Mirando la parra, los frutales, el jardín, sintiendo que todo era tan maravillosamente plácido, con el primer sol de la mañana. Cada vez entiendo menos a la gente cuando me habla del choque de culturas, o cada vez entiendo más que ése es el nombre eufemístico que le dan a sus prejuicios. De golpe apareció mi amigo Khaled de 3 años, el nieto. Estaba claro que comenzaba el día y con este mi viaje a Sary Tash, pero Imintzhán y su familia permanecerán imborrables en mi memoria. No hay fotos de ellos. Sentí que toda la situación valía más que la banalidad de la foto del turista.

Siguiendo con lo relativo de todo, si el camino de hoy me hubiera tocado en uno de los primeros días del viaje, les habría contado del ripio, del barro y etc, etc... Como me tocó después de los dos terribles días que ya les conté, no les voy a decir que fue un enlace por autopista, pero tarde unas normales 4 œ horas en hacer 190 kilómetros. Sary Tash está a 3100 msnm y ya desde acá se ve el Pamir y se sienten sus famosos vientos, a los que ya hizo referencia Marco Polo. Además a medida que avanza la tarde refresca que da miedo. Llegué y armé el equipo para viajar con frío. Espero que sea suficiente. Nos Vemos después del Pamir.













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DEL 7 AL 11 DE SEPTIEMBRE DE 2009

El Pamir

El Pamir es un altiplano, tal como el de nuestro Noroeste, o el del Tíbet, que se encuentra coronado, además con algunas de las montañas más altas de Asia Central, es un macizo que tiene bien ganado su nombre de "Techo del Mundo". Su gran altura lo inhabilita como hábitat humano de mínima viabilidad. Es un enorme desierto con una belleza y encanto indescriptibles.

Pamir, 7 de septiembre (día 1)

Comencé la mañana en Sary Tash viendo como el sol iluminaba, iridiscente, la blanca barrera de las Chong Alay. También verifiqué uno de mis peores temores, al revisar la moto vi que los malos caminos, los asfaltos con baches profundos y de bordes en ángulo, para ser más preciso, habían marcado las llantas en forma preocupante. En fin confiemos en que todo resista.



Salí hacia Murghab, o eso creía, pero después de hacer 100 kilómetros y no haber cruzado la frontera, me di cuenta que algo andaba mal. Por un error de señalización y distracción mía, había agarrado hacia Dushanbe!!! Esto me dio la oportunidad de fotografiar el Pico Lenin y mirar un poco las Chong Alay. Algún consuelo debo encontrar para tanta estolidez.

Doscientos kilómetros y 3 œ horas más tarde volví a salir de Sary Tash con destino a Murghab. Prácticamente estaba duplicando la cantidad de kilómetros programados para el día, pero todavía era temprano y las ansias muchas.



Ahora sí iba en el camino indicado, al cruce de las Chong Alay!

Ese día cruce tres pasos de altura el primero, Kizil-Art a 4336 msnm, que es el de las fotos y que marca el límite entre Kyrgyzstan y Tajikistán.



Y luego los de Uy Bulak a 4232 msnm y Albaital a 4656 msnm. Pero tengan en cuenta que una vez que se entra en el Pamir, ya no se bajan más los 3200 msnm y lo habitual es estar arriba de los 3500 en forma permanente. Amabilísimos y rapidísimos los pasos de frontera, nada que ver con los uzbekos...

Ya ingresado de pleno en el Pamir, lo primero que vi para mi enorme deleite, porque siempre fui un enamorado de los desiertos, fue un enorme desierto gris con macizos emergiendo anárquicamente de él. Estas imágenes me hicieron recordar aquella extraordinaria película llamada "El Desierto de los Tártaros", que tuve oportunidad de ver con mi madre hace ya muchos años. Les cuento todo esto para hacerlos participar de estas emociones tan fuertes que me recorrían en ese momento.



Como todo esto pasa muy cerca de la frontera china, uno ve paralelo al camino y en forma permanente un vallado con alambre de púas. Pero de este muro nadie habla...



Llegando a Murghab tuve oportunidad de admirar el Muztag Ata. Un pico que corta la respiración el solo verlo.



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DEL 8 DE SEPTIEMBRE DE 2009

Pamir (Día 2)

Me habían dicho que en el Pamir el problema eran las temperaturas, pero no el piso. La verdad, es que o me engañaron a propósito, o no sabían de que hablaban. Todo fue muy bien y glorioso por el camino asfaltado.

Pero cuando me fui a buscar la zona de frontera con Afghanistan, que es zona militarizada y de acceso controlado, por lo que no pasa nadie y no arreglan los caminos, me encontré con una arena finísima, como talco y de un espesor que podía llegar a superar los 15 centímetros y varios kilómetros de extensión. Les cuento que me caí infinidad de veces, desde parado a 40/50 kph, que la ropa, los guantes y las botas me salvaron varias veces, ya que quedé apretado en más de una y que los plásticos de la moto dan pena. Los que se la bancaron súper bien, y eso que son los primeros en golpear, fueron los baúles de Givi. Aparte de los dolores de los golpes, de tener que armar y desarmar todo el equipaje, porque con los bolsos puestos sólo Schwarzenegger la levanta, a la tercera o cuarta caída mi espalda empezó a decir basta. Cada vez que tenía que Levantar la moto era como una puñalada en la cintura, pero ya les dije por ese camino no pasa nadie, así que o salía solo, o salía solo. Más de una vez tuve que cavar en la arena, una de las cosas que no traje es una pala…, para poder levantarla. En fin, una tortura de mito griego, cada vez que creía que aparecía ripio y me permitía pasar los 30km/h, hacia su entrada en escena la arena, a veces zafaba, a veces al piso.

Al final apareció el Hindu Kush, que significa matador de hindúes, casi que estaba para ponerle "Ramón Kush" después de esta jornada tan terrible, que todavía no había y terminado.

Crucé dos pasos, el Nelzatash a 4137 msnm y el Khargush a 4344 msnm, éste último con arena.
Y atrás de estas curvas tan simpáticas, llegó mi destino del día, Langar, encantador pueblito verde sobre el río Pamir. Lo único malo con Langar es que la ruta baja como200 metros en menos de un kilómetro y todo sobre este talco arenoso, haciendo unos caracoles imposibles entre las casas de sus habitantes. Que me veían pasar como un desventurado haciendo dibujos raros arriba de su moto.
Me caí en un par de curvas y justo en la última rodada, que además era la última curva de la bajada, fue en la puerta de la casa de una familia, que salieron todos a ayudarme. Después que recomponemos todo, pregunto por un homestay y el hombre me dice que me quede en su casa. Me pareció que no podía negarme y pasé la noche en casa de ellos. Los Tajiks son notablemente más pobres que sus vecinos. Pude notarlo en su dieta. La comida de la noche en Murghab, fue un guiso hervido de papas, fideos y cebollas, como este era un homestay, para el desayuno me trajeron los habituales huevos fritos; pero en la casa de Langar a la noche fueron fideos y al desayuno, papas con cebollas! Se ve que andan realmente muy justos.



Con Goreb esa tarde arreglamos lo que pudimos de la moto, mucha cinta adhesiva ancha y precintos. Entre los dos enderezamos bastante el manillar y ajustamos los tornillos que se habían aflojado.

Esa noche me metí en mi bolsa de dormir lleno de aprensiones. Dudando más que nunca de la posibilidad de completar el viaje. Por suerte estaba tan cansado que el sueño desplazó a la angustia y los pequeños dolores.

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DEL 9 DE SEPTIEMBRE DE 2009

Pamir (Día 3)

Amanece. El sol comienza a iluminar las cercanas cúspides del Hindu Kush. Yo estoy al pie del Hindu Kush, en las nacientes del río Panj y me lo imagino a Alejandro diciéndoles a sus muchachos que esas eran las montañitas que debían cruzar. Si Paris valía una misa, ese amanecer bien cobrado tiene las penurias del día anterior. Además parece que el camino mejora...

Me despido y me voy de Langar.

Recorro el Panj y sus verdes pueblos, todos tan verdes, tan iguales, con tanto pacifico encanto. Con sus calles bordeadas por álamos o sauces y sus casas con cerco de piedras. Es como ir por Traslasierra, pero como con más magia y belleza. De vez en cuando nos asalta la visión de la Garganta del Panj, que muchas veces es un cañón de paredes a pique y muchas un río que se ensancha y permite algún trabajo de riego.

Sobre una margen del río, Tajikistán, del otro lado Afghanistan. En Ishkashim abandonó el Hindu Kush. Solo el Pamir, sobre la derecha, me sigue acompañando. En un checkpoint un policía registra mi paso. Como el hombre era futbolero, ligó foto de Maradona y todos felices.





Por delante me espera Khorug, una lindísima ciudad partida por el río Aksu. Aprovecho la conexión del correo y mando algunos mails informando que ya crucé la etapa más complicada del Pamir, aunque el más sorprendido parezco ser yo por haberlo hecho, y que me estoy hospedando en el Pamir Lodge, donde aprovecho para lavar ropa y darme una ducha (cosa que no hacía desde Osh!).



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DEL 10 DE SEPTIEMBRE DE 2009

Pamir (Día 4)

La verdad es que me apuré en pensar que los problemas habían terminado. Gran parte del camino bastante bien, bastante ripio y roturas en cualquier lado y una mínima parte MUY malo. En uno de esos malos rompí toda la pedalera del lado derecho , unos 40 Km antes de llegar a Kala I Khum y casi me reviento la pierna derecha que parece de morgue, por lo azul. A partir de ahí tuve que andar usando el pedalín del acompañante. Así que así ando, con el lado izquierdo en posición normal y el derecho comprimido por el dobladura de manillar y la falta de pedalín. Cuando llegué a Kala I Khum encontré un taller de soldadura, pero no hacen aluminio. Así que haré los casi 300 Km a Dushanbe en esta pose tan graciosa y veré que me reparen la moto ahí. Ya decidí quedarme en Dushanbe todo lo que haga falta.

Salvo este tema, que no es menor, el día fue bastante bueno, Empecé muy tranquilo desayunando con una pareja de ciclistas alemanes, acá se ve mucho ciclista europeo, que me previnieron por las zonas complicadas de mi camino del día. El itinerario fue un recorrido permanentemente del Cañón del Panj, que es impresionante y lamentablemente mis fotos no le hacen justicia. Cambia todo el tiempo de ancho y de velocidad. Cada tanto se ven militares tajas recorriendo el camino a pie. No hay que olvidar que ahí nomás, del otro lado del río, está Afghanistan.

¿Caravansaerai del lado Afghano? Parece.

Comparen el tamaño de las casas que se ven al fondo con el del cañón y sus montañas!

Bueno, el tema es que llegué a Kala I Khum, y como ya saben, no conseguí reparar la moto. Pude cargar nafta en una gasolinera que la vende en tachos y me puse a buscar el homestay de Bakhrom Sangkakuf. Pregunté en una especie de kiosko donde una chica me dijo que no sabía por quien estaba preguntando. Pero que me daba alojamiento en su casa, yo insisto con mi dato y la chica me dice que su casa es la de Bakhrom! Ya medio amoscado camino unos metros y le pregunto a un muchacho que, apenas comienza a darme las explicaciones del caso, es interrumpido a los gritos por la chica que le habla en un dialecto incomprensible, pero cuyo sentido entiendo perfectamente. El joven en cuestión me agarra directamente del brazo y prácticamente me arrastra a la entrada de la casa de la chica, donde ambos me informan que esa es la casa que estoy buscando. Ya francamente irritado me desprendo de estos dos vivos y me voy a un homestay que había visto en la ruta. No pude hacer mejor elección! Baño con ducha, ducha; WC, lavatorio! Y a la hora de la comida una sopa de cordero, proteínas rojas nuevamente! (No había comido más carne desde Osh!) Costará el doble, pero hoy necesitaba un lugar así para descansar.

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DEL 11 DE SEPTIEMBRE DE 2009

Pamir (Día 5)

Algún día miraré para atrás y veré al Pamir (o Pamires) con extrema añoranza. Ahora sólo lo veo como una instancia que debo superar con el menor costo físico o mecánico posible. Tajikistán es un país chico, de pocos recursos y todos los caminos asfaltados del interior, y la Pamir Highway sobre todo, fueron construidos por los rusos, por motivos fundamentalmente estratégicos y militares. Al irse los rusos, en el año 91, nunca más fueron mantenidos, pero los camiones siguieron circulando, los aluviones de montaña produciéndose, los desbordes de los arroyos y ríos repitiéndose cada primavera, y de los caminos no ha quedado ni el nombre. Hay momentos en que se circula directamente por arriba de las piedras, que son de cualquier tamaño y forma.

Desayuné en la terraza de mi homestay en Kala I Khum, fue una mañana maravillosa. Como todos los días que me dio el Pamir. Es paradojal, mi mayor desconfianza que era con el clima, fue una maravilla; y lo que no preveía como un problema serio, los caminos, se transformaron en una cámara de torturas.



La vista desde la terraza al desayuno.

Salí temprano y con ganas de llegar lo antes posible a Dushanbe para arreglar la moto. Iluso de mí! A los pocos metros nomás me di cuenta que el camino no daba para más de 30 kph y que nuevamente iba a ser un día de 8 horas con suerte, para hacer 280 Km. Como siempre, una belleza renovada, que por la concentración y la cabeza en otro lado sólo pude apreciar limitadamente. Pasé lo que será mi último paso de montaña alto de este lado del Caspio, el Shagirdasht de 3252 msnm. Fue un paso increíble, una trepada totalmente distinta. En el término de una hora se ascienden 2000 metros, increíble. Y el descenso casi igual. En este tramo del camino vi el único cartel de campo minado y en la cúspide del paso me paro un "militar" con más pinta de partisano que de tropa regular. Durante este tramo del viaje tuve no menos de 5 checkpoints.

En uno de los vados me encontré con una cola de camiones y una 4x4 varada, sin lugar para que pudiera pasar, así que descansé un rato, hasta que despejaron.



Después, como las pruebas del día no habían terminado, y no alcanzaba con vadear arroyos, riachos, lagunones de media cuadra, el camino me ofreció la oportunidad de vadear un ¡rápido!, profundo, doble y ancho. Juro que me fruncí. Le saqué una foto antes (por las dudas fuera la última y en este momento la moto estuviera integrando el paisaje) y otra después, que muestra mejor la verdadera dimensión del cruce.

Observen además, la suave pendiente del camino y los muchachos empujando el auto. Y yo con gomas de pista!!

Unos 100 Km antes de Dushanbe el camino se puso bueno y de repente ¡milagro! 130, 140, 150, existían esas velocidades! Yo que ya me había acostumbrado a los 80 como una súper velocidad. Por supuesto me pararon por exceso de velocidad. Policía muy amable, en seguida me rodearon 5 o 6 chicos, me retó, me informó, mientras yo asentía y sonreía con mi mejor cara de "no fui, no sabía, no me di cuenta". Al final me largó sólo con el reto y llegué a Dushanbe.

Dushanbe es la ciudad más encantadora y menos soviética de todas las capitales que vi hasta ahora. Enseguida encontré un taller, pero no soldaban con argón. Decidí seguir como estoy hasta Samarkanda y arreglar ahí, ya que allí me quedo un par de días. Me alojé en el Adventurers Inn, donde había dos parejas de ciclistas, una de españoles y la otra de un español y una argentina. Me duché, tomé el trolebús y me fui a comer a la Chaikhana Roja, sintiéndome que era un agente del Great Game en misión secreta, un siglo atrás.

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DEL 12 DE SEPTIEMBRE DE 2009

Dushanbe, sólo Dushanbe

Al final me quedé. Arranqué la mañana reemplazando las luces de la Kawa, que con el traqueteo de los serruchos de los caminos de ripio, se habían quemado. Parece sencillo, pero no lo es. Hay que sacar el carenado, o lo que queda de él, de ambos lados, correr el tablero, desatornillar todo el conjunto de luces y ahí sí hacer el cambio.



Después armé el equipaje como para irme a Pendjikent, pero decidí buscar a un soldador que me habían comentado, para arreglar la pedalera derecha. El hombre trabaja dentro del viejo aeropuerto, que hoy en día es una base militar. Así que una vez que logré ubicar la entrada, cosa que me habrá llevado más de una hora, el centinela no me quería dejar pasar. Larga discusión, al final el centinela me dice que espere y que corra la moto de la entrada.

Me quedo y al rato aparece un flaco en bicicleta, el soldador! Como no puedo entrar, desarmamos ahí nomás y se lleva los pedazos de pedalera y de pedalín. Como a las dos horas, yo esperando bajo el sol, engrasando la cadena, repasando los tornillos, ajustando la tuerca de los espejos, vuelve el flaco con la pedalera soldada, pero no había podido con el pedalín, así que hizo uno nuevo con un cacho de caño!!!



Armamos, le pago U$S 50 (Un afano!!!) y me marcho. En el interín, mientras esperaba las piezas reparadas, apareció un flaco en una Honda 250, me dio un poco de charla, se fue, volvió al rato para decirme que el presidente del club de motociclistas al que él pertenece me invitaba a dormir a su casa. No sé si hice bien o mal, pero decliné como pude y con las excusas que pude, pero ya estoy que sólo quiero descansar y recuperar fuerzas.

Por eso, porque me encanta Dushanbe y porque ya se había hecho tarde, decidí quedarme un día más, así que volví a la Adventurers Inn, donde todo estaba como yo lo había dejado. Era como si hubieran sabido que no me iba. Hablando con el Manager me dice que hay un camino bueno, que va directo a Samarkanda, que no pasa por Pendjikent. Mañana tomaré esa variante, son 634 Km, pero después descanso dos días seguidos en Samarkanda. Ya no quiero más piedras, arenas, vados, ripios, promedios de 30 kph. No quiero arriesgar nuevas roturas. Todavía tengo que llegar con la moto hasta Istambul. Por otra parte vi lo que quería ver y mucho más, y superé, como pude, pruebas y tribulaciones que ni me había imaginado. Ya quiero asfalto y el encanto de las "Mil y Una Noches".

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DOMINGO 13 DE SEPTIEMBRE DE 2009

WELCOME TO OZBEKISTON!! (Tus amigos de la KGB)

En la homestay de Dushanbe me hice bastante amigote de unos belgas que anduvieron bicicleteando por el Pamir. Martin, que es el que no tiene barba, me regaló "Jupiter's Travels" de Ted Simon, que es un clásico de los viajes en moto. Realmente, me pareció un gesto lindísimo, y además se trata de un libro que hace mucho quería comprarme.



Este desayuno fue lo único bueno del día, el resto… Para matarse!

La historia corta es que me peleé con cuanto uniforme apareció entre Dushanbe y Samarkanda.

Ya saliendo de Dushanbe por una avenida muy ancha, llego a una intersección con dos semáforos en mi sentido. Uno en verde (no era flecha) y el otro en rojo. Detrás de la intersección 5 policías en dos patrulleros, esperando a la gilada. Evidentemente, asumo el mal menor y paro con el rojo. Por supuesto, cuando cruzó los polis me paran porque me había detenido mal! Documentos y yo en tono de muy pocos amigos diciendo solamente que el semáforo estaba en rojo. Como el cana se dio cuenta de mi evidentemente poco cooperativa actitud hacia la fuerza, y luego de tratar de explicarme no sé que, finalmente me dejo ir sin pedirme nada ($). Porque para eso estaban ahí. El rato que yo estuve parado discutiendo detuvieron como a 5 autos.

Llegué en una hora a la frontera, perfecto. Por más que se pusieran pesados los uzbekos llegaba de día a Samarkanda. ¡Je! ¡Iluso de mí!

En el control de Aduanas de Tajikistán empezaron a demorar para sellarme la salida, como a los 45 minutos me llaman adentro y me explican que me está faltando la declaración de Aduanas del ingreso. Un tanto amoscado les digo que no la tengo porque no fue confeccionada cuando entré al país. El guarda me dice que tengo que pagarle U$S22, para dejarme pasar. Me niego, les manifiesto que el problema es de ellos y no mío. Me mira medio estupefacto, me da el pasaporte y me deja seguir.

De lo que me di cuenta, con estos incidentes y con el siguiente, que ahora relataré y es el más jugoso, es que no están acostumbrados a que los civiles se les nieguen en nada. Tienen todavía muy metido el tema militar soviético y sus maneras prepotentes y perentorias.

Entré al checkpoint de Uzbekistán y todo razonablemente bien, lleno la forma de declaración de Aduanas, declaro la plata que llevo por un monto aproximado (Craso error!) y me quedo esperando la amansadora de siempre. Al rato viene un milico gordo que cumplía funciones de vista y me dice que quiere ver las valijas, le pongo cara de resignación y cuando voy a abrir una, me dice que no, que baje todo el equipaje de la moto. Intento discutir inútilmente y bajo todo. Una vez bajado todo, me indica que saque el asiento de la moto. Saco el asiento y abren hasta el estuche de herramientas. Hecho esto desarman todas mis valijas y bolsos, desarman la carpa, abren la bolsa de dormir, miran todos mis papeles, ponen mi ropa en el mugroso piso de la playa de camiones y yo ya estaba a los insultos pelados en cuanto idioma conozco, y además subiendo el volumen con cada cosa nueva que me tocaban. Ven una billetera donde tengo plata argentina, unos $500, y me dicen que esa plata no está en la declaración. Increíble! Me preguntan qué cuánto vale un billete de 100 y les digo que U$S 5 y se quedan tranquilos y me devuelven la plata. El despelote se armó cuando vieron que traía la insólita suma de U$S 250 más que lo que había declarado. Los separaron, los pusieron adentro del pasaporte y me hicieron sacarme las botas y los pantalones!!!! Ya mis gritos y mi bronca se oían desde adentro del edificio, de hecho empezaron a caer oficiales y me pidieron que fuera adentro con ellos, pero yo ya estaba completamente sacado y decía de todo, me sentaron en una oficina y me pidieron que me calmara porque era zona de atención al público, a lo que les respondí si podían imaginarse cuanto me preocupaba eso. Vino un oficial de mayor rango y de civil, a ver si lograba hacerme bajar el tono, al no lograrlo en su frustración les descerrajó un patadón a un escritorio. Para qué! Ahí yo que estaba sentado me paré y le dije en la cara que por mi podía patear todo el mobiliario del ejército uzbeko y si quería me podía encanar y que no por eso me iba a intimidar. El tipo furioso le arroja mi pasaporte al otro oficial y se manda a mudar. Bueno, dimos como mil vueltas más con el tema, que evidentemente no tiene solución. Finalmente escribo una carta, dictada por ellos, explicando que cometí un error involuntario, quebrando la ley uzbeka. que pido que se considere mi tema, que aparentemente va a la Corte Suprema Uzbeka, me secuestran los U$S 250, hago una nueva nota, siempre dictada pacíficamente, explicando lo excelentemente bien tratado que fui por los oficiales del ejército nacional y 5 horas después y 250 dólares menos, me dejan seguir mi camino.

Cuando llegué a Samarkanda ya hacía tres horas que era de noche. Dije que no iba a manejar de noche. Les aseguro que no lo volveré a hacer. Ripios imprevistos, burros en la mitad del camino, parte sinuoso, algún auto de contramano. Me las vi negras como la noche por la que transitaba. Intenté no pasar de 80 y mi único objetivo fue llegar entero, pero nunca más de noche por estos países. Y la próxima me la banco callado.

Cuando me fui, el oficial que me tomó la declaración estaba sorprendido porque yo era "muy hombre"; muy loco, o muy tonto, les diría yo, pero no están acostumbrados a que les hagas frente.

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LUNES 14 DE SEPTIEMBRE DE 2009

Maracanda, Afrosyab, Samarkanda...

Una ciudad extraordinaria. Sólo parecida a sí misma. De alguna forma conserva a través de los siglos el haber sido elegida por Alejandro y capital del Imperio de Amir Timur. Y no es sólo el Registan, los mausoleos y las mezquitas de siglos atrás. Hay algo más, difícil de definir, pero ahí está. Con sus cautivantes avenidas arboladas, su multitud de fuentes, rasgo islámico por antonomasia, que resuenan en todos lados y su ubicación en un valle maravilloso, con quizá la fruta más rica del planeta.

Comenzamos el día con los primeros rayos de luz visitando el mausoleo de Amir Timur, maravilloso edificio que él mandó a construir para depositar los restos de su nieto y designado heredero. La Tumba de Amir es la de mármol negro.

Luego fui al Registan, que es un con conjunto de tres Madrassas construidas en distintos momentos, pero que muestran la importancia que tenía para los persas el tema de la educación. Uno ve los edificios, las celdas de los estudiantes, el ambiente de paz y concentración que se respira en sus galerías y entiende por qué en Europa siguieron usando los textos de medicina de Avicena hasta el siglo XVII.





Pude coimear a un policía y subir a uno de los minaretes, desde donde puede verse toda la ciudad. Me quedé sin aire, pero valió la pena y fue un momento único, donde también pude ver los trabajos de reparación y reconstrucción que se están realizando.



Más tarde me di una vuelta por el Bazar y compré algunos regalos, que iré completando en Bukhara y Khiva. El bazar es techado y bastante más cómodo para circular que los otros que vi en otras ciudades. Por la noche ya me había amigado con Uzbekistán y fui a comer a las terrazas del Lyabi Gor. Un restaurant bastante bueno que está frente al Registan. Todos estos monumentos están muy bien iluminados, con luces indirectas y suaves. Lo que refuerza su encanto. Así que después de comer me fui a dar una vuelta por la plaza central del Registan y disfrutar en paz de su encanto. Pero, no podía faltar, salió un cana descamisado de entre las sombras, mitad borracho y mitad dormido, para decirme que la plaza estaba cerrada, pero que por una módica suma… Antes que terminara de hablar me di media vuelta y me fui a dormir.

Sólo para enterarme que esa noche tendría compañía. Sí! Los dueños del homestay me preguntaron si no ,me molestaría compartir el cuarto con un turista ruso. A esa altura del partido ya todo me daba lo mismo y acepté dormir con el ruso. Lo que pasó esa noche, nunca lo sabrán. La seguimos en Bukhara.

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15 Y 16 DE SEPTIEMBRE DE 2009

Bukhara I Sharif

El 15 de septiembre al mediodía, mientras entraba en Bukhara, después de un viaje muy placentero, había salido a las 9 de Samarkand y estaba entrando a la 1, me preguntaba por qué siempre le erro a los caminos de entrada. Ya que de venir en un asfalto bastante aceptable terminé transitando por unas calles de tierra casi imposibles entre casas de todo tipo. Lo desconcertante era que cada vez que paraba a preguntar, me ratificaban que estaba en el camino correcto. Exactamente lo mismo me pasó en Samarkand, sólo que ahí entré de noche. Hoy después de caminar horas por las retorcidas callejas de Bukhara pude comprender. Estas ciudades están hechas con el concepto del peatón o el carro angosto y sus calles son absolutamente retorcidas y angostas, entonces los accesos terminan siendo las calles más anchas y rectas, pero, hasta que uno no llega al centro, ni hablar de un asfalto razonable.

En el camino de Samarkand a Bukhara visité, en Navoy, el caravanserai Rabat i Malik. Finalmente, son los caravasares y los patios y celdas de estudiantes de las Madrassas las dos cosas que me siguen impresionando más.

Hoy en día los patios de las Madrassas so0n utilizados para la venta de artesanías locales, que es muy buena en todo lo que son tejidos, con excelente seda, algodón y pelo de camello. Lo que les da un colorido muy especial.



Bukhara me pareció una ciudad encantadora, calificativo que no le pondría a Samarkand, que haciendo ostentación de su fama de culta y ciudad santa, está poblada de Madrassas.

Ayer almorcé y comí a la noche en una mesa contra la pileta de Lyabi Khaus (que quiere decir “alrededor de la pileta” en Tajik). De estas piletas hubo 200 en su momento. El culto al agua y su sonido en los pueblos de los desiertos terminan diseñando situaciones de enorme placidez.



Me fui a dormir pensando que ya se está terminando Asia Central y que pronto entraré en el Cáucaso, ya que mañana estaré partiendo a Khiva. De ahí me queda el cruce de un desierto, que haré en dos días, hasta el puerto de Aktau en Kazakstán, y de ahí a Azerbaijan. Ese pensamiento me puso melancólico. Pero igual, lo que más extrañaré será Kyrgyzstan y ese país ya hace como décadas que lo dejé atrás.

A la mañana me levanté temprano y prácticamente me caminé toda la ciudad vieja hasta cerca de la una. Visité el Ark, la vieja ciudadela de los khanes, dentro de la ciudad y la cárcel de Zindon, y el agujero de 6 metros de profundidad, donde estuvieron detenidos Stoddart y Connolly por dos años, hasta que Nasrullah Khan los mandó a decapitar en el año 1842, ante las puertas del Ark.

También visité varias Madrassas, mezquitas y bazares. Bukhara tiene 140 edificios históricos protegidos por ley. Por lo que es una ciudad inagotable, que más vale incorporar en conjunto y no monumento por monumento.



Al final, después de caminar como cinco horas entre sus callecitas y sentir que ya había pasado 327 veces por el mismo lugar, decidí irme a almorzar al hotel. Ahí tuve la sorpresa de enterarme que era el cumpleaños de la cocinera, que había preparado plov y todo el personal del hotel iba a festejar almorzando con ella, así que me invitaron al almuerzo, que fue bastante entretenido y el plov formidable.

Bukhara es una ciudad de ensueño, pero éste se presenta donde uno menos lo espera. Todos los edificios históricos han sido restaurados o están en vías de serlo, por lo que al final uno no siempre sabe que es lo que está viendo. Pero el ambiente es muy relajado y siempre se encuentran espacios sorprendentes fuera de lo anunciado en las guías. Quizá lo que más me llama es ver las fisuras en los edificios producidas por los terremotos, o algunas puertas particulares con una gracia increíble.

Nos vemos en Khiva.

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JUEVES 17 DE SEPTIEMBRE DE 2009

Los tiempos de Bukhara

Me levanté temprano, ya casi listo para irme a Khiva, cerca de 400 kilómetros y un acceso que me pareció complicado, por lo que no quería demorarme demasiado. Desayuné, armé todo y me fui a buscar la moto al Parking, que está a dos cuadras del hotel. Cuando fui a moverla, el embrague no andaba. Siempre igual, lo primero es congelarme y pensar que se acabo el viaje, lo segundo ponerme a trabajar y ver como se soluciona. Esta vez, además, tuve la sensación de que alguna solución iba a encontrar, así que empecé a calmarme. Después de dar unas vueltas alrededor de la moto, tipo danza de la lluvia, a ver si se arregla sola, cosa que nunca pasa, me doy cuenta que con las vibraciones y traqueteos, se aflojó la tuerca de ajuste del cable y se voló en algún lado. Y sin esa tuerca, no hay tu tía. Puedo andar sin embrague, pero no en medio del loco tráfico de Uzbekistán. Así que con el diagnóstico hecho me fui al hotel para buscar un mecánico, que me resolviera el problema. Estuvimos toda la mañana dando vueltas por Bukhara, buscando mecánico (acuérdense que no hay motos, prácticamente), Homid, el instalador eléctrico del hotel; Rashid, un taxista amigo del primero y el infrascrito. Para cuando solucionamos el problema ya era casi medio día y decidí no viajar. No más noches. Khiva tendrá que esperar un día más.

Aproveché para dar vueltas por la ciudad y terminé metiéndome en el Bazar de las alfombras y las joyas, bastante más divertido y con sabor local que lo que había visto hasta ahora. Como los stands de joyería estaban muy concurridos por compradores locales, me llamó la atención el sonido de base conformado por todas las discusiones, regateos y diálogos que se daban simultáneamente. Casi hipnótico.



Pero de lo que soy cada vez más consciente, es que viajando solo soy un perfecto inútil para las compras, no se regatear, apreciar si algo es lindo, en fin nada. Años de viajar con mujeres, donde ellas elegían, comparaban, discutían y compraban, me transformaron en una especie de baldado para estos menesteres. Cada vez que compro algo, lo hago con terribles dudas y ya anticipando el temido reto de mis hijas… En fin.

Lo concreto es que hoy le encontré otro tiempo a Bukhara y la disfruté mucho más. Como mis tripas no terminan de ordenarse, decidí no almorzar e irme a tomar un té al “Silk Road Spices”; que es un lugar muy recomendado y que sólo dan cafés y tés especiales. La verdad, valió la pena, el lugar está estupendamente decorado con alfombras en todas las paredes y el té es una maravilla.



La arquitectura de las casas es bastante homogénea. Generalmente son de dos plantas, totalmente cerradas hacia la calle, sólo la puerta comunica hacia afuera, pero no ventanas. Las dos plantas se desarrollan alrededor de un importante patio central, que está habitualmente cubierto por una parra y donde puede haber algún otro árbol frutal y siempre con muchas flores. En el patio central es donde se desarrolla toda la actividad social y también las comidas. Lo interesante es que vistas desde afuera, uno ni se imagina el interior de estas casas y casi siempre piensa que son menos interesantes de lo que terminan siendo.

Les cuento que Homid me invitó a su casa a comer plov, que él preparará, pero esto les queda para la nota de mañana. Lo gracioso es que Homid habla alemán, así que nuestros diálogos son una mezcla extraña de lenguas. Cuando estamos juntos, parecemos dos mercaderes de caravasar, comunicándonos con palabras prestadas de otros idiomas.

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18 Y 19 DE SEPTIEMBRE DE 2009

Los tiempos de Bukhara

Hay veces que la generosidad y la bondad de algunas personas nos sorprenden con la fuerza de lo desacostumbrado.

Como les contaba ayer, Hamid, el técnico de mantenimiento del hotel, me había invitado a comer plov en su casa. Quedamos en encontrarnos a las cinco en el lobby del hotel y de ahí partimos juntos en uno de estos minibuses de los que ya les hablé antes. Durante el trayecto, me explicó que ya había llamado a su casa y que él iba con su amigo argentino a comer, todo esto con la más absoluta seriedad y con una importancia como si fuera con una personalidad célebre. En la casa de Hamid estaban sus tres hijas, su mujer está de visita en casa de sus padres. Hamid y su familia viven en un departamento que inmediatamente comparé con los de los planes de viviendas que tenemos nosotros, ya que es bastante parecido, tanto en construcción como en estructura de barrio. Como estamos en Ramadán ni él ni sus hijas tocaron nada hasta las 18,50 hs. (puesta del sol), pero eso no obstó para que enseguida me llenaran de nueces, dulces y pasas. Me pasé un rato largo mirando todas las fotos de familia que se puedan imaginar, ordenadas en impecables álbumes, evidentemente atesorados con enorme cariño. La mesa continuó siendo una mezcla poliglota de inglés, alemán y ruso.

Llegado el momento de comer, Hamid me pidió que escuchara con su familia la oración de agradecimiento y luego atacamos el plov. Cuando terminamos de comer me dijeron que me habían preparado un cuarto para dormir y que por favor me quedara. Pude convencerlos de que me dejaran volver al hotel; pero una vez más me impresiona como personas de una humildad absoluta abren sus puertas y te hacen casi rey de su casa. Seguramente son estas las experiencias más valiosas de un viaje como el que estoy haciendo.

A la mañana siguiente nos despedimos en la puerta del hotel, con un apretón de manos, un abrazo y el conocimiento de que muy dificilmente volvamos a vernos.

Me introdujé en el desierto Kyzylkum, que es naranja tal como lo afirmó mi amiga poeta, con destino a Khiva en el centro del Khorezm. Ya había salido de Bukhara cuando me para un policia en la ruta, porque iba a 90 kph. Intenta coimearme, “Doillar, diengui???”, yo siempre con mi simpatía a flor de piel le contesté “Niet dollar, niet diengui”, y me lo quedé mirando. Por un momento duda, hace el gesto de que me va a retener los documentos, continúo mirándolo impasible, me devuelve los documentos y sigo mi camino. Tres veces más me pararon, pero ya ni disimulan pidiéndome los documentos. Directamente me paran y se ponen a hablarme sobre la moto. Que es lo único que les interesa. Siempre me piden que la acelere, nunca lo hago y así voy haciendo estas últimas jornadas de Uzbekistán. Paré en Gazli a cargar nafta, pago, voy a subir a la moto y un frío de hielo me recorre la espalda. Me falta una de las valijas! Aprovechando el asfalto aceptable y la total ausencia de tráfico, puse la moto arriba de 160 en trechos largos. La valija que se voló era la que más se había golpeado en las caidas y el anclaje estaba dañado. Sabiendo esto es que la llevaba atada y asegurada con Duct Tape, pero evidentemente no aguantó y se voló todo. Volví 30 km a ver si la encontraba, pero no. Por suerte en esa valija no llevaba nada irreemplazable. Pero me morfé una bronca conmigo mismo, que ni les cuento. Al final, cambio la sintonía y me digo “Cuando armaste este viaje, no diste por descontado que te ibas a encontrar con estos problemas y mayores?” Y la verdad es que sí, los problemas de aduana, de roturas, de policías corruptos, o de países excesivamente militarizados y también las pérdidas y olvidos de cosas, son una parte que nunca falta en estos viajes. Y finalmente hacen al anecdotario del mismo. Si no iría en un tour del PAMI, no?



Había partes del camino cubiertas por la arena del desierto, pero nada grave. Lo único grave es que buscando la valija me había hecho 65 Km de más y ya sabía que no había estaciobnes de servicio en el camino. Esa es otra cosa que uno aprende en estos viajes. Nafta hay en todos lados. Al final cuando me estaba titilando la luz de la reserva entré en un pueblo y preguntando terminé en la casa de un flaco que tenía todo un garaje lleno de tambores de nafta, que por supuesto vendía casi al doble del precio de surtidor. Cargué 5 litros y seguí mi rumbo.

La llegada a la ciudad de Khiva es completamente laberintica e imposible de acertar. No hay un solo cartel que la indique, además queda despues de Urganch, que tampoco está señalizada y es un desvío mínimo de la ruta principal. Zafé de terminar en Nukus porque ya me palpitaba algo así y cuando ví que me cambiaba la dirección del waypoint en el GPS, paré a preguntar, por lo que sólo erré el “accesito” por un pare de kilómetros. Pero eso no fue nada, cruzar Urganch, llegar a Khiva y en Khiva pedir la dirección a Ichan-Kala, que es la vieja ciudad amurallada de Khiva y mi hotel está dentro de sus murallas, fue un tema de preguntar cada 500 metros. Un desmadre padre. De cualquier forma, aparte de los detalles que les conté el viaje fue muy bueno, salí a las 8 œ de Bukhara y a las 14 estaba cruzando el Amu Darya, el viejo río Oxus, que marca el comienzo de la zona conocida como Transoxiana. El río es bastante ancho, ya que acá es definitivamente un río de llanura y el puente para cruzarlo es un puente de pontones metrálico, con todas laas chapas dobladas y los filos mirando para arriba. Casi más peligroso que el Pamir, y esto sin lluvia, no me lo quiero imaginar mojado y en moto. Y como si fuera poco es lentísimo, porque van habilitando el cruce alternativamente de un lado y otro, así que se forman colas inmensas.

Así como Samarkand fue la capital del Imperio y Bukhara el centro religioso y cultural, Khiva carga con la infame tradición de ser el centro de las caravanas de esclavos, que para llegar a este oasis debían hacer jornadas terribles a través de desiertos y estepas infestadas de crueles tribus, hasta ya entrado el siglo XIX. Hoy en día Ichan-Kala es una ciudad museo que parece sacada de “Las Mil y Una Noches”. Las murallas todavía están íntegramente en pie y para entrar hay que hacerlo por una de sus cuatro puertas, que por supuesto están enrejadas como corresponde, una vez adentro hay Madrassas que fueron convertidas en hoteles, restoranes o museos, palacios que hoy en día son centros artesanales, minaretes y mezquitas que siguen funcionando como tales, muchas casas viejas convertidas en cafés, y así toda ella. Lo que le da una magia que se percibe de inmediato como si fuera un acto de la naturaleza. Por otra parte, hay mucho menos turismo que en Bukhara, lo que la hace más agradable y menos hacinada. De las tres, Khiva es la que, por mucho, más me cautiva.

Después de comer salí a caminar por Ichan Kala, escuché las conversaciones en algo que me sonaba árabe, uzbeko?, Tajik?, dentro de las casas y los diálogos de los muchachos en las escalinatas. Gente comiendo, mirando televisión, igual que en cualquier otro lado de los que conozco. Me doy cuenta que en pocos días más, horas diría, estaré abandonando el corazón de Persia. Khiva es mi última ciudad de este mundo atrapante y al pensarlo empiezo a sentir mis propios cambios. Mi mente vuela hacia Michel Onfray y esa definición tan de él, de que se necesitaban estos desiertos tan terribles para generar los tres monoteísmos que hoy dominan el mundo. Tres monoteísmos que, finalmente, no son más que uno transformado. Y es esa la sensación que también me golpea, que con sus más y sus menos, la diversidad y la tolerancia siguen siendo materias pendientes del ser humano en general. Dejo estos pensamientos mientras admiro los edificios y su iluminación. Es verdad, Ichan Kala es más impresionante en su visión nocturna, que durante el día. Mi cabeza vuela ahora hacia gente que quiero y entre ellos me van surgiendo los que siempre tienen un argumento, siempre cierto, para esquivar la felicidad. Cuánto esfuerzo empeñamos a veces en no ser felices. Cuánta importancia le damos a las miserias que todos tenemos y sufrimos y qué poco aceptamos nuestra responsabilidad en los resultados desagradables, como mi valija voladora, pero cuánto nos anclamos en ellos inhibiéndonos el encuentro de instancias superadoras. Qué tendrá que ver todo esto con un viaje en moto?? Mucho. Pero ese desarrollo lo dejaremos para cuando ya haya cruzado el Mar Caspio. No quiero agotar vuestra buena voluntad en una sola noche, pero Ichan Kala merece un pequeño buceo dentro de nuestro yo más escondido.

El sábado me despierto temprano y un pensamiento atraviesa mi cabeza como un relámpago, ¡Adentro de la valija voladora estaba toda la documentación argentina! Se apodera de mí una furia irrefrenable. Cuando se me pasa inicio los llamados de rigor a los bancos y emisores de tarjetas.

Luego me doy una segunda vuelta por Ichan Kala y me subo al minarete de la madrassa de Islom Hoja que es el más alto de Uzbekistán, tiene 57 metros de altura. Recorro todo el perímetro de sus murallas, paso por todas sus puertas, voy al bazaar, chiquito, pero con mucho sabor local y después me dedico a planificar un poco los días venideros, ya que quiero estar el 22 en Aktau, a ver si puedo enganchar el ferry enseguida.

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20 Y 21 DE SEPTIEMBRE DE 2009

Del Khorezm al Karapakalstan y el Mar Caspio

Salí de Ichan Kala, agradeciendo la función de Track Back de los GPS, ya que me sacó perfectamente de la ciudad, con la firme decisión de hacer los más de 700 Km, correspondientes al programa de dos jornadas, en una sola y cruzar todo el Karapakalstan ese día. De esa manera podría llegar a Baku al día siguiente y contar con tiempo para el ferry. Por suerte estaba levemente nublado y fresco, y fue mucho menos agobiante de lo que esperaba. La verdad es que el clima fue se comportó mejor de lo que yo había previsto. Salvo los primeros 6 días de lluvia, que tampoco fueron para tanto, ni el Pamir fue tan frío y ventoso, ni tan calientes las zonas desérticas. Veremos como viene el Oeste.

Tal mi programa, llegué a Qongirat al mediodía y seguí viaje sin problema rumbo a la frontera, el camino empeoró un poco y después apareció un asfalto que se la bancó bastante bien. El que no sabía cómo ponerse era yo. Una recta interminable, sin una curva, cruzando un desierto brillante donde de vez en cuando se te cruzan una especie de ardillas amarillas. Al no haber curvas, no hay cambio de posición lo que va ocasionando problemas de circulación, sobre todo en la zona de contacto de las piernas con el asiento y en las manos. Tuve que trasvasar nafta del bidón en el camino, pero era algo que ya tenía previsto y sirvió para descansar un poco.

A las 15,30 llegué al puesto fronterizo, de ahí a Beyneu me quedaban sólo 85 Km. Un vuelo rápido. Siempre igual, lo que creemos que sale con fritas, se transforma en lo más difícil! Había cruzado sin complicaciones, un poco cansado, pero entusiasmado con las visiones de la desolación.

El puesto, donde según Lonely Planet (y en general no la erran) se pasa sin mucho problema, los de Uzbekistán (por supuesto) estaban hechos unos locos, lleno de autos, equipaje y ropa de todo el mundo por el piso. Y no me iban a atender hasta que no liquidaran todo lo que tenían dando vuelta. Nos atendieron a la hora, a un ciclista japonés, Taro con el que hicimos buenas migas y a mí. Esta vez declaré con precisión centesimal la plata. No nos revisaron nada, pero igual, el paso de oficina a oficina, nos llevó una hora larga. Cuando pasamos al puesto de Kazakhstán, la historia fue parecida, había un montón de gente del lugar pasando en colectivos. Y a estos los tratan casi como a criminales, así que tuvimos que esperar que terminaran con ellos. Al final, salí a las 18,30 del puesto. Les cuento que oscurece a las 18,50, pero me dije, bueno voy despacio y llego con un poco de luz. Lo malo es que en el puesto se acabó el asfalto y llegar a Beyneu, me llevo unas buenas dos horas, por un camino de tierra bastante malo. Llegando a Beyneu, con un asfaltito de inicio de pueblo, me parece ver dos sombras en el camino. Levanto y me acerco despacio. Eran dos enormes camellos bactrianos, que caminaban muy elegantes, en mi mismo sentido sobre el asfalto. En Beyneu hay un solo hotel, que es bien de la época soviética, al que ya hace varios años que no le hacen mantenimiento, hasta con la guardiana de piso. Primero no me quieren tomar dólares y después me curran con el cambio, y eso que en el interior está la buena gente ¿no? Por suerte estaba abierto el café del Hotel y pude comer algo antes de irme a dormir. Sólo que aparecieron los mosquitos y de dormir poco y nada...

A la mañana siguiente eran las 08,30 y la cafetería, que tendía que estar operando desde las 08,00 no había abierto, me aburrí y me fui sin desayunar y de mal humor.



Al principio el camino arrancó con un asfalto bastante bueno que a los 20 Km se transformó en un camino de piedras HORRIBLE. Con serrucho baches de metros que eran inemnsas palanganas donde caías de improviso. Más de una vez volando con la moto por el aire. En un salto perdí la carpa. Por una de esas cosas, paré para ver cómo estaba todo y cuando vi que no estaba la carpa, volví a buscarla y la encontré a un par de kilómetros. Seguimos por este camino espantoso, mi programa era llegar a las 14 a Aktau, llegué a las 18. Pero no iba a cruzar esta zona de Kazakhstan gratis, metros antes de llegar al asfalto, porque unos 100 km antes de Aktau aparece el asfalto, hay una subida empinadísima por este camino de piedras, que se transforma en una arena parecida a un polvo como si fuera cemento. Encaro como vengo, en cuarta, levantando nubes de arena, que siento que me golpean en las botas, como si fuera agua. Me doy cuenta que vengo muy en el aire, la moto casi se cae varias veces, levanto un poco, pero sin perder momento, lo suficiente como para ver que de frente, lentamente, venía un camión.

Paro completamente, para estudiar por donde pasaremos los dos, con tan mala suerte que lo hago sobre un desnivel y cuando pongo primera y arranco para mover, pierdo pie y al suelo! Y esta caída en parado me vuelve a romper el pedalín derecho, me tuerce el pie y el brazo derechos y de nuevo manejando con el pie en el pedalín del acompañante,. La bronca que tenía no es mencionable. Sobre el final de esta parte de Asia volver a romper! Y para colmo de broncas, pasada esta cuesta, arrancó el asfalto, me quería morir. Pero en el fondo estaba conforme porque había negociado cientos de kilómetros de camino muy complicado con ese sólo desventurado percance.

En fin, llegué a Aktau y me fui derecho a la oficina del Ferry. Creo que con mucha suerte saldrá el 23, pero prefiero estar acá y no llegar el día después que salió y esperarlo una semana. Como el Ferry sale cuando termina de cargar y de desacargar sólo el capitán sabe el programa y la agencia de viaje avisa 18 horas antes de la salida. Me alojé en un hotel que me recomendaron los de la agencia del buque, es una pocilga, con las camas rotas, de hecho duermo en la bolsa de dormir, (hoy a la mañana no había agua fría y tiene un solo baño como para 10 personas; pero no me mudaré me da mucha fiaca.

Finalmente ayer a la noche descubrí que el mal camino me había partido el rack donde van sujetas las valijas. Espero llegar con algo entero a Istambul.

Lo que no les conté fue que Karapakalstan está lleno de camellos bactrianos sueltos y esa fue una emoción extraordinaria, lo más lindo del viaje. También pude ver unas tropillas de caballos árabes, lindísimos, corriendo por el desierto.

La otra emoción fue llegando a Aktau ver el Mar Caspio.

Nos vemos al Oeste del Mar Caspio.

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22, 23, 24 y 25 DE SEPTIEMBRE DE 2009

Cruzando el Mar Caspio

Me registré en la Agencia de viajes y quedaron en llamarme. Igual, el 22 por la mañana pasé para ver si tenían novedades. Me dicen que no y que ese día ya no va a haber noticias, así que en todo caso que pase a las19, 00 horas, por si hay algo nuevo.

Como en Aktau cambio de cartografía y de guías, desmonté todo el equipaje, el que me queda, en el hotel, si es que podemos llamarlo así. Bolsos, valijas duras, carpa, todo. Total, el tema de espera viene como de 48 horas mínimo y puedo de ocuparme de ordenar todas mis cosas. La foto es mala, pero les da una idea del hotel y de mis cosas.



Me doy una vuelta por Aktau, es la ciudad más moderna que vi hasta ahora, y la única donde los peatones son respetados. Encontré dos Cafés con Wi-Fi. Mucho mal gusto, pero avenidas anchas y de tráfico rápido, con mucho transporte público. Tienen un sistema de nomenclado que nunca había visto antes. En vez de números y calles, se manejan con microraiones (microbarrios) que son unas enormes manzanas; dentro de cada uno de ellos tienen bloques de edificios numerados y luego cada edificio tiene sus departamentos. Entonces, si uno vive en 7-25-67 es el departamento 67 del edificio 25, del Microraión 7.

El tema es que me volví al hotel y de ahí me fui a almorzar y leer a la cafetería del mismo, que es otra pocilga. Me quedé leyendo y escribiendo como dos horas, cuando recibo un llamado de Patricio, a mis 16 horas, las 8 de él, donde me informan que me estaban buscando como locos porque debo comprar el pasaje y presentarme en el puerto antes de las 17. Salgo rajando y la recepcionista del hotel me dice que me estaban buscando desde hace dos horas. Para matarla, pero más importante el pasaje, así que dejemos la masacre para otro día.

Llego a la Agencia a las 16,15 compro el pasaje y me dicen que tengo que irme con todo al puerto. Yo me veía en figurillas. Guardar todo mi equipaje en la moto, sin perder ni olvidarme nada y llegar al puerto?? Ya estaba desesperado y me veía perdiendo el barco y una semana más en Aktau!! De la agencia me tomo un taxi al hotel, el taxista se confunde y agarra para otro lado, como yo conocía el camino pude dirigirlo, pero mis nervios ya estallaban. Llego al hotel, pongo las cosas donde puedo, haciendo un recuento mental permanente de todo. Traigo la moto del Parking (2 cuadras, todo cuenta), me pongo a armar todas las cosas y se me acerca un gordito, que debía ser el opa del Microraión a preguntarme si soy de la Argentina y que por donde vengo viajando, etc., etc.… Ni le hablo, pero digamos que no me trajo serenidad, precisamente. Salgo volando al puerto, miro el reloj, 16,53 hs, 11 kilómetros, tranquilo, llegamos, sólo no te pierdas (en un camino que nunca había hecho antes…). Llegué bien, entro pregunto por el Ingeniero Ruslan, ubico su oficina, entro como venía, sin decir ni buenas tardes. El flaco me dice: “¿Roman Alfreda?” Le hago que sí y me dice que cierre la puerta y espere afuera, que no me haga problema. Feliz, espero, pensando que en un rato, más ya embarcaba. ¡Iluso de mí! (Lo voy adoptar como el leit motiv de este viaje). Pero estaba feliz y felicitándome por el día ganado en ruta, porque si no nunca hubiera agarrado esta salida del ferry (por lo menos en esa apreciación no le erré).

Me saco la campera y trato de parar de chivar, ya que parecía recién salido de un sauna. Al rato Ruslan me hace pasar y empezamos con el papeleo. Como media hora llenando formularios, pero todo bien. Terminamos, me da como 8 hojas de papeles y me dice que los tienen que sellar en Aduanas, en Policía, en Bomberos y no sé donde más y que cuando termine sólo tengo que esperar. Bueno, el puerto de Aktau no es enorme, pero tampoco es chico, y no me dejaron entrar con la moto, estuve caminando por todos lados y equivocándome de edificios como una hora y media juntando firmas y sellos. Mirando los barcos, a ver si reconocía al Ferry. Terminé con todo y lo fui a buscar a Ruslan que ya se iba. Ojea los papeles, me dice que está todo bien y que vuelva a las 12 de la noche, porque probablemente el barco llegue a las 03,00. Vale decir, que podría haber dejado el equipaje, la moto y todo, como estaba y haber ido sólo con los documentos al puerto. Ya estaba ahí, no me calenté, feliz que me iba, partí hacia un supermercado a comprar comida para el viaje, porque no hay comida en el Ferry (Gracias Lonely Planet, por todos los datos!). Y de paso me fui a comer bien a un Café que tenía Wi-Fi y que me había gustado. Comí muy rico, una sopa cuyo nombre no recuerdo (era la del día, así que no elegí), Kebab con crotones y yogurt y baclava con café mirando el Caspio. Y esa noche partía en el Ferry. ¡No podía estar mejor! Además hablé por Skype con mi hijo. Cuando terminé me fui al puerto. El guarda me informa que el barco llega a las 06,00. Yo ya estaba ahí, con todo montado arriba de la moto y decido quedarme. Me tiro en un banco y me pongo a dormir. Al rato llega una pareja de ciclistas mongoles, muy simpáticos y nos ponemos a hablar, ellos hacia una semana que esperaban el Ferry. Me confirmaron algunos datos de Mongolia que me interesan para mi futuro viaje. Siguió llegando más gente, mochilero extranjero, gente del lugar, etc...

A eso de las 07,00 hacemos Migraciones y nos embarcan a las 09,00. Como tenía el dato de la Guía, había sacado el pasaje más barato y luego le di un tip a la vigilante del piso y me puso en una cabina solo. El Ferry es enorme, 200 metros de eslora, lleva casi exclusivamente camiones y le conté 20 vagones de ferrocarril en dos vías paralelas en bodega. Particulares viajamos un auto y mi moto. Nada más. El resto es todo carga. Aparte de enorme, es una mugre, pero una mugre, mal! Los colchones rotos y almohadas rotas, la gobernanta te da las sábanas para que te acomodes, la mitad del barco está clausurada y si se llega a hundir, no respondo por los botes salvavidas. Es como un gran motel de camioneros. Le pregunto a la cuidadora por “los” baños y me indica una cueva inmunda con tres cubículos, de los cuales uno solo está abierto, los otros de cierre permanente. Le señalo que ese es el baño de “damas” a lo que me contesta que es el único que funciona. O sea que todos los pasajeros del barco contamos con un solo WC!! Y no quieran imaginarse el estado!



Embarcamos y esperamos, esperamos, esperamos un poquito más… El buque finalmente zarpa a las 15,00 horas! No saben que bien tratado me siento!! Estos sí que son verdaderos círculos de calidad en atención al cliente!! En realidad me rio, es parte del sabor del viaje, pero no puedo creerlo.



Son las 11,00 de la mañana cuando veo que Baku y sus montañas comienzan a abrirse en el horizonte. La veo desde mi camarote en el barco. Me preparo un último sándwich de queso y mortadela, tanto como para liquidar las provisiones, como mi manzana y me siento magníficamente bien. Veo Baku, que sigue siendo Asia, pero es el Cáucaso, Asia Central quedó atrás y ya la extraño. Fue mucho más que un viaje y mucho más fuerte que lo que esperaba. Aunque todavía no puedo ponerle palabras.



Tal como lo temía el “Akademik Hesen Aliyev”, mi ferry, fondea a las 12,15, a sólo 15 minutos de su llegada al puerto. Hay otro ferry cargando y es uno solo el espacio en muelle para los ferrys (no olviden que llevan vagones de ferrocarril, fundamentalmente). Recién a las 19,15 leva anclas y partimos a Baku, adonde llegamos a las 20,00 horas. Mi teléfono sigue sin roaming y con pocas baterías. Comienzan los lentos trámites de migraciones. La gente demorada, apartan a mis amigos de Mongolia. Y cuando llega mi turno, después de largas charlas entre ellos dentro de la oficina, llamadas telefónicas donde escucho mi nombre varias veces, vienen y me dicen que mi visa no está vigente, que hoy es 24 y que entra en vigencia el 26. Trato de explicarle que ese el tema yo ya lo había hablado con el cónsul en Tashkent y que él me había dicho que no tenía importancia. Y ahora sí se vuelve importante el roaming, Pero nunca aparece. Mi teléfono muerto y los de Migraciones que van y vienen y que no me pueden dejar entrar. Me lo tomo con filosofía. Hablamos un rato y les digo que tampoco puedo volver a Kazakhstán, porque ya salí y mi visa era simple, que evidentemente tengo una visa para entrar al país y que empecemos a buscar una solución. Finalmente me dicen que me puedo quedar en el muelle, en unos bancos que tenían afuera, hasta el día 26. No lo puedo creer! Y que no seme ocurra salir del muelle. A mis amigos mongoles también los , mandan al muelle, ellos directamente no tenían visa. Llevo la moto al muelle y saco la bolsa de dormir. A eso de las 12 viene un oficial y nos da una oficina vacía para que nos tiremos ahí. Cuando le pregunto por el baño me dice que no puedo pasar y que haga lo que tenga que hacer por ahí! A la mañana siguiente cambia el turno y el oficial a cargo es más conversador. Me explica que aunque ellos me dejen pasar, me van a volver a parar en la frontera con Georgia y que va a ser peor.

Entiendo que tiene razón y me dice que intentará sellarme el pasaporte a las 20 / 21 horas. Nos pasmos el día en el muelle, pero ahora nos dejaron ir al ¿baño? y comprar alguna comida. A eso de las 14 entró un Ferry desde Turkmenbashi, evidentemente era el único que esperaban y por suerte no traía pasajeros. Una vez que terminan con todos los trámites de este Ferry, el oficia me llama y me pregunta si me quiero ir ahora, o a las 20. Negociamos y por U$S 50 me deja salir, pero me compromete a que no salga de Baku hasta el 26, porque el pasaporte me lo sellan con esa fecha. Me despido de mis amigos de Mongolia y parto a hacer Aduana, donde me informan que yo estoy en tránsito por 5 días, pero que la moto sólo tiene 72 horas de permiso ¿?. Finalmente, después de dejar más plata en un par de oficinas del puerto, a las 18,30 salgo del puerto de Baku. Cuatro días y tres noches, de las cuales dos dormí en el piso y sin baños, después de entrar en el puerto de Aktau! Me voy al hotel Empire (4 estrellas) y vuelvo a sentirme un ser humano. Mando la mitad de mi ropa a lavar y yo me pego un baño que dura una eternidad. Me doy una comida de reyes en el Anadolu y duermo en una cama más grande que muchos dormitorios!!

Mañana arranco para Georgia.

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SABADO 26 DE SEPTIEMBRE DE 2009

Camino a Saki, la sorpresa de Azerbaijan

Baku me hizo acordar a Buenos Aires en algunas cosas. Mucho edificio de estilo francés, casi nada de memoria soviética y mucho tráfico desordenado. Las avenidas y calles son anchas, muchos negocios y más autos europeos que rusos. Las tarjetas de crédito corren sin problema y ya no hay más la multietnia que tanto me fascinaba en Asia Central. Se acabaron los rasgos mongoles o chinos, queda lo típico de Turquía y de Europa del Este. También es obvio que todo es más fácil. A la noche comí en un restaurante bastante bueno con Wi-Fi y café espresso de postre.

A la mañana abandoné mi suite de 4 estrellas y partí hacia Saki, porque los tiempos de mi visa ya corrían y me quedaba hasta el 28 a las 16,30 hs para salir del país. Salí perfecto, sin ningún inconveniente y salvo algunos tramos del camino en construcción, todo razonablemente bueno. El hecho de que ya haya terminado mi lucha con los caminos me pone de buen humor, devolviéndome el placer de rodar y la confianza en el manejo de la moto.

La sorpresa fue descubrir que Azerbaiján es de los países más lindos que he conocido. Con sierras y montañas verdes y pueblos encantadores. No me lo había imaginado así. Algo había leído, pero en su momento le di un crédito relativo. Bueno, sépanlo. Si alguna vez se quieren divertir y gozar de sinuosos rápidos en un paisaje de cuento, el país es Azerbaijan.

Cuando llegué a Qabala, iluminado por este buen humor pertinaz, decidí que iba a parar en una Chaixana a comer algo. Era la primera vez en todo el viaje que paraba al mediodía para comer. Todo un hito! Ante la dificultad y desconocimiento de los caminos, antes no paraba nunca antes de llegar a destino; pero ahora sentía que ya estaba todo bien y que pasara lo que pasase, era parte del viaje, así que determiné que relax y goce.

Encontré un lugar en la reserva forestal que me gustó y paré. Este lugar tenía como gacebos distribuidos en el bosque, donde uno se sienta y te traen la comida. Raqis, uno de los dueños(en las fotos es el de gorra), determinó que no era bueno que yo estuviera solo y se sentó en la mesa a tomar té conmigo. Y además me armó el almuerzo (que por supuesto, me salió carísimo).



Después seguí viaje a Saki donde me alojé en el Karvansaray Hotel, que es un caravasar del S XVII y la verdad es que viaje a Saki sólo para alojarme ahí. Por supuesto, me vieron la cara y habitaciones single, de 20 Manat, no había y sólo quedaban las suites de lujo de 50 Manat. Todo esto dicho por el Sr. Mustafá, manager del hotel, que no acepto rebajarme ni 1 Manat!.

Como pueden ver, valía la pena parar en este hotel. A la noche comí en un restaurant de la plaza central de Saki. Donde viví una experiencia curiosa. Iba caminando por la plaza que está llena de pancheras, que sólo venden té y que además está cubierta de mesas con gente y sentía un murmullo como de lluvia, hasta que me di cuenta que en las mesas estaban jugando al dominó y que el ruido era el volteo de las fichas. Nunca había visto nada, ni oído, nada igual.

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27 Y 28 DE SEPTIEMBRE DE 2009

Esto ya no es más Asia...

“Welcome to Georgia.” Me dijo el amabilísimo vista de Aduana de Georgia. Ni visa, ni declaraciones de dinero, ni siquiera la declaración de Aduana que llenamos hasta para ir a Uruguay. Nada. Escaneo rápido de equipaje. Te sacan una foto en la casilla de entrada. Registran tu paso, el de la moto. Sellan el pasaporte y encima te enseñan un par de palabras en grusio (georgiano). Automáticamente, sin pensarlo y sin saber por qué, le contesté, “Thank you, I’m glad to be here!” y él me dijo “We too.” Y me quedé con mi respuesta en la cabeza. Por qué había contestado eso? Qué pasó con mi viaje por Asia Central, ¿no lo había disfrutado?, ¿no era una experiencia magnífica?, ¿Por qué “glad to be here”? Moto, ruta, pensamientos, todo rodando junto. Y de repente me doy cuenta. Es la libertad, el no ser objeto de ninguna sospecha, el estar en un país que trata de acercarse a las pautas occidentales de la “democracia”. Me encantó Asia Central, pero que hubiera puestos de control en cada pueblo, guardias patrullando las fronteras, gente insólita que salía de cualquier lado y te paraba a pedirte el pasaporte, que te retengan y registren el pasaporte en cada hotel hasta el momento de irte (Además dentro del pasaporte te ponen un papelito sellado y firmado donde consta tu estancia en el hotel, porque de no existir uno puede terminar en una comisaría dando explicaciones). O los policías que cuando te paraban empezaban a jugar con la moto, el GPS, a tocar todo, como si todo fuera propiedad de ellos. En más de una les saqué las manos sin suavidad alguna. Sorprendidos por mis malas reacciones, porque ellos creen que tienen derecho a meterse con todo, sin siquiera preguntarte. Recuerdo que en el hotelito de mala muerte de Aktau, había un canita en la caja levantándose a la recepcionista y cuando me vio salir cargado con mis cosas, me manoteó el GPS para mirarlo. Intento fallido, porque fui más rápido y se lo saqué del alcance de la mano. ¡Me miró con una sorpresa! Le dije “Eta GPS, Sputnik carta!” me di media vuelta y me fui caminando sin más explicación, pero insultándome por lo bajo, diciéndome, “Sos un gil, ahora el pibe le pide las llaves del cuarto a la mina y te revisa todo; y vos anda a cantarle a Gardel!” Creo que no lo hizo, pero la sensación es esa. Ahí es cuando uno valora nuevamente la existencia de los derechos personales, la libertad en todas sus formas y que existan algunas garantías. Sí, en el fondo “glad to be here” y ya no ser más un criminal en potencia que debe probar su inocencia.

Salí de Saki con una ligera lluvia, no me quise quedar porque me quedaban sólo 24 horas de permiso en el país y quería tener algún colchón por si surgía un problema serio. Desayuné en el hotel, mientras veía llover, sabiendo que en un rato estaría en Georgia. Ya hace un mes que estoy viajando. Hay momentos que me parece muchísimo y existen otros, como ahora, donde me siento como si el viaje recién empezara. Me doy cuenta de lo cerca que estuve de no terminarlo en más de una oportunidad, de cuántas veces me fui a dormir desesperanzado y sin fuerzas, de cuanto me dominó el mal humor en mi segundo paso por Uzbekistán, pero no me arruinó, por suerte, mis tres ciudades míticas. Uno mira para atrás y piensa en todas las cosas que haría distintas… Pero realmente las haría distintas? O soy como el escorpión del cuento y “está en mi naturaleza”? Creo que un poco y un poco.

Azerbaijan siguió enamorándome con sus paisajes de postal. Sus sierras y montañas totalmente cubiertas de verde. Su bucólica fisonomía, su encanto pacifico.



Perdí un poco de tiempo en Qabala buscando un soldador de aluminio, sabiendo que no existía ninguno, pero tanto como para no irme tan rápido del país. Me di una vuelta por el Bazaar. Charlé con cuanta persona se me cruzó y salí para la frontera. Los azerís son también bastante civilizados y el cruce de Georgia ya se los conté de arranque. En una hora terminé todo y ya estaba en Georgia. También es un país montañoso y de caminos sinuosos, sólo que en este caso da la sensación de que todo el mundo ha construido al borde del camino. Uno circula a velocidades no aconsejables por un sinuoso de casas continuas y de pueblos que terminan en el siguiente. Y no se puede ir despacio porque todo el mundo anda a los tiros. Es como un juego de computadora, pero de veras. No quiero ir a Tbilisi, después me di cuenta que tantos días de viaje me desarrollaron un sexto sentido que no conocía, y decido ir a Telavi, por qué no lo sé. Sólo sé que no quería cruzar la frontera y entrar en la capital de una.

Telavi sólo tiene una fortaleza del S.XIX, para uno que viene de dormir en un caravasar del S.XVII y ver ciudades de 2500 años, no es algo que lo vaya a impresionar, así nada más. Igual su fortaleza es encantadora y la onda es otra y hay que saber apreciar todo.



Las casas de Georgia son cuadradas de dos plantas, techo de chapa lisa galvanizada o tejas con galerías en las dos plantas y mucha, pero mucha parra plantada.

Me alojo en el encantador Hotel Lía (http://lia.ge.iatp.net/welcome-eng.html), que por supuesto es de Lía y casi que creo que es el único hotel de Telavi. Regateamos todos los precios que son posibles de regatear, igual es un regalo y descargo mis cosas. Todavía sin saber que hago en Telavi.



Hoy amaneció lloviendo y pensé “Realmente, tengo que seguir viaje?” Me senté a desayunar, Lía, con cuidado maternal e interés de hotelera, me dice que tengo Internet, que duerma, que viaje mañana, que suba su hotel en mi site para mis amigos de Argentina. Me siento a desayunar y Mijoil, su marido se sienta conmigo y me muestra que todos los cuadros de la casa fueron pintados por él. Ante mi admiración trae un libro sobre programación neuro lingüística, ilustrado por él, escrito en grusio, que ya se dieron cuenta, no sé ni como ellos lo entienden. Lo miramos, al rato, vuelve con un ejemplar que me regala y me dedica, por supuesto en grusio. Tuve que hacer un esfuerzo para que no me saltasen las lágrimas, porque ahora que crucé el Pamir soy tan macho que lloro por cualquier cosa. Por supuesto, me quedo en Telavi. Al mediodía, Mijoil prepara Shaslik en la chimenea de la casa.

Nos sentamos a comer el Shaslik más rico que comí en mida, con salsas picantes preparadas por Lía y con vino patero georgiano y comienza la ronda infinita de brindis (ojo, yo ya estaba prevenido de que Georgia venía así) propuestos inicialmente por Mijoil, después por Lía, y a mí no me dejaron afuera. Mundo maravilloso de alcohol y humanidad exuberante!

Al terminar el almuerzo comprendí, sin saber cómo, ni qué mecanismo desconocido actuaba sobre mí, por qué había dirigido mis pasos rodantes a Telavi. Ojalá pudiera decidir todo en mi vida de la misma forma y con el mismo resultado.

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29 DE SEPTIEMBRE DE 2009

Seré también yo un nómade?

Me despido de Mijoil y Lía y agarro la ruta para Tiblisi. Todos los pueblos que rodeaban al camino desaparecen, se angosta la vía y comienzo a andar por una galería de árboles que parece diseñada intencionalmente. Realmente muy lindo.

Después el paisaje se transforma en sierras con árboles más distantes y a lo lejos se ven las montañas nevadas. Me sorprende la baja temperatura, pero me puse algo más de ropa y voy bien. El camino se sigue angostando y perdiendo calidad el asfalto, en general es al revés, a medida que uno se acerca a las capitales, tienden a mejorar.

La ruta sigue empeorando y hay lugares hasta donde pierde el asfalto. Realmente no entiendo lo que está pasando. Paro, estudio mapa, cotejo con posición en GPS y me doy cuenta que estoy yendo a Tiblisi por un camino distinto al que tenía planificado.



No me importa demasiado, y por otra parte ya no tengo más remedio que seguir. Tan desorientado estoy, que cuando llego a la ruta principal, y ésta sí en buen estado, doblo al revés y comienzo a alejarme de Tiblisi. Corrijo como a los 4 Km y pego la vuelta para atrás. Llego a Tiblisi al mediodía, pero entro por el Sureste, en lugar del Norte como tenía planeado, por lo que me cuesta unas cuantas vueltas ubicarme en la ciudad. Que es extraordinariamente linda, planteada a lo largo del río Mktvari, río que a su vez es cruzado por varios puentes de distintas épocas. La vieja Tiblisi tiene sus casas con los balcones de madera hacia el río, lo que le da un encanto muy especial. La verdad es que la guía que usé para Azerbaijan y Georgia fue la de Trailblazer y no la de Lonely Planet, y la diferencia es abismal. Entre que la guía no es buena, que entré a la ciudad perdido y el tráfico es absolutamente enloquecedor, y tampoco me parecieron razonables los hoteles que vi; decidí no quedarme, porque no me sentía cómodo. La gente también es muy distinta, la mitad de las personas a las que les pedí indicaciones, directamente ni me miraron. Así que para mi gran sorpresa, me fui. Ya eran como las 3 y media y empezaba a hacer frío, en Georgia estoy teniendo más frío en la moto que en Asia Central. Le metí hasta Tsalka, localidad que no tiene absolutamente nada, pero me quedaba en camino a Vardzia y el mapa me marcaba un tamaño similar a Telavi, por lo que algún hotel iba a encontrar. Nuevamente, "Iluso de mí". Tsalka es una ciudad en franca decadencia, pero preguntando conseguí una casa para pasar la noche. Gente muy humilde y muy agradable y culta. Comí algo en un restaurante cercano y a las 18,30 me fui a dormir. No sabía por qué, pero estaba lleno de aprensiones, me dolía la cabeza de una forma extraña y me escuchaba los latidos del corazón. De repente tuve la sensación de que me estaba enfermando. No dormí bien, pero sí descansé bastante. Lo que me sorprendió a la mañana es que continuaba el dolor de cabeza, y ahí me di cuenta! Desde que entré en Georgia estoy siempre a altura, entre 1600 y 2000 msnm y era eso lo que me provocaba inquietud.

A la mañana Lía, igual que la de Telavi, y su hermano Giorgi, me dan el desayuno y nos quedamos hablando un rato largo. Me sorprende como aún cuando creo que no hay nada más, siempre surge algo que hace que valga la pena el desvío tomado. Es lo que Ted Simon llama el sexto sentido de los viajeros solitarios.

Me despido de ellos y parto hacia Akhaltsikhe, ciudad a la que no llego, pero esa es la historia de la próxima nota.

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30 DE SEPTIEMBRE DE 2009

Todo puede ser peor...

Salí de Tsalka, por un camino que la Guía de Trailblazer dice que tiene algunos baches, pero que es muy recomendable por su belleza y además da acceso a algunos lugares históricos interesantes. Empecé con un asfalto regular, que poco a poco se fue transformando en ripio y piedra. Los pueblos estaban siempre muy charqueados, pero como era sobre piedra, no me inquietaba mucho. Aparecían también algunos empedrados que parecían hechos por los romanos, pero el paisaje, sobre todo las montañas con lagos, era realmente maravilloso.

Mientras tanto, el camino no deja de empeorar, cada vez con más agua, menos piso firme de piedra y más barro, con incluso el vadeo de charcos enormes, profundos y de decenas de metros de largo. En una de esas se bifurca y agarra para arriba, con piedras y más seco y para abajo se veía una línea continua como de 5 km de agua y barro. Los autos agarraban para abajo, pero asumo que lo hacen por un tema de baches. No, era porque el camino que subía era absolutamente imposible. Entro a trepar y la trepada se pone cada vez más escarpada, hasta que en una de esas la moto se me tranca y tengo la primera caída del día. Levantó la moto y cuando miro veo que había roto el pedalín izquierdo y la palanca de cambios. Sentí que se me abría el piso. Improvisé un arreglo con precintos plásticos y decido mirar mejor como viene este camino. Por suerte me caí! Porque unos metros más adelante el sendero se terminaba en una caída a pique de unos 10 metros de profundidad y no sé si abría llegado a frenar a tiempo arriba del barro. Pegué la vuelta y me metí por el camino de abajo. No les puedo contar la cantidad de veces que me caí, dos quedé apretado por la moto y con una fuerte torcedura de tobillo. Entre que la moto se había vuelto a romper, mi arreglo con las caídas duro poco y no lograba avanzar, en una oportunidad me caí tres veces en el mismo sitio, llegué a pensar seriamente que el viaje se había terminado ahí.

Este tormento duró 15 kilómetros y 6 horas. Lo peor es que no lo solucionaba volviéndome para atrás, porque ya había avanzado lo suficiente como para que fuera indiferente ir en un sentido o en el otro.

Me quedaron infinita cantidad de anécdotas con la gente que paró a ayudarme, porque en el barro la moto es imposible de levantar solo, y que en alguna oportunidad iré agregando.

Cuando finalmente salgo de esto ya son las 5 de la tarde y decido seguir hasta Akhalkalaki, a unos 40 Km, porque es una ciudad con buena hotelería y donde seguramente podré reparar la moto, porque eso sí ya lo decidí, con la moto así no sigo.

Paro en un pueblito e intento hacer de nuevo el arreglo anterior, infructuosamente, aguanta unos metros nada más, pero me doy cuenta que la luz baja no anda y que perdí algunos tornillos del chasis, además le había sacado el guardabarros delantero, porque la acumulación de barro en el mismo no dejaba girar la rueda. Y partí en segunda y nada más que segunda. Llegué a Akhalkalaki de noche, sin luz baja, a 45 kph de máxima, golpeado, embarrado, demolido y con principio de hipotermia y con la moto peor que yo.

Cuando entré al hotel casi no me dan cuarto por lo embarrado y roñoso que estaba.



Al día siguiente conseguí un soldador que me reparó los dos pedalines, desarmé y armé, reforcé el chasis, repuse la lámpara quemada, la tercera en lo que va del viaje, volví a colocar el guardabarros y espero salir el 2 de octubre hacia Turquía.

Lo que está claro es que el programa de viaje ha cambiado y que tengo que rehacer todo el cronograma y ver si inclusive no salteo nada.

En fin, lo que no logró el Pamir en 5 terribles días, lo consiguió Georgia con unos kilómetros de barro negro, y en una pocas horas.

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2 DE OCTUBRE DE 2009

Georgia y su Karma

Con todo armado, moto arreglada y nueva agenda de viaje, salí a las 10 de la mañana de Akhalkalaki, rumbo primero a Vardzia, quería ver las famosas cuevas, que según parece fueron un monasterio; y después lo más adentro de Turquía que me permita el día.

El camino era una maravilla, totalmente de dibujos animados, sinuoso veloz paralelo a río descendente. Puro goce, y además pensando que ya todo lo peor había pasado y que de ahora en más, con la moto casi totalmente reparada sólo me quedaba rodar y disfrutar.

El camino es una salida de la ruta principal, como referencia está el castillo de Khertvisi, y tiene 16 Km de recorrido. Empezó con un asfalto muy bueno, pero a los 6 Km se terminó y empezó la historia de siempre, piedra, asfalto roto, ripio, tierra y más piedra, además de los camiones y la gente trabajando en la reparación de la ruta. Así que fui muy despacio, cuidando la máquina y diciéndome que no debía romper nada.

Después de una curva de un camino de cornisa, Vardzia se abre de golpe como una visión fantástica de una ciudad creada por termitas gigantes.

Terminé mi visita y me fui a ver la moto, a ver que podía inventar como para volver a Akhalkalaki, porque por lo menos ahí estaba seguro que había una persona que soldaba aluminio. Por supuesto, en cuanto me puse a trabajar en la moto se lleno de curiosos, comedidos y gente que te ve nervioso y trabajando y se pone a preguntar las mismas cosas de siempre. Incluso uno me trajo un piolín para reparar la pedalera. Al final no hay nada que pueda hacer, pongo la moto en segunda y vuelvo para atrás los 50 Km que me separaban de Akhalkalaki, cuidando de no calentar la moto, así que a la fabulosa velocidad de35 kph. El soldador decide rellenar la pieza y volver a perforar donde se embuja el pedalín, vale decir que si la pifiaba, ahí sí que no había vuelta atrás. Armo, enderezo algunas varillas que estaban torcidas, mientras pensaba en el Karma georgiano, y si era que no me quería o que no me quería dejar ir.

Cuando termino de armar tomo la decisión de cruzar sí o sí la frontera, no tanto para romper el karma, sino sobre todo para tener el tiempo de cruce de frontera ya realizado y poder llegar temprano el 3 a Erzurum. Salgo y le pego a las curvas enlazadas y a los tramos sinuosos sin asco y disfrutándolo intensamente. Ya conocía el paisaje y las curvas, así que ahora podía ir más rápido.





Llego a la frontera a las 5 de la tarde. En menos de 15 minutos hago los controles de Georgia. Paso a Turquía y todo bien, pero no tengo seguro internacional! La gente de Aduana se ocupa y me tramita uno. Pero entre que lo ordenan y llega el mismo vía fax, pasa un rato y salgo del checkpoint a las 7. La verdad es que esta me salió bien, porque son dos horas menos que me gané para mañana. Cuando entro en Turquía me doy cuenta que mi viaje está terminando. Que ya he tocado todos los países propuestos y que esta es la etapa final. Una luna llena de encanto sale por detrás de la cordillera, mientras el sol se pone. Me cae un suave telón de melancolía y me acuerdo de la gente que quiero y que ya no está.

Entro a Posof, consigo un hotelito casi aceptable, como comida turca verdadera, en un boliche cualquiera y termino el día habiendo vencido al karma georgiano y a todas las dificultades que hasta acá se presentaron.

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3 DE OCTUBRE DE 2009

Turquía, la maravillosa

Muchas veces me pasó, por no decir casi siempre, que al pensar o hablar de Turquía no recordaba su importancia central en la historia de Occidente. Es curioso, porque es algo que no me sucede ni con Grecia, ni con Egipto, menos con Roma y demás. Pero Turquía era distinto. Uno dice griegos o dice turcos, le suena como de distinta gravitación y olvida que durante mucho tiempo fueron casi lo mismo. El pseudo apóstol Pablo, el Tarsiota, era turco. Alejandro, libra dos de sus tres batallas más importantes contra Darío en suelo turco. Troya está en Turquía. Y no hablemos de Suleyman el Magnífico y otros guerreros islámicos. Y sin embargo durante mucho tiempo mi imagen, armada desde el prejuicio, de lo turco me remitía al oficial que violaba a Lawrence o al guardia cárcel de "Expreso de Medianoche". Con este viaje aprendí que toda la educación europeizante que recibí, no es más que una cortina de humo, que sólo muestra y veladamente la mitad de la realidad. Hoy cruzaba Turquía y me maravillaba y sorprendía pensando en que todas estas distancias, enormes montañas y terribles climas, fueron lo que debieron afrontar los ejércitos de Alejandro, Timur, Genghis, los persas, los romanos y varios más menores. Ejércitos, con sus temas de logística, campañas de años, conquistando reino por reino y ciudad por ciudad. Eso me dejó una profunda enseñanza, pero debo darle más forma antes de intentar compartirla, esa y la metáfora del nomadismo, que me tiene dado vuelta.

Desayuné y salí de Posof, no muy temprano, estoy alto y las mañanas son frías. Y al salir nomás, ya me di cuenta que este es un país extraordinario, la gente amabilísima y los paisajes totalmente de cuadro, con todos los colores del comienzo de otoño, verdes, ocres y rojos. Y además un sinuoso veloz, muy entretenido, me detuve una última vez para ver Posof desde arriba del cerro y un castillo abandonado lleno de encanto (está lleno de ruinas de castillos).



Después siguieron las forestaciones de pinos, tienen hectáreas y hectáreas de pinos plantados, hasta el borde del camino y también se veían los picos nevados. Hoy crucé dos pasos, uno a 2540 msnm y otro a 2400 msnm. Muy divertidos con sinuoso en algún lado más exigente y lento y en otros rápido y enlazado.

Después, hasta Ardahan vino un gran valle verde, que fue donde comencé a pensar en la gente que había hecho mi mismo recorrido, pero con muchos menos medios, y después de Ardahan, volvió el camino sinuoso, pero esta vez en forma de autopista! Increíble, pero cierto, dos carriles para cortar y jugar entero de cuerda a cuerda en cada curva y sin meterse en la mano contraria. También vi un castillo en Oltu y en Tortum paré a cargar nafta y comer en un café de la ruta. Remusulmanes, no hay cerveza en todos lados. También aparecieron cerros de todos colores como los de nuestro NO.







Entré a Erzurum que es una típica ciudad moderna y pujante del interior con más de 350.000 habitantes, ubiqué el hotel Esadas, que era la recomendación de Lonely Planet, y como siempre impecable. No la erran, ni en la descripción, ni en el precio. Y salí a buscar lo que había venido a comprar a Erzurum y que creo que sólo existe acá y que no les puedo comentar que es porque es una sorpresa prometida, así que encaminé mis pasos al Rustem Pasa Carsisi, que es una taberna de la época de Suleyman, construida alrededor del año 1540. Con el vendedor, Ibrahim, nos entendimos y regateamos a las mil maravillas y eso que él no hablaba inglés y yo de turco, nada! Al finalizar mi compra me pidió que me sentara e hizo traer té para los dos de una Chaikhana cercana. Fue un té extraño, intercalado con intentos de diálogo que morían en la limitadísima comprensión recíproca.

Al terminar con mi té, me despedí y me puse a caminar y dar vueltas por la ciudad y de repente caí en la cuenta que desde que salí de Saki, fui siempre el único turista de las ciudades que visité. Fue como un descubrimiento. He venido eludiendo, en forma no intencional, los lugares turísticos y quedándome en ciudades y pueblos donde los turistas ni paran.

Caminando por la avenida principal quedé deslumbrado, literal y metafóricamente con los lustradores de zapatos y sus "cajones". Después atraído por la música llegué a una plaza, con unos senderos en forma de laberinto, donde estaban tocando unos músicos y en las mesas servían té. Sólo té, nada más que té. Me senté, a tomar mi té y escuchar a los músicos cuando desde una mesa cercana dos chicos de unos 20 años, Ahmet y Kenan, me invitan a la mesa de ellos, donde me quedo charlando un buen rato y escuchando música. A la noche comí un Lahmacun y un Iskander Kebab con yogurt. Una maravilla.









Mañana me esperan Giresun, otra ciudad fuera de circuito y el Mar Negro.

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4 DE OCTUBRE DE 2009

De Erzurum al Mar Negro

Arrancó la mañana con 1º C. Así que desayuné tranquilo y esperé que el día caldease un poco más, para cuando salí a las 9,45, ya estaba en los 10º C. Agarré rumbo a Trabzon, pero ese destino también lo modifiqué a mitad de camino agarraré hacia Giresun y trataré de estirar lo máximo posible sobre el Mar Negro, pero sin perder nada.

El paisaje de salida es muy parecido a nuestra pre cordillera y a la Cordillera en el Sur. Lo que daba una atmósfera especial era el colorido otoñal de los álamos.

Antes de mediodía me topé con un deslizamiento de la montaña y el tráfico parado, pero eso no fue nada, cuando quise bajar velocidad con el freno trasero, se hundió el pedal y no frenó nada. Usé el delantero, pero paré a mirar y no había más fluido en la bomba del de atrás. No sé, se habrá roto con los golpes o las vibraciones. Como había lugar para una moto, pasé entre las piedras, que seguían cayendo y seguí mi derrotero.



Pasando Gümüshane comienza un cañón que bordea un lago - río que va siguiendo el camino con represas cada tanto. La sorpresa fue encontrar un pueblito con las casas construidas contra el agua, nunca había visto algo así y la verdad es que me pareció encantador.





Después me puse atrás de una de las combis de pasajeros que como se conocen el camino y las curvas de memoria van a los santos tiros. Así que me divertí trazando curvas hasta que llegué a Giresun y tuve mi primera vista del Mar Negro.

Como mar es muy tranquilo, las playas no son lindas, pero el final de las montañas sobre el mar me hizo acordar a la costa de USA sobre el Pacífico.

Las ciudades que se van jalonando, son las típicas ciudades de balneario, pero agravado porque toda la arquitectura nueva de Turquía es francamente un espanto. Así que por ese lado, inspiración "0". Pero la tarde estaba brumosa y la costa de mar y cerros siempre es cautivante.

Para terminar el día y 40 km antes de llegar a Ordu, me paró la caminera y me levantó una infracción por exceso de velocidad por U$S 150 y esta no la pude arreglar de ninguna forma. Me dijeron que la vaya a pagar a Istambul. ¿Qué pasará si no la pago? ¿No me dejaran salir del país?

Mañana espero llegar a Amasya y ahí sí me meto en la Zona más histórica de Turquía.



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5 DE OCTUBRE DE 2009

De Ordu a Amasya

El día arrancó con una puesta de luna llena que pude ver desde la ventana del hotel en Ordu. A la noche había comido unos pescados fritos del Mar Negro, que estaban deliciosos, y como siempre que tengo Wi-Fi había aprovechado para hablar con medio mundo. Cuando me acosté, preocupado por las cosas de la moto que no andaban bien (sello del amortiguador delantero derecho, bomba de freno trasera, tornillo perdido del chasis…) Me acordé que tenía unos tornillos en el baúl que a lo mejor podían servirme para reponer el perdido. Con esa idea me levanté a la mañana, dispuesto a hacer algunas reparaciones menores. Desayuné tranquilo, armé mis petates, baje todo al parking, me arremangué para iniciar mis tareas, abrí el baúl y… ¡Será posible que todos los días una distinta! El bidón de aceite que traía para una eventual necesidad se había abierto y derramado dentro del baúl. Donde además de herramientas, también llevo una carpeta con documentación, que milagrosamente zafó, la bolsa de dormir que zafó a medias y otras cosas, de las que tuve que tirar la mitad. Sacar el baúl, separar lo sucio de lo limpio, lavar lo sucio y el baúl con agua y detergente y volver a instalar todo.
Ahora, yo quiero que alguien me explique por qué una instancia así que era previsible en el Pamir, o Georgia, me pasa en Turquía donde no tuve caídas. En fin, saco los bulones, elijo el adecuado, lo presento en donde debe ir, pero no enrosca. Me fijo si coinciden los agujeros y… el bulón faltante no se aflojó y se cayó, sino que se cortó. O sea que la tuerca tenía un pedazo del bulón faltante. Decido dejar todo como está y parto. Pero no estoy tranquilo con las ruedas. Paro en una gomera y falta aire en la trasera, además está mal gastada, eso es culpa mía por no controlar más. La miro y determino que tiene que durar los 2.000 Km que faltan, pero a partir de ahora tendré que vigilarla más.

Salgo y tengo un viaje bastante plácido entre las sierras y el mar. Como les contaba ayer, la costa es muy linda, pero prácticamente sin playas que valgan la pena, por lo menos el sector que yo pude ver.



Estoy llegando a Samsun a las 11,30 con tiempo suficiente para almorzar en el camino y ver otras cosas que están en la ruta. Pero entrando me encuentro con todo el tráfico de la autopista detenido de los dos lados. Pero parado, parado; y yo con toda la ropa de moto bajo el sol, a los dos minutos estoy empapado. Me doy cuenta que el tema no funciona y lentamente comienzo a mover la moto entre las dos manos. Al principio pensé que el tema debía ser de unos cientos de metros. No eran más de 10 Km de tráfico parado. Parece que hubo algún turco que pasó por la Argentina y copió una de nuestras características ideas, porque el embotellamiento lo habían armado los conductores de combis de transportes de pasajeros que se mandaron un piquete en la autopista. A Moyano no llegué a verlo, pero seguro que cobró el asesoramiento. Bueno, de Samsun salí a las 2 de la tarde, con la programación del día reventada. Como estaba cansado y hambriento paré en una estación de servicio a comer algo rápido, pido un agua y un pidé (que es una especie de pizza turca). Bueno, el agua vino enseguida, el pidé no llego nunca, después de reclamar varias veces durante más de 30 minutos, me levanté y me fui. No sólo hambriento, ahora también de un humor podrido!

El camino a Amasya es muy parecido a lo que ya les mostré estos días. Autopista que circula por amplios valles arbolados , cuya belleza va logrando que mi humor mejore y me vaya olvidando de los piquetes, el mal servicio y el hambre. Llegando a Amasya veo puestos de venta de manzanas sobre la ruta, me acuerdo de Lara y su pregunta y paro en uno donde me atiende un señor muy amable; intento comprar una de cada tipo, pero él me llena de manzanas por un valor equivalente a los U$S 2,50. Bueno, Lara, te cuento. Cuando fui a Samarkand, fui ilusionado con las sandías y los melones, que son tan famosos; y no me parecieron mejores que la fruta que se puede comprar en Uruguay. El caso con las manzanas de Amasya es que son extraordinarias! Realmente incomparables. Sabrosas, jugosas, nada arenosas, de una dulzura y una acidez exactas. Además de las variedades y lo distintos que son los gustos. En este caso la fama queda corta al lado de la realidad. En la foto, eso que parece un membrillo, es también una manzana recontra ácida. La anécdota risueña que me pasó con manzanas fue en un supermercado de Bishkek, al que entré para comprar algunas cosas y aproveché para comprar dos manzanas. Se me acercó la vendedora y entendí que me decía que era argentino. A lo que le respondí que sí. Recién al rato y en la calle me di cuenta que lo que me decía era que las manzanas eran argentinas!

Amasya es como una Tiblisi en miniatura, por lo que me enamoró inmediatamente. Es una vieja ciudad que ya estaba habitada por los Hititas y se cree que su valle ha tenido poblaciones en forma permanente desde el año 5.000 AC. Fue tomada por Alejandro en su campaña y después fue capital del reino de los Pontos. Posteriormente fue ocupada por Julio César y, con los otomanos, se transforma en un importante centro religioso y militar. De ahí que tenga ruinas de todas esas épocas, que espero poder visitar mañana. Hoy me dedique a la ciudad en sí. A Tiblisi se parece porque está cortada por un río, el Yesilirmark, que a su vez es cruzado por una cantidad de puentes que vinculan las dos orillas. Han sabido mantener las viejas construcciones otomanas y pude pasear por sus encantadoras callejuelas.

A la noche decido ir a comer al Amasya Sehir Dernegi, que es el restaurante más pituco, pero también el único que tiene balcones sobre el río, así que no lo dudo. Para los que están preocupados por mis finanzas les cuento que comí una ensalada de berenjenas, que más que ensalada era como un caviar de berenjenas, más grueso, muy condimentado, riquísimo, un kebab de carne picada sobre pan pita y arroz y una cerveza por menos de 13 U$S. Después me crucé de orilla y me fui a tomar un café a la turca con baclava al café Çinaralti. Realmente disfruté esta comida en Amasya y sé que quedara guardada en mi memoria, como los Shaslik de Dushanbe o los tacos de Baja California.







Mañana veremos que podemos rescatar de la historia antigua.

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MARTES 6 DE OCTUBRE DE 2009

Lo bueno si breve, dos veces...
No estoy tan seguro. No en el caso de Amasya por lo menos. Es el único lugar donde realmente me quedé con ganas de quedarme más. Un día por lo menos. Y acá es donde ser organizado me juega en contra, porque me coarta la posibilidad de ir improvisando; pero no saben la diferencia que hace el tener los hoteles ya reservados al llegar a una ciudad después de todo un día de marcha y no tener que ponerse a dar vueltas buscando donde dormir. En las ciudades chicas no es nada, pero en las grandes, uno se puede llegar a volver loco, sobre todo en turco!

Igual no me quejo, porque me quedé gran parte de la mañana para ver la ciudadela y las tumbas de los Reyes Pontos (o Pónticos, no sé). Las tumbas en todo el valle son 18, cavadas profundamente en la piedra de la montaña sobre la ladera norte del río. Ahí es donde los Pontos enterraban a sus reyes a los que posteriormente deificaban. Son del S. IV AC y están todas vacías.
La ciudadela fortificada está junto con las tumbas y la original también fue construida por los Pontos. Según la información brindada por los responsables del lugar, la fortaleza data del 3.200 AC y fue usada por los hititas, los pontos, los frigios, los persas, los bizantinos, los seljuk y los otomanos. Estos últimos construyeron un castillo en la locación del que quedan dos baños.



Me despedí de Amasya y partí hacia Ankara. El viaje fue en un largo valle rodeado de sierras amarillas y negras (usan el quemado de los pastizales), ya típicas del paisaje turco, pero siempre con una belleza mansa y seductora. También vi unos puiestos de vendedores de melones y zapallos sobre la ruta y esta vez sí los fotografié, más tarde paré a almorzar en el camino. Esa es una de las cosas que se han modificado en mí, durante este viaje, siento que mi mirada es distinta y también mis tiempos, con menos urgencia y más detenimiento. Y la verdad es que es mucho más placentero así.

Llegué a Ankara como a las 3 y media, recupere mi humanidad por medio de una ducha y salí a mirar la ciudad. No es fea, tampoco es deslumbrante, pero tiene detalles lindos. Vi la Ciudadela, el templo de Augusto y Roma, la mezquita Haci Bayram Camii y la columna de Juliano y una estatua ecuestre de Ataturk. Caminé la ciudad hasta que se puso el sol y me fui a comer a una especie de cantina espantosa. En la planta baja, que es donde yo comí, había un borracho por mesa. Casi siempre muy concentrados, mirando su vaso de cerveza y un televisor que pasaba una Soap Opera turca, que nadie miraba, a un volumen interesante, que se ve que es muy popular porque ya la he visto en los hoteles en más de un desayuno. Del primer piso rodaban por la escalera los gritos destemplados que pegaba un supuesto cantante turco y que no me dejaba escuchar los diálogos de la novela, por lo que me dedique a adivinar el rol de los personajes. Al rato empezaron a bajar también unas trolas gordas, feas y medio sucias, que eran de terror! Decidí terminar mi plato y la cerveza y tomarme un café turco en otro lado.

Lo que me pareció paradojal y muy parecido a la Villa 31 en Buenos Aires es que la Ciudadela, que es uno de los lugares más altos, y supuestamente de los mejores, de Ankara, está ocupado por viviendas extremadamente humildes.

Para mañana nos toca cortar el nudo en camino a Afyon.
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MIERCOLES 7 DE OCTUBRE DE 2009

Gordion y el Pasaporte

Anoche me hice el laburito de ir a un Cibercafé y bajarme de Google Maps la salida de Ankara y la llegada a Afyon. Claro, fui a un ciber turco y las instrucciones estaban en turco; pero igual tenía los mapas y los nombres de las calles. Todo inútil, rumbeé bien para salir de Ankara, pero a los 500 metros ya estaba perdido. Por suerte apareció un motociclista gaucho que me hizo seguirlo y me puso en la ruta que correspondía. Así que tomé rumbo a Afyon, con escala en Gordion, que era el lugar al que en definitiva quería ir, porque fue ahí donde Alejandro cortó el famoso "Nudo Gordiano".

Llegando a Gordion cargo nafta, venía jugado, y engraso la cadena. Termino con todo, me lavo las manos, me pongo la campera y noto que el cierre del bolsillo interior, el de los documentos está abierto, antes de cerrarlo y como acto reflejo constato que esté todo como corresponde y… ¡Me falta el Pasaporte! El pánico me dura poco, porque inmediatamente me acuerdo que no retiré el Pasaporte del front desk del hotel cuando me registraron en Ankara. La llamo a Julie, Julie Özcan es una prima turca de Cynthia que tiene una agencia de viajes en Istanbul y se ha ocupado de mis reservas en Turquía, quien estaba con otros temas y no por eso dejo de ocuparse y me dijo que yo llamara también al hotel. Llamo, constato con alivio que mi pasaporte está ahí y logro hacerme entender cuando les solicito que me lo envíen (como sea) al hotel de Afyon. Al rato la amorosa de Julie me manda SMS diciéndome que está todo arreglado. Creo que el pasaporte llegará mañana al mediodía, lo que me va a implicar un cambio de planes, algo tendré que sacrificar.

Gordion está a 12 Km de la autopista y a medida que iba llegando pensaba en Alejandro, su ejército, todos caminando por un terreno que no debe haber sido muy distinto entonces. Y me puse a valorar las extraordinarias condiciones personales de todos ellos, los jefes, los soldados y todo lo que se movía alrededor y con ellos. No puedo dejar de pensar que todos mis esfuerzos durante este viaje, son nada en comparación con lo que estos hombres hacían.

En Gordion está el museo, que cubre sobre todo la etapa Frigia, que es la original y también tiene varias muestras de artefactos con clara influencia helenística. El museo es chiquito y está como en el medio del campo, pero muy bien puesto y con detalles interesantes, como los mosaicos frigios hechos con piedritas de colores.

De ahí paso al famoso Túmulo funerario del Rey Midas, hubo varios Midas y Gordios, entre los reyes frigios. Se dice que la estructura de madera, que era la cámara funeraria dentro del túmulo, es el hallazgo arqueológico en ese material de más antigüedad que se conozca.

De ahí me voy al Gordion Café, que está pegado al terreno del museo, pero es de un particular y me como una ensalada con un Kebap de pollo. Al rato se me sienta un turco muy simpático, como de mi misma edad y empieza a hablarme en alemán y yo a contestarle en inglés. Nos tomamos un par de tazas de té juntos y seguimos cada uno para su destino.



De ahí me voy a ver la ciudadela que a tres kilómetros habían construido los frigios en el S. XIX AC. No se puede entrar, porque todavía están excavando, pero se puede caminar por afuera y mirar, aunque la verdad es que así se entiende poco.

Cuando me arrimo a la moto y la miro me doy cuenta que una de las tapas del motor tiene transpiración de aceite, signo inequívoco de la existencia de una fisura. Controlo el nivel de aceite y está OK. Todo tiene que aguantar 1.200 Km más. No es nada y es una enormidad. Sigo viaje y llego a Afyon. Mi pasaporte no llegó todavía. Definitivamente, tendré que darle más tiempo a Afyon, que es una pequeña ciudad encantadora, con gran cantidad de elementos históricos y restarle algo a Pamukkale. Como el Hotel tiene baños turcos, esta vez sustituí la ducha humanizadora por baño turco y sauna. Quedé palmado como si hubiera corrido una media maratón. Me di una vuelta por el barrio más viejo y comercial y me senté a comer un Döner Iskander (que me encanta) en el lugar más concurrido de todos, el "Numan Usta" que se los recomiendo si alguna vez vienen por aquí. De ahí me fui a una panadería - confitería y me pedí un té con dos baklavas y dos arrolladitos dulces de pistacho (que no sé como se llaman), me gusto más el baklava de Amasya. Mañana le dedicaré la mañana a Afyon, que por lo que vi, tiene bastante para ofrecer.
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JUEVES 8 DE OCTUBRE DE 2009

Afyon, Pamukkale y Hierapolis

Hoy cumplen años dos Cyberseguidores fieles, mi hermana Claudia y mi amiguísimo Tom. Así que, antes que nada ¡Feliz Cumpleaños! a los dos. Espero que hayan tenido un muy buen día y muchos regalos.

De arranque me fui a la ciudadela (kale, hisar) de Afyon. Doscientos veintiséis metros de altura, más de setecientos escalones, mis golpeados tobillos rezongaron de ida y de vuelta, pero así es la vida del viajero. Se cree que el rey Hitita Mursilis II construyó el primer castillo en esta roca alrededor del año 1350 AC y luego cada nuevo conquistador le fue agregando lo suyo. El trabajo de restauración es bastante torpe y una vez que uno está arriba ve que lo que más vale la pena son las extraordinarias vistas de Afyon desde arriba. En un momento determinado los muecines llamaron a la oración y como hay una enorme cantidad de mezquitas el sonido que subía era francamente indescriptible e irreconocible. Después lo que pude oír con total claridad era a un grupo de chicos jugando en el patio de un colegio.

Cynthia tiene dos fotos muy lindas de parejas que se alejan dándole la espalda a la cámara, cuando baje del castillo me encontré con estos que no pude dejar de fotografiar y por supuesto dedicar a Cynthia.

Después fui a la mezquita Ulu, del año 1273, que es una de las primeras mezquitas Seljuk y que tiene 40 columnas de madera en su interior con un trabajo que quienes las han visto destacan. Lamentablemente llegué en horario de oración, así que ni traté de entrar, pero me quedé dando vueltas en el jardín, que me dio como un aire de paz y tranquilidad.

Aproveché que me quedaba tiempo y me puse a recorrer las casas históricas de Afyon. Esta ciudad, Amasya, Tokat y Safranbolu, son las cuatro que mejor guardan el patrimonio arquitectónico otomano. No entiendo que les pasó en el camino, porque todo lo que he visto moderno son puros adefesios.

Visité otra mezquita y un museo menor, pero nada destacable. Así que como ya era casi mediodía, me fui al hotel a esperar la llegada de mi pasaporte, cosa que pasó a las 12,30 y a las 13 ya estaba en camino a Pamukkale.

Hierapolis y Pamukkale forman parte de un mismo lugar, en realidad Hierapolis se funda ahí por las aguas termales de la segunda. El agua mineral con alto contenido de calcio ha ido formando las piletas blancas que hemos visto en más de una postal. La gente sigue yendo a bañarse a éstas porque es famoso su poder curativo.
Fundada en el año 190 AC, por el rey frigio Eumenes II, ya en ese entonces como un centro de curación, alcanza su máximo esplendor con los romanos. Luego los bizantinos la utilizan con más fuerza todavía. Varios terremotos destruyen gran parte de Hierapolis, y hoy en día está siendo restaurada con muy buen criterio. Impresiona el tamaño que debe haber tenido en su momento.
Para mañana tenemos otras ruinas, que a mí particularmente, me gustan más.
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VIERNES 9 DE OCTUBRE DE 2009

Laodikya, el cable y Aphrodisias

No sé si recuerdan que en Bukhara tuve un problema con el cable de embrague y la tuerca de ajuste del mismo. Problema que me forzó a quedarme un día más y gracias al cual terminé comiendo en casa de Homid. Bueno, no quise preocuparlos, pero ayer en Hierapolis vi que el cable había comenzado a cortarse y que sólo le quedaban dos cordones sanos. Me fui a dormir con ese tema en la cabeza, y hoy cuando me levanté decidí aflojar un poco la tensión del cable, aceitarlo y rogar que me aguante los 1.000 Km que faltan.

Partí hacia Laodikya, que fue una próspera ciudad comercial y es una de las 7 Iglesias de Asia mencionadas en el Nuevo Testamento. Puede observarse que fue tuvo un gran tamaño y la realidad es que lleva bastante tiempo caminarla entera. Están trabajando a full con las excavaciones y las tareas de restauración.

El mal humor me vino cuando en la entrada de Laodikya veo que había aflojado demasiado el cable y estaba a punto de perder nuevamente la tuerca de ajuste. Cuando estaciono la moto en el Parking trato de hacer una nueva reparación y se cortan un par de alambres de los cordones que estaban sanos. Ahí comencé a preocuparme en serio. Guardé las herramientas y me fui a ver las ruinas. La verdad que con bastante bronca, no es la primera vez que llego a un lugar que me interesa y me surge un problema que interfiere mi capacidad de goce del programa (Se acuerdan del pedalín en Vardzia?).

Después de ver las ruinas me fui a una estación de servicio, donde uno de los muchachos, Ersan, me ubicó un mecánico que me iba a esperar en la ruta para llevarme a su taller. Me encontré con Nuri, es el rubio, el otro es un colado simpático, que me cambió el cable y seguí viaje a Aphrodisias.

Agarré la ruta, estos valles turcos lindísimos, siempre bordeados por montañas o sierras verdes. Y me cambió el humor. Imprevistamente se me hizo claro que los problemas de la moto los iba a poder solucionar casi siempre y que no era eso lo que me iba a parar. Por primera vez, logré sacarme las aprensiones de encima. Sé que `puedo afrontar este tipo de inconvenientes y que lo peor que puede pasar es que pierda un par de días. Un nuevo estado de tranquilidad y confianza ganó mi espiritu y el buen humor volvió a aparecer, como si estuviera amaneciendo un nuevo día. Cada vez tengo más claro donde me ha cambiado este viaje. Pero eso forma parte de lo que escribiré cuando lo termine. Por ahora, lo voy madurando. Nada más.

Para ir a Aphrodisias hay que salir de la autopista y meterse en una ruta secundaria, a ésta la bordean, en su recorrido serpenteante pinos u olivos. La verdad es que es como una aproximación ideal a un mundo que fue, ya que es más rural y descarnado que la grandes autovías.

Aphrodisias es uno de los mejores lugares arqueológicos de Turquía. Los primeros asentamientos en el lugar se realizaron en el año 5.000 AC. Desde el S VI AC su famoso templo fue un lugar de permanente peregrinación. Pero no fue hasta el S II AC que la villa se transformó en una ciudad que comenzó a prosperar en forma sostenida. Para el S III DC, Aphrodisias fue nombrada capital de la provincia romana de Caria. Realmente maravilla ver el Tetrapylon, el Templo de Afrodita, el Anfiteatro, el Estadio y el resto de las construcciones. Pero más cautiva la visión de trozos de mármol y piedras trabajadas por todos lados, muchas veces dentro de un orden y otras como abandonados en el lugar.

Luego pasé al Museo de Aphrodisias. Solamente se muestran trabajos que han sido encontrados en el lugar y la mayor parte de la exhibición está formada por monumentos. Había en esta ciudad una importante escuela de escultura que floreció entre el S I AC y el S V DC. Rescaté para mostrarles el caballo, que me pareció fantástico y un monumento que representa a Leda y el Cisne, porque la temática de los amores de Zeus siempre ha sido uno de mis favoritas.

Me fui de Aphrodisias pensando en todos los lugares con fuerte contenido histórico y cultural en que había estado durante este viaje. Samarkand, Tash Rabat, Aphrodisias… Al tocar sus piedras, caminar por sus senderos, mirar sus construcciones, toco mi identidad, camino por lo universal, veo mi historia.

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SABADO 10 DE OCTUBRE DE 2009

Ephesos, Meryemana, Bergama y Serrat...

Ustedes, los que esto leen, no saben cuan presente los tengo a casi todos, pero no en general y como una idea global y difusa. No. En particular y con contenido específico. Cuando son platos, recetas, panes y comidas, surgen varios nombres, cuando el tema es historia, surgen otros. Cuando el camino es sinuoso, bueno y veloz, me acuerdo de Martín, y cuando intento arreglar algo de la moto con Poxipol (como hice ayer) o con precintos lo veo a Ignacio matándose de risa. Y así con todos ustedes, con mis hijos, mis hermanas, mis primos, mi ahijado y mis sobrinos, con amigos que no conozco como los GNCeros, y personas que hace como 10 años que no veo y que han reaparecido sólo para gastarme y aportar su cariño. Todos van apareciendo día a día, llamados por las distintas circunstancias de la jornada. Muchas veces, también, busco vuestro consejo y me digo: "Qué me diría Tom, en esta circunstancia?" Y el consejo de él, o de Marcos, o de Patricio me llega, lo escucho y como de costumbre, hago cualquier cosa. Sé que Juan entiende cuando el día viene malo y Hiro se engancha en algún vuelo veloz y bajo. No los voy a mencionar a todos, pero están todos presentes, individualmente, día a día y cada uno llamado por este vínculo mágico que me inventé para traerlos conmigo.

También hoy comencé a entender mejor la metáfora del nomadismo y de cómo toda mi vida he sido un nómade, sin darme cuenta. Hice enormes esfuerzo por asentarme, pero nunca pude. Y debe ser por eso que no soy monoteísta. Porque los monoteísmos usan iglesias y las iglesias son de los citadinos. Los pueblos nómades son, casi siempre, animistas, chamánicos, paganos. Nuestros dioses están en todas partes y en todas las cosas. Le brindamos, como los mongoles, un poco de nuestra bebida a la tierra, para también alimentarla, y como ellos, no usamos el arado, para no herirla. Por eso Ítaca no es un lugar, sino el corazón de quienes nos quieren y por eso Ítaca viaja con nosotros, porque con nosotros viene ese afecto que no nos abandona. El zorro del Principito es un nómade buscando, inútilmente, ser domesticado. La rosa, una sedentaria con algo de neurosis.

Volvamos a las novedades del día. Anoche comí estupendamente en un lugar especializado en Kebabs en Selçuk. Comencé con unos riquísimos Mezeler, me hice traer uno de cada uno: morrones asados con queso blanco condimentado, yogurt preparado y picante, una pasta de chiles que se come a cucharadas, berenjenas asadas y rellenas de otros vegetales, tipo caponata, y así. Realmente extraordinario. Después un kebab con un pan que es como el panqueque de los wraps, con una cantidad de cosas para ir armando bocados envueltos que se comen con la mano. Terminé feliz y me fui a un lugar de pastas dulces y me compré unas baklavas y otros vicios más, con mi cajita de dulces me fui a un café donde hacen Café a la Turca y había una cantidad de parroquianos jugando a una especie de dominó con más fichas y fumando en narguiles (no, Sofí, no voy a fumar en narguile). Me pedí un Turk Kahvesi (Café Turco), abrí mis dulces y disfruté lentamente el cierre del día.

Hoy por la mañana fui a Ephesos. La verdad es que es monumental. En su momento de centro portuario y capital romana de Asia, llegó a tener 200.000 habitantes. El tamaño de la plaza donde comerciaban o del Anfiteatro o de los Templos es impresionante. Además de la calidad de los trabajos, de las estelas, esculturas, monumentos, frisos… En fin. Lleno de gente, pero lleno, lleno de gente. Había momentos en que ni se podía caminar. Las ruinas de Ephesos son las mejor conservadas de todo el Mediterráneo Oriental, pero a mí en lo particular me gustó más Aphrodisias, más salvaje, menos gente y muy lindo museo.

Por consejo de mi hermana Claudia me fui a la que fue la última casa de la Virgen María. Dice la tradición cristiana que huyó de Palestina, porque eran perseguidos, con San Juan y que terminó sus días en esta casa, que además no es la original, sino que es una construcción del Medioevo. Bueno, Claudia, vine, vi la casita, me acordé del Negro Black que me ha obligado a viajar con su estampa de la Virgen en mi billetera para que me proteja (les cuento que también llevo un rosario musulmán y un billete de un dólar, que me dio Mariana, para compensar). Así que aproveché el viaje para comprar algunos souvenirs para mis queridos creyentes. Le saqué una foto a una musulmana que hizo abluciones en la fuente de agua milagrosa y me fui para Bergama (Pérgamo). Ah! Muy lindos los olivos del lugar.

Cumplida la tarea encomendada por mi hermana salí muy tranquilo con rumbo a Bergama. Me metí en una autpista de peaje y pude andar bastante rápido, pero casi me quedosin nafta y después me metí por otros caminos, me perdí, apareció el Mediterráneo, tan impresionante como Mare Nostrum ahora que uno toma noción del tamaño de los Imperios, y ahí me acordé de Serrat: "Empujad al mar mi barca…" y de Bibi. Ven como siempre algo me resuena a alguien. Y también me di cuenta que los marinos son nómades y tienen y guardan sus dioses de alta mar.

Llegué temprano a Bergama, aproveché para ir al Museo, dar vueltas por la ciudad, siempre estas callecitas cautivantes, tan parecidas y tan distintas de ciudad en ciudad. Me dieron ganas de volver a ver estas ciudades turcas con mis hijos y dedicarle más tiempo a cada una.

Luego me fui a comer pescado a la parrilla y calamarettis fritos en el "Bergama Balik Evi", imperdible si alguna vez vienen, y cumplir con mi rito de Baklava y esta vez té turco, bien fuerte, me gusta más que el café, en un lugar distinto de donde comí.

Mañana tengo un día dedicado a un amigo que es el padre de otro amigo. Ya les contaré.

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DOMINGO 11 DE OCTUBRE DE 2009

Un día intenso..., pero placentero

Como anticipé ayer, hay una parte de este día que tiene dedicatoria, pero no nos anticipemos, cuando llegué a ese punto, la menciono. Salí del hotel y me fui temprano a la Acrópolis de Bergama. Ésta fue originalmente fundada por los reyes Eumenes II y Attolos I, en esa época construyeron el templo de Zeus que en su momento fue considerado una de las 7 Maravillas del Mundo Antiguo, no se los comenté oportunamente, pero el templo de Afrodita en Aphrodisias también tuvo esa distinción. La Acrópolis es una ciudad pequeña y quizá lo que más impresiona es su Anfiteatro, ya que aprovechando la extraordinaria vista del cerro lo hicieron sobre una de sus laderas, pero la pendiente del mismo es de vértigo, lo que le da la cualidad de ser el teatro más empinado del mundo. Caminar por las galerías y fundaciones del teatro fue una sensación incomparable. Es sorprendente como cada ruina visitada aporta elementos y vivencias nuevas. La otra construcción que mantuvo parte de su imponente monumentalidad fue el Templo de Trajano.

Volviendo a la ciudad visité el Templo de Serapis o Capilla Roja. La misma es una estructura de 60 x 26 metros y fue construida por el Emperador Adriano, en honor al dios Serapis, luego fue utilizada por los cristianos y es una de las iglesias mencionadas en la Biblia. Debe su nombre al color de los ladrillos con que fue construida.

No podía irme de Bergama sin pasar por Asklepion, y la visita a este lugar, hecho especialmente para realizar curaciones y tratamientos médicos; donde Galeno no sólo ejerció, sino que también educó y formó a otros médicos está dedicado al Doc Rodolfo y espero que Pat no se ponga celoso. Asklepion fue el primer lugar del mundo antiguo construido con este fin.

Había una curación que se realizaba en un túnel de 80 metros por donde corría agua con propiedades curativas, aunque nadie sabe bien cómo funcionaba esta terapia. El centro era bastante grande, con dormitorios para los pacientes, biblioteca, Templo de Asklepios, edificios de curación, fuentes y pozos de agua, un teatro y el túnel ya mencionado. Este centro de tratamientos médicos fue construido en el S IV AC.

Como había podido completar bien las tres visitas durante la mañana, decidí quevalía la pena salir tranquilo hacia Troya y ver si se podía llegar con tiempo. Como ya estoy en la sintonía de tomarme todo con mucha calma, paré a almorzar en un lugar de la ruta, Ören, que queda a mitad de camino entre Bergama y Çanakkale. Me gustó porque vi que además del restaurante tenían en el predio pegado al mismo una inmensa panadería y confitería, lo que me inspiro confianza. Y la misma no fue defraudada. Me comí un kebab de cordero que estaba majestuosísimo y cuando les pedí un té con baklava, el baklava lo fueron a buscar recien hecho de la panadería. Una gloria!

El camino comenzó a correr entre el Mediterráneo de un lado y plantaciones de olivos del otro. Nunca vi tantos olivos en mi vida y de todas edades. Retoños y plantines y árboles centenarios. Hay una evidente apuesta a futuro con el tema de las plantaciones. En una de las curvas de este camino, que evidentemente completaba mi fantasía del camino ideal, aparecen unos puestos de venta de aceitunas y derivados. Me acordé de mis amigas cocineras y de las que les gusta comer en la calle y paré a fotografiarlos. Por supuesto, terminé comprando aceitunas, quería unas pocas, me dieron como un kilo o más por menos de 2 dólares!!! Para las que quieren saber, compre negras, sólo curadas sin condimentos y son extraordinarias, sabrosas, suaves, perfumadas y de carne firme.

Lllegué a Troya a las 4 de la tarde.

No podía creerlo. Estaba llegando al lugar con él que había soñado toda mi vida, desde los 13 años. Tash Rabat y Troya conforman las dos puntas míticas de mi viaje. Ver las piedras de la muralla, tocarlas, imaginarme, recordar fragmentos de la Ilíada. Tash Rabat (Fortaleza de Piedra) y Troya, también fortaleza de piedra. Las dos hablan de comercio, una de control sobre el mismo, y de ahí la guerra, y la otra de su ejercicio y de ahí la diversidad y la tolerancia. Primero fue Troya, que me atrajo desde lo heroico y todos sus semidioses o héroes que tenían a dioses que los cuidaban, o dioses que los odiaban. Después vino Tash Rabat y me amplió la visión haciéndome entender hacia donde dirigir los pasos. La fascinación heroica la aplico en el desafío individual conmigo mismo. Para los demás busco ser flexible y, más que tolerante, aprender a maravillarme con la diversidad humana. Este viaje ha hecho mucho en mí en ese sentido. Troya cierra un ciclo, Tash Rabat refuerza y confirma el otro.

Cuando me iba de Troya el sol comenzaba a caer sobre el, ahora lejano, Mar Mediterráneo. Con Troya completo mi viaje interior. Mañana cruzaré el Helesponto (Hoy Dardanelos) y entraré en Europa, dejando Asia a mis espaldas. Como si fuera un hombre del Turquestán o de Mongolia. Como si fuera uno de aquellos a los que los europeos, en su ignorancia, llamaban bárbaros. Con este viaje entendí que soy un nómade y además entendí por qué lo soy. La cultura en la que hemos sido educados lucha contra el nomadismo, la trashumancia. En el colegio veíamos como los pueblos supuestamente evolucionaban al asentarse. El mismo viejo intento de modelar, de forma, de acomodar. Pero el nomadismo no es sólo una cuestión cultural, también es un tema personalísimo y de ahí los navegantes, los motociclistas, los caminantes, los ciclistas, los bohemios… Hay exploradores, conquistadores y hay fundadores, constructores.

Llegué a Çanakkale a un hotel magnífico, a dos cuadras del frente oceánico, a una ciudad realmente linda y marítima, comí un pescado grillado extraordinario y mañana partiré en Ferry hacia el mundo occidental. Espero volver a Asia algún día. Mañana me meteré con una historia del S XX.

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LUNES 12 DE OCTUBRE DE 2009

Gelibolu...(Tristeza nao tein fin. LUIS BONFA)

Cuando me desperté, en el hotel de Çanakkale, tuve el claro sentimiento de que este era mi último día en Asia. No tengo la sensación del éxito, o del logro. Lo que me inunda es una mansa tristeza por dejar este continente y su gente. Bifronte y ambivalente, deseo completar el viaje y volver con los míos, pero no me quiero ir. Por primera vez no me levanto antes de o, al menos, simultáneamente con el despertador. Me quedo pensando en la cama, como si eso pudiera darme más tiempo en Asia. Estoy definitivamente triste y no hay razonamiento que pueda acomodar esa tristeza. Es como despedirte de una amante con la que ni siquiera te has peleado y tampoco ha cedido la pasión. Pero debes (también queres) volver y eso es casi irremediable. Y como con la amante, no sabes si la volverás a ver algún día y si, por una casualidad, vuelvas a verla todo será como fue aquella vez...

Salgo a la calle, decido tomarme el ferry de las 11, y me pongo a sacar fotos, del caballo de Troya de la película, de los barcos, del ferry que tomaré más tarde (sale uno por hora y cobran 6 dólares el cruce de la moto y el conductor, igualito que Buquebus ¿No? - Si el argumento es que el cruce es muy corto, el cruce del Caspio, 370 Km, sale lo mismo que ir a Montevideo!-), de la Rambla, de la torre del reloj, de los narguiles, de los turcos tomando café y de un perro que se me hecha a los pies… Ya no sé que inventar para hacer tiempo...

Finalmente, vuelvo al hotel y preparo mis cosas, con tanta energía que se me hace tarde y termino tomando el ferry de las 12. Embarco, charlo con unos holandeses que vienen viajando en tres caravanas desde hace dos meses y esperan terminar su viaje en abril! Salimos y cruzamos los Dardanelos (Helesponto) por el mismo lugar por donde lo cruzaron antes Jerjes I y Alejandro. Sobre el final del recorrido, llegando a Eceabat en Europa, veo como se abre más allá del estrecho el mar de Mármara.

Llego, me acomodo en el hotel y salgo a recorrer Gelibolu (Gallipoli), sus playas y campos de batalla. Hay dos Gelibolu, la encantadora península, con sus pinos, sus caminitos rurales, sus olivos y plantaciones de tomates y la feroz de los 500.000 soldados muertos en 1915. Para mí, en la continuidad espiritual de lo que les comentaba ayer acerca de Troya, la segunda no es más que un enorme cementerio de miles de muy jóvenes que nunca volvieron a sus casas; y este cementerio entra en sintonía con mi estado de ánimo de este día. Por eso no recorro a fondo los lugares históricos más visitados, sino que me quedo con la sensación general, con los lugares más chicos y con la visión de la increíble capacidad que tiene el ser humano para el desastre. Termino haciéndome el que me pierdo, toco el Mar Egeo, me aparto de los lugares históricos y me meto en la rural. Me cambia el humor y disfruto de esta lindísima península, adonde me encantaría venir a dar vueltas con mis amigos motociclistas.

Mañana salgo para Istanbul, donde espero poder resolver el problema del flete de la moto sin tener que prolongar mi estadía en esa ciudad. En Istanbul pasaré unos seis días, ya sin moto y por supuesto, les seguiré contando mis impresiones y colgando algunas fotos.

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MARTES 13 DE OCTUBRE DE 2009

La Ruta termina en Istanbul, pero la historia recién comienza

Estacioné mi moto en The Madison Hotel de Istanbul, en Taksim Square, a las 15:47 horas, después de haber recorrido 11.169 Km en casi dos meses de viaje. Puedo agregar más números, y quizá en algún momento lo haga, pero hoy no quieren decir nada para mí. Son sólo cifras para el registro. Temperaturas, alturas, consumos… Nada. Pero también el registro está ahí, como testigo genuino de lo realizado y también importa, porque es lo que marca la diferencia entre el sueño y la realidad, entre el deseo y la concreción. No sé si volveré a hacer un viaje como éste. Por el momento no seme ocurre. Ahora quiero volver a mis afectos, a todos los míos y ya después veremos. Lo que sí, es que el lugar físico temporal de su finalización está lejos. Hay todo otro viaje, de reproceso y de maduración que recién está empezando. Por otra parte, aunque pare la moto, todavía me quedan unos días en Istanbul que compartiré con ustedes.

La ventana de mi cuarto de hotel en Eceabat daba al Oriente, así que hoy pude ver amanecer sobre el Helesponto y las sierras que enmarcan a Çanakkale. En el comedor desayuné solo, mirando el mar picado por el viento y sus corderitos, recordé nuestro mar patagónico con algo de añoranza, alisté la moto y partí de esta hermosísima península hacia la capital del Imperio Romano de Oriente. La costa del Mar de Mármara es abrupta y con poca playa y el agua golpeaba con ese estallido tan especial del mar bravo.

La ruta no va recta por la península, sino quela corta en diagonal hacia el Noroeste y luego vuelve hacia el Noreste, por lo que en un momento determinado me apareció otro mar a la izquierda y no entendí nada, hasta que me di cuenta que lo que estaba viendo era el Egeo. Ese mar de nombre mágico por donde navegaron mis héroes.

Veo como el Egeo termina de morir en las costas turcas y cambio de rumbo, buscando nuevamente el Mármara, por caminos rurales iguales a los que les comentaba ayer. Decido salir de la ruta principal e intentar vías secundarias que tienen mucho mejor panorama.

De repente y para mí no tan sorpresa, había visto el cambio de simbología en el mapa, el camino deja de ser asfalto para transformarse en un ripio aceptable, pero una trepada feroz de primera y segunda solamente, en camino de cornisa con desfiladero al mar y con unas curvas en horquilla ascendente que me hacian liberar adrenalina como si estuviera en la selva perseguido por un búfalo.

Esto no duró muchos kilómetros, a lo sumo 10, pero me hizo gracia por varias razones, primero porque a raíz de la rotura del freno trasero le había dicho a mi hijo que no iba a andar más por caminos de tierra. Bueno, lo engañé. Y segundo, porque no podía ser que terminara el viaje y no hiciera ni unos metros de ripio como despedida. No estuvo fácil, fue exigente, pero me divertí, traté de ir suave y no golpear nada. No sea que me pasara la típica de romper algo en los últimos metros. Salí indemne al asfalto y continué por estos caminos de cuento hasta llegar a Tekirdag donde almorcé y reenganché con la autopista. A Istanbul entré perfecto y llegué sin perderme hasta el hotel. Ya contacté a la gente que va a fletar la moto, así que espero terminar pronto con ese trámite y dedicarme a esta ciudad magnífica con todos mis sentidos.

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MIERCOLES 14 DE OCTUBRE DE 2009

El embarque de las motos y las odaliscas...

La verdad es que estuve medio amarrete con la nota de ayer. Es como si me hubiera querido hacer el indiferente y que entrar en Istanbul y parar la moto eran un par de eventos sin importancia. Como algo más dentro del viaje. Después, durante el día siguiente me fui dando cuenta que no. Que había terminado con las rutas y que la meta había sido cumplida. La meta formal, la que estaba marcada en el itinerario, que con sus más y sus menos fue cumplida con total precisión y la meta sustancial, la del enriquecimiento espiritual, que fue totalmente excedida a lo que eran mis expectativas. Por ahora, seguiré con la formal, porque para hablar seriamente de la otra tengo primero que completar todo el viaje, que se ha ampliado y no termina en Istanbul como había previsto, y además tengo que procesar cada uno de los diferentes aspectos personales donde este viaje impactó con fuerza. No sólo pasaron cosas importantes en Asia. También todo lo que fui recibiendo de ustedes se transformó en una experiencia única y completamente inesperada. Creí que la relación a través de la página iba a ser un elemento más y de golpe se transformó en una instancia totalmente vital de mi día a día. Lo primero que hacía, y sigo haciendo, es revisar y contestar los mensajes de ustedes, porque eso me dio un ancla afectiva que me permitió avanzar sin ningún tipo de dudas. Sabiendo que ustedes también estaban pendientes de mis progresos y experiencias y que vuestro deseo se colocaba en el logro de las etapas planteadas. Horacio Portela me decía en un comentario, que está publicado, que me veía saliendo nuevamente apenas tuviera una moto lista. Y la verdad es que el que no está listo para otro viaje ahora, soy yo. Es como una hipótesis lejanísima. Este viaje tiene todavía tantas puntas abiertas que estoy seguro que tardaré bastante en armar otro proyecto parecido. El tema de recopilar y ordenar todas las conclusiones que en este momento están dispersas en mi cabeza, supongo que me llevará un rato.

Si han leído los comentarios de Cyberseguidores ya saben que fui cordialmente invitado a una mesa redonda en Barcelona. La verdad es que estoy orgullosísimo por esta invitación y también un poco cohibido, porque no sé bien que es lo que puedo aportar, pero ya se verá. También hay otras personas que quiero ver en España y que tienen que ver con esta travesía, pero cuando tenga más novedades se las participaré. Lo que sí ya puedo decirles es que el día 29 visitaré al amabilísimo Antonio García, responsable de Turismo y Viajes, en la redacción de "SOLO MOTO 30". Nos conoceremos y me interesa que vea algo del material gráfico que tengo para las notas que espero publicar con ellos. Aprovechando que estaré en esos barrios de Europa iré a Paris al Louvre, porque acaban de inaugurar la muestra "De Bizancio a Constantinopla" que evidentemente me viene como anillo al dedo para ir completando información que aplicaré a las conclusiones del viaje. Así que ya ven que el material está lejos de agotarse. Sólo les pido un poco de paciencia. La misma paciencia que tengo yo para hacer los trámites para embarcar la moto. Y ya que en eso estamos, ahí le vamos.

A la mañana fuimos con Julie a las oficinas de Sabah Logistics para iniciar los trámites de embarque de la moto. Nos atendió muy amablemente Halil Baris Cakar. Empezamos a buscar presupuesto de despachante de aduana, uno llego a pasarnos U$S 1.534, al final arreglamos con otro por la tercera parte, lo que igual es carísimo. Después tuvimos que hacer un poder a favor del despachante, lo que es práctica usual en todos lados. Cuando fuimos a la escribanía el escribano nos pidió traducción del pasaporte y del poder que estaba en turco, para asegurarse de que yo entendía lo que estaba firmando. Eso nos llevó un buen rato y casi U$S 200 de honorarios de traductor y notario (no tan otario, no?). Además la única traducción que el notario certifica es la del traductor que trabaja para él. Toda una trenza! Va foto de Julie y Halil mientras preparábamos los papeles.

Cuando terminamos con esto hicimos un almuerzo tardío con Julie, fuimos a comprar la soga para atar la moto, ver otras cosas y quedamos en salir a la noche porque ella había armado un programa con show de odaliscas y comida. A la hora convenida nos encontramos los tres, ya que Julie había invitado a una colega española que se llama Sandra Ramón ¡!! Gracioso, no? El show fue estupendo, las odaliscas impresionantes, lamento la calidad de las fotos y hasta hubo un poco de baile y todo!!.

También pude fotografiar a unos cosacos "light" para que vean los peligros que corremos los motociclistas cuando pasamos muchos días solos en las estepas del Asia Central y caemos en las grandes urbes evolucionadas de Europa!

Lo malo es que todavía no se definió el tema de la moto, porque ahora surgió una diferencia en fletes y mucho me temo que esto me haga perder otro día de Istanbul!

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15 Y 16 DE OCTUBRE DE 2009

Nada sale fácil...

El 15 empecé a trabajar desde temprano en el tema del embarque de la moto. Meta Skype, celular y mails con Halil Baris y la gente de Costa Libre de Buenos Aires. Creo que hasta desperté a alguno, no se olviden que son 6 horas menos. Al principio no podía meter la moto en el container porque había una diferencia entre lo que había cobrado la naviera de Buenos Aires y lo que pretendía la misma compañía en Istanbul en concepto de flete. Cerca del mediodía la filial local dijo que estaba todo bien y que ya habían recibido el pago conforme. Encerrado en mi cuarto de hotel le pregunto a Baris si puedo llevar la moto al puerto ahora, y me contesta que no, porque están faltando containers de 20', Que van a tratar de encontrarme uno para la moto. A eso de las 16,00 aparece un container y me dan vía libre para llevar la moto al Puerto Haydarpasa, que, por supuesto, no está a la vuelta de la esquina. Salgo me cruzo al Cuerno de Oro por el puente Unkapani y de ahí me tomo el Ferry a Harem, que queda en la parte asiática de la ciudad. Las vistas de la ciudad, sobre todo del Topkapi, desde el agua son excepcionales!

Llego al puerto, y en la puerta no hay nadie esperándome. Llamo por teléfono al despachante y se lo paso a los guardias para que me dejen pasar. Éstos me informan que debo esperar 10 minutos que el despachante está terminando unos trámites y viene ala puerta. Los10 minutos se transforman en una hora y pico, hasta que aparece Hakan y se pone a discutir con uno de los guardas durante un buen rato, Después vuelve hacia mí y en un inglés muy malo, rudimentario y escaso, me dice que está todo bien, pero que embarcaremos a la mañana. Sobre el pucho lo llamo a Baris que me dice que vuelva al día siguiente a las 11:00 y que después me explica todo. Por lo que pude entender, estaba todo bien, pero el vista de aduana se había ido y no había con quien hacer el despacho!

Quedo con Baris que si no me llama antes, dándome una contraindicación, al día siguiente me presento en la misma puerta a las 11:00 de la mañana. A todo esto y con dos días completos ya perdidos, decido quedarme en Istanbul hasta el día 23 de octubre. Así que le mandé un mail a Patricio pidiéndole que me haga los cambios pertinentes. A la hora señalada ya estaba en la puerta. Nuevamente la indicación de 10 minutos y al rato aparece Baris, charlamos un rato, lo llama al despachante que está en la Aduana, pero de otro puerto y por otro trámite, que nos informa que está saliendo para nuestra ubicación. Pide otros 10 minutos para llegar y Baris se va a hacer sus cosas. Pasan los 10 minutos, media hora, hora y media. Telefoneó y me dicen que está en la Aduana trabajando mi tema.

Se larga a llover, me busco un sándwich, leo en la guía lo correspondiente al Topkapi y al Museo Arqueológico, que es lo que voy a ver mañana. Pasa otra hora y media. De nuevo llamo, y de nuevo la misma respuesta. A la hora me informan que hubo un problema con mi número temporario de contribuyente impositivo en Turquía y que la persona que lo puede solucionar no está disponible; pero que no me preocupe porque sí o sí metemos la moto en el container. Se imaginan mi tranquilidad, después de estar esperando más de 5 horas, poco menos que debajo de la lluvia... Bueno, a eso de las 18:00 apareció Hakan! Y finalmente metemos la moto en el container!! El lunes me entregan toda la documentación!



Para los que hacen numerología les cuento que mi CUIT turco es : 641-031-1186, ¿qué tal? Después de guardar la moto en el container tuve que esperar un rato para irme. En ese rato vinieron los dos capataces de maniobras de la playa de containers a tomar Raki (que es un anís turco) y comer queso conmigo. Nos contamos mil historias, pusimos cara de entender y nos despachamos una cantidad aceptable de Raki. Menos mal que la moto ya estaba en el container!!!!Cuando llegué de nuevo a Europa, esto de moverse de continente a continente en media hora no me van a negar que tiene su gracia, ya eran casi las 20:00. Todo otro día perdido en trámites. En definitiva, fletar la moto me ha llevado tres días completos, por suerte ya había decidido quedarme más tiempo, porque ya sabía que iba a terminar así. Estas cosas nunca salen derechas de entrada. Y la verdad que quedarme con sólo dos días para Istanbul era un crimen. Mañana haré el Topkapi y les iré contando mis impresiones de todo.

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SÁBADO 17 DE OCTUBRE DE 2009

ISTANBUL. Topkapi y Haya Sofia

Bueno, finalmente pude empezar a disfrutar de la maravillosa Istanbul tal como quería, ya con la moto instalada en su container y con todo el tiempo para esta ciudad tan llena de historia.

Decidí empezar por el Palacio Topkapi y darle todo el tiempo necesario. Esa es una tarea imposible, porque por un lado es tanto lo que tiene para ofrecer el palacio, sea en contenido, como en arquitectura, y por el otro la marea de gente que se mueve con uno y que no le permite detenerse todo lo que uno quisiera, hacen que no pueda verse todo como uno quisiera. De cualquier forma para apreciarlo seriamente harían falta varias visitas. Era una ciudad palacio con una población de aproximadamente 4.000 personas -las concubinas del Harem podían ser entre 300 y 400, aunque no vivían todas en palacio- sobre una superficie de 70 hectáreas. El Palacio está diseñado en función del acceso o privacidad del Sultán; por eso es que tiene 4 patios reales sucesivos, con un mayor nivel de reclusión o privacía, protegidos por sus respectivas puertas, alrededor de los cuales están los edificios correspondientes a ese sector del palacio. Esta práctica de limitar el acceso al sultán es de origen bizantino. Al revés de los castillos europeos que están construidos con su jardín o parque alrededor de ellos, los castillos otomanos tienen sus jardines en el interior de los mismos.

La Puerta Imperial estaba abierta a toda la población y da acceso al Patio de los Jenízaros. Ahí estaba el hospital, panaderías, una mezquita, cuartel y patio de práctica de los Jenízaros, además de otros servicios.

A continuación estaba la Puerta de Saludo, sólo el sultán y valide sultan (madre del sultán en el poder) podían cruzarla a caballo. El resto, sin importar su jerarquía, debía hacerlo a pie. Ésta fue la famosa ofensa que, sin saberlo, Stoddart le infligió al Sultán de Bukhara y fue uno de los motivos por lo que le cortaron la cabeza.

En el segundo patio estaba el Divan (Edificio del Concilio Imperial) y estaba abierto a cualquiera que tuviera temas que tratar en el mismo. El sultán podía asistir a las discusiones desde un cuarto anexo, donde no era visto. Éste era el centro administrativo del Imperio. Además del Divan, en este patio estaban las cocinas del palacio, los establos privados y la armería.

A través de la tercera puerta o Puerta de la Felicidad se accedía al tercer patio. En esta puerta era donde para ocasiones especiales, como ceremonias de coronación o festividades religiosas, se colocaba el trono real del sultán, quien las presidía. El pago de los Jenízaros, los funerales de los sultanes, la entrega de la bandera de Mahoma, todo pasaba en esa puerta.

En el Tercer Patio, e inmediatamente después de la puerta estaba la Sala de Audiencias, donde, por ejemplo, eran recibidos los embajadores y las conclusiones de las discusiones en el Divan eran presentadas al Sultán.

En el Tercer Patio estaban los dormitorios, el Tesoro, la Biblioteca de Ahmet III, los cuartos de los Objetos Sagrados y las escuelas de Jenízaros y Pajes. Como no dejan fotografiar los objetos guardados en el Tesoro no puedo mostrarles nada, pero pude ver entre otras joyas, medallones, armas guarnecidas, cajas y recipientes (todos alhajas de un finísimo trabajo y completamente forrados en todo tipo de piedras y metales preciosos) el famoso diamante Kasikçi, que es el tercero, más grande del mundo (86 quilates) que está, montado con otros 49 diamantes de gran tamaño (a mí me alcanza con uno de los 49). También pude ver la Daga de Topkapi, que aparte de estar recubierta (la empuñadura y la vaina) en oro y piedras preciosas su empuñadura está formada por tres esmeraldas en sucesión, cada una de las cuales es de aproximadamente 5 cms de diámetro.

De ahí pasé a una de las partes más interesantes del Palacio, el Harem. Harem, que significa privado, era donde residía el Sultán, la Valide Sultan, toda su familia, esposas (hasta 4) y sus concubinas. Este sector es maravilloso, por sus habitaciones, el baño turco del Sultán, que sólo podían usar él y la Valide y los diferentes patios. El Harem, como el resto del Palacio fue evolucionando incorporando los estilos de los diferentes sultanes durante sus más de 400 años de uso. En él pueden verse los diferentes estilos de arquitectura otomana y los maravillosos trabajos en mosaicos, mármol, madreperla y carey que adornan sus paredes y techos.



En el Cuarto Patio están ubicadas las instalaciones de verano del palacio y los lugares de esparcimiento del Sultán. Acá están el Pabellón Revan, por la batalla homónima, el Cuarto de Circuncisión, el Pabellón Bagdad, el Pabellón de Mustafá Pasa y el Mecidiye Pabellón. Desde sus encantadores jardines se tiene la mejor vista del Bósforo y el Cuerno de Oro.



Salgo de Topkapi, atravieso sus maravillosos y plácidos jardines, visito su pequeño museo de retratos de sultanes y trabajos de caligrafía y diferentes escritos hechos por ellos y me encamino a Aya Sofía.



Aya Sofía fue construida en el año 537 por el Emperador Justiniano, como parte de su esfuerzo por restaurar la grandeza del Imperio Romano. Fue la iglesia más grande del cristianismo hasta que fue convertida en mezquita por Mehmet en el año 1453 y luego en museo por Atatürk en 1935. Posee el domo más grande del mundo sin apoyos y los mosaicos bizantinos más maravillosos que pueden verse con figuras cristianas. El interior mide 100 metros por 70 y el domo es de 31 metros de diámetro de luz sin soportes disimulados como si tiene la Mezquita Azul.

Recién empiezo a recorrer Istanbul y ya estoy completamente impresionado. Contento de saber que me quedo hasta el 23 y que me di cuenta a tiempo de alargar mi viaje. Debo agradecerles a Patricio y a Cecilia que a último momento se las ingeniaron para producir este pequeño milagro de hacerlo y sin que se me perfore el bolsillo con multas y recargos de la compañía aérea.

Les dejo un gato turco.

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DOMINGO 18 DE OCTUBRE DE 2009

Palacio Dolmabahçe y Istiklal Caddesi

Hoy se corría la 31ª edición de la Marathon de Eurasia. Una carrera pedestre muy divertida, de 18 km y que cruza el puente sobre el Bósforo. De haber estado entrenado me le hubiera animado, pero hace dos meses que no entreno nada y todavía me duelen los tobillos de las piñas que les di. Así que más valía que ni lo intentase, pero la otra consecuencia de esta competencia es que la Ciudad vieja iba a estar incomunicada por varias horas, así que ni pensar en los Museos, Mezquitas y demás de Sultanahmet y sus alrededores, que es por donde anduve ayer.

Decidí que lo mejor que podía hacer era visitar el Palacio Dolmabahçe. Los sultanes fueron sufriendo la influencia europea y poco a comenzaron a cambiar sus gustos. Esto pude verlo ayer, sobre todo en la decoración de los pabellones, más modernos de Topkapi y también en el diseño de joyas, muebles y utensilios varios. Ya en el siglo XIX el Sultán Abdül Mecit, decidió abandonar el Palacio Topkapi y se mandó hacer, sobre las orillas del Bósforo un palacio netamente occidental, que mezcla el barroco con lo Rococó y Neoclásico.

Está totalmente prohibido sacar fotos del interior del palacio, así que es poco el material gráfico que puedo aportarles. Está rodeado de atractivos jardines, siguiendo el modelo europeo de palacio y se entra a través de una puerta monumental. Todo lo que hay en su interior es de un trabajo asombroso. Los parquets hechos a mano de sus pisos de diferentes maderas. Los cielorrasos pintados con todo tipo de motivos, los extraordinarios muebles y los enormes cuartos para diferentes funciones. Está dividido en dos secciones bien definidas la sección selamik (suites ceremoniales), que está fuera de todo lo imaginable en lo que hace a lujo. Luego está la sección harem - cariyeler (harem y concubinas) un poco más "moderada". También se puede ver el Pabellón de Cristal, que es un edificio separado, donde hasta hay un piano de cristal. En la entrada del palacio se encuentra la Torre del Reloj, que forma parte del mismo complejo.

Después del palacio, cuya visita me llevo unas cuatro horas me di una vuelta por la costa, que es un paseo que pude ver que muchos locales hacen, y después decidí tomarme el tranvía para recorrer la Istiklal Caddesi (Calle Istiklal), la misma se extiende desde Tünel Sq. hasta Taksim Sq., en el siglo XIX era conocida como la Grande Rue de Pera, y era el muestrario de la vida moderna en la ciudad, a todo lo largo de su paseo. Hoy en día sigue siendo el alma y la vida de la fiesta en Istanbul. No se puede creer la cantidad de gente que hay, tanto en ella como en las callejuelas transversales, además de los negocios, ya que no hay metro lineal que no esté ocupado por uno. Muy divertida, llena de vida y llena de gente.

A pocos metros de esta calle se encuentra la Torre Gálata, que fue originalmente construida en el año 1348, fue reconstruida varias veces, ya que sufrió reiterados terremotos. Bajando más se llega al Puente Gálata y a la zona de Karakoy que es un puerto de Ferrys, lleno de restaurantes de pescado. Yo me comí un sándwich de pescado asado que compré en un puesto callejero.

En Karakoy había una especie de festival de música, así que el ambiente era bastante movido y con muchas gente joven.

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LUNES 19 DE OCTUBRE DE 2009

Metiéndome en la ciudad...

Istanbul es una ciudad fascinante y eso no es ninguna novedad, ni tampoco un comentario original, pero no puedo expresarlo de otra manera. Ya crucé el Bósforo un par de veces, así que también la disfruté desde el agua, aunque todavía me falta hacerlo con más orden. Como siempre que puedo, trato de usar exclusivamente el transporte público, o caminar, lo que de a poco me permite ir integrando a la ciudad y su gente.

Temprano me fui a verlo a Baris, para completar algunos temas relativos al envío de mi moto, por ejemplo, pagarle; juntarme con alguna documentación y finiquitar otros temas relacionados. Terminado con Baris, quedamos en tomar unas cervezas mañana, me largué a la zona Oeste del Cuerno de Oro, con la intención de ver todo lo más relevante, o por lo menos lo que a mí me interesa más. Para llegar desde el departamento donde me acomodó estupendamente Julie, tuve que hacer combinación de colectivo y Metro. Primero fui a ver la Muralla de la Ciudad. Ésta fue construida por Teodosio II en el siglo IV DC. Uno de los motivos por los que Istanbul fue elegida durante 1600 años ininterrumpidos como cabeza de 3 diferentes imperios -el Romano, el Bizantino y el Otomano- fue por la facilidad de su defensa, ya que sólo un lado de la ciudad da a tierra. Está conformada por muros de enorme masividad y siete torres fortificadas, además de la Puerta de Oro que era su entrada oficial.

De ahí me fui caminando al Kariye Müsezi, o Iglesia de Chora, o Iglesia de San Salvador de Chora. Mi querida amiga Cecilia me insistió en que fuera a verla y con enorme razón. Así que le agradezco el consejo y la tuve tan presente que es como si la hubiéramos visto juntos. Pero antes de llegar al Kariye, me deleite con algunas casas y calles de estos barrios de Istanbul.

Si bien esta iglesia fue construida en siglo XI, toda la decoración de la misma, que puede verse hoy en día fue hecha en el año 1312, bajo el reinado de Andronikos II. El museo, junto con Aya Sofia, tiene los mosaicos y frescos bizantinos más maravillosos de la ciudad. Uno se queda absolutamente asombrado cuando los ve y hoy está considerado uno de los mejores museos de Istanbul.

Después seguí a la Mezquita Fatih que está en refacciones y es poco lo que pude ver, salvo sus exteriores, pero en un edificio aparte está el catafalco de Mehmet el Conquistador, que debe medir cerca de 4 metros. Me sorprendió ver gente rezando a su alrededor, como si fuera un santo (a lo mejor lo es y yo no lo sé). En un parque cercano se puede ver su estatua sobre un caballo volador.

Pegado a este monumento está el Acueducto de Valens, que, si bien fue construido por este emperador fue reparado y utilizado por varios sultanes hasta el año 1980, fecha de su última restauración. Suplía con agua al Palacio Topkapi.

De ahí seguí caminando hasta la estación de Tramway, para tomarme uno que me llevase desde el Sector Oeste hasta Sultanahmet.

Ahí me fui directo a la Mezquita Azul, llamada así por los mosaicos que cubren sus paredes interiores, pero cuyo verdadero nombre es Mezquita Sultán Ahmet. Es la única mezquita con 6 minaretes y si bien es deslumbrante en sui interior el efecto de sus curvas y minaretes en el exterior es más impresionante todavía. Fue construida en 1616, pero su interior no es tan impresionante como Aya Sofia, porque su domo está apoyado en cuatro columnas descomunales, en tanto que Aya Sofia descarga su domo en las paredes de la mezquita, generando un espacio interno totalmente limpio.

Antes de entrar en esta mezquita ya me había dado una vuelta por el hipódromo donde están los obeliscos. Primero vi el de Teodosio, que es el monumento más antiguo de Istanbul, ya que fue hecho en Egipto durante el reinado de Tutmosis III, 1500 AC, y Teodosio lo hizo traer a Constantinopla en el año 390 DC. La columna en espiral, que se encuentra al sur del obelisco anterior, fue una vez parte de una fuente de oro que estaba frente al Templo de Apolo en Delfos en el año 478 AC, hasta que Constantino la trajo a su capital en el año 330 DC. Poco se sabe de la historia del Obelisco de Piedra, que data del S IV DC.

Completé la jornada con la Basílica de la Cisterna, llamada así porque es una cisterna construida bajo una basílica. El techo es de ladrillo en forma de bovedilla, fue construida en el siglo VI durante el reinado de Justiniano, para proveer de agua al palacio. Mide 140 metros por 70 y está sostenida por 336 columnas. Llama la atención la columna de las lágrimas, que dicen que conmemora a los esclavos muertos durante la construcción de la basílica y las cabezas invertidas de medusa en las fundaciones de dos de sus columnas.

Ahí terminé el día. La verdad es que no fue poco, pero pude ver todo lo que me interesaba, caminar por la ciudad y disfrutar de todo lo que iba haciendo. Además de un espléndido almuerzo en el Restaurante Asitane, que tiene un menú conformado con platos otomanos del S. XV.

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MARTES 20 DE OCTUBRE DE 2009

Especias, Bósforo, Palacios

La verdad es que la empresa de viajes de Julie es impecable en sus servicios para turismo receptivo en Istanbul, pueden seguir el vínculo de la página de Agradecimientos (I.T.E.M.) o si alguno prefiere contactarla directamente le paso los datos en pié de página. El tour por el Bósforo y todo el resto que les contaré ahora, fue francamente increíble, sobre todo viniendo de mí que no me anoto nunca en un tour o programa grupal.

A partir de las 08,30 hs la combi nos fue recogiendo a todos, en total unos diez, y a las 09,30 empezamos el tour en el Bazar de las Especias, que es un bazar bastante más chico que el Gran Bazar o Bazar Cubierto. Ahí cada uno agarró por su lado. Decidí irme a desayunar a algún café donde hubiera gente local y no turistas. Salí del Bazar y me metí en el mercado de alimentos y encontré un lugarcito donde en un mostrador comí un pide caliente (especie de pizza en forma de barquito hecha con queso blanco y otros ingredientes a elección) y me tomé un té.

Con las energías renovadas después del desayuno decidí entrar al bazar y comprar algunos regalos. La verdad es que para pequeñas compras este bazar es el mejor lugar y más barato de Istanbul. Con respecto a los precios de las calles céntricas están fácilmente en la mitad de los valores. Además es menos enloquecedor que el Gran Bazar, que directamente es una pequeña ciudad. Este es más chico y se regatea menos de entrada.

De ahí nos fuimos a Kabatas donde tomamos el barco que nos llevaría hasta cerca del final del Bósforo. En esta navegación pudimos ver los castillos y casas desde el agua, de los dos lados, el asiático y el europeo. La verdad es que es una experiencia imperdible. Están las torres desde donde Mehmet cruzó el canal con cadenas durante el sitio de Istanbul, los palacios de diferentes épocas, las casas fabulosas (acá sí que hay buena arquitectura), también de diferentes estilos, los puentes transcontinentales y las colinas que bordean el Bósforo con un encanto particular.

Con el Mar Negro a la vista paramos a almorzar en un restaurante de pescados sobre la costa de Sariyet, que es un barrio de Istanbul, ya que ésta es una ciudad enorme, que cubre dos continentes, tiene 13 millones de habitantes y mide 150 Km en su extensión máxima. Pavada de ciudad, ¿no? Después del almuerzo cruzamos por tierra a Asia y fuimos a visitar el Palacio Beylerbeyi, que era el palacio de verano de los Sultanes, construido por el mismo Sultán y proyectado por los mismos arquitectos que hicieron el Dolmabahçe, que ya había visitado anteriormente; por lo que este palacio maneja los mismos conceptos de lujo y decoración, aunque en una versión más "modesta" o reducida. Por ejemplo, hay un solo cuarto para la esposa, vale decir que las otras tres se quedaban en el Dolmabahçe, o se irían turnando. Vaya uno a saber… No dejan sacar fotos del interior, el techo que ven es de un embarcadero y no es nada al lado de los cielorrasos del palacio, así que por eso está tan pobre en fotos. Tendrán que venir a Istanbul si quieren ver todas estas maravillas.

Después de eso me bajé del bus en la zona de la Torre de Gálata y me di una vuelta por las callecitas que la rodean. Hay cosas de Istanbul que son totalmente de cuento. Las calles angostas y retorcidas, los cafés en la calle, la sensación de estar caminando en forma permanente adentro de un museo abierto. Porque en esta ciudad todo es histórico y todo es un exponente cultural de alguna de las corrientes que se asentaron acá.

A la noche volví a Istiklal a tomarnos unas cervezas (varias) con Baris a uno de estos bares callejeros. Directamente no podés caminar, y eso que era un martes, lleno de gente, las mesas atiborradas la música se va confundiendo de bar en bar y el sonido de la gente es como si estuvieras en la sala de máquinas del Titanic. Baris es un tipo muy interesante, estudió en Inglaterra y tiene opiniones que son por lo menos inquietantes en manos de un musulmán. Después de pasarme algunos datos de cómo encontrar chicas en Internet apenas uno llega a cualquier país (el dato tiene precio, así que no lo público), ya que él viajó mucho por todos lados y hablar un rato de Mimar Sinan, el arquitecto de Suleyman el Magnífico, nos metimos con la religión. La revelación es que, según él, gran cantidad de musulmanes de la zona que estuve recorriendo consideran que los árabes y, en particular, el Talibán están actuando en contra del verdadero espíritu del Islam. Creen en la igualdad de la mujer, de hecho la de él es una importante gerente de una firma multinacional. Y el uso del chador es una interpretación exagerada del versículo del Corán donde Mahoma indica que las mujeres no deben mostrar sus ""joyas". Según Baris la mala interpretación viene de la falta de precisión del idioma árabe y que la palabra joya puede interpretarse de varias formas. Después me reveló que también lee autores de la "Atheist Society" y después tomamos algunas cervezas más y ya me olvidé...

ITEM Travel & Event Management. Directora: Julie Özcan, cell: +90 532 313 2459, mail: julideozcan@hotmail.com.

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MIERCOLES 21 DE OCTUBRE DE 2009

Haciendo de Istanbul un lugar propio...

Hoy voy a hacer el Museo Arqueológico. Estuve preparándome desde que llegué para este momento. Todo lo mejor de las ruinas que vi durante el viaje está en este museo. Así como Troya y Tash Rabat eran mis referentes máximos de mi viaje, El Museo Arqueológico y el Topkapi son mis dos lugares en Istanbul. Volvería a esta ciudad sólo para recorrerlos nuevamente. Pero antes del museo decidí probar nuevos recorridos dentro de la ciudad, por lo que me tomé el Metro a Sishane, terminé en cualquier lado y tuve que empezar a buscar la costa del Cuerno de Oro (Haliç) para no perderme. Caminé más que si me hubiera ido directamente desde el departamento, pero pasé por una placita con un pequeñísimo cementerio que me cautivó totalmente, además de las calles, los túneles y los diferentes barrios, nada turísticos con los que me deleito en cada caminata errática.

Finalmente llegué al puente de Gálata y me tomé el Tramway a Sultanahmet, que es la zona donde está ubicado el Museo Arqueológico y que en realidad es tres museos en uno: el Arqueológico propiamente dicho, el Museo de Oriente Antiguo y el Pabellón de Mosaicos del Sultán Mehmet el Conquistador.

En el Arqueológico, a la derecha de la entrada se encuentran seis galerías en sucesión de estatuas griegas y romanas que son el exponente de diversas escuelas clásicas del arte estatuario. Me quedé maravillado con lo que pude ver y debo confesar que vi más de lo que puedo retener.

Volviendo de estas galerías se entra en la Sala 1, que es donde están los mayores tesoros del Museo, los sarcófagos de la Necrópolis de Sidón. Ahí vi el famoso "Sarcófago de Alejandro", que nunca fue de él sino que los relieves del mismo muestran escenas de sus batallas y por eso es llamado así, o los sarcófagos de Licia o el del Rey Tabnit de Sidón. Están todos en una sala iluminada muy tenuemente y que da la sensación de estar entrando en una cámara mortuoria.

Esta Sala se continúa en otra que tiene distintas muestras de arte romano y bizantino, con interesantes muestras de mosaicos en pisos y paneles, además de estatuas de períodos posteriores a los que ví en las primeras seis galerías.

En el mismo Museo vi las exposiciones de" Istanbul a través del tiempo" que hace un recorrido desde la fundación de la ciudad hasta la República y otra que trata de "Las culturas vecinas a Istanbul". Lo interesante es que muestran a los Frigios, los Licios, los Calcedonios, los Tracios y todos los demás que estaban en el barrio. Todos formaban parte de la Grecia Antigua, escribían en griego, pero los turcos nunca hablan de Grecia. Es como si Grecia nunca hubiera existido. No digo que no tengan sus razones, muchas guerras entre ellos, pero de ahí a ignorarlos olímpicamente (valga la tautología) en un Museo histórico, es, por lo menos llamativo.

Pasé luego al Pabellón de Mosaicos otomanos. Hay muestras de cerámica y azulejos de distintas épocas, el Pabellón es chiquito, se recorre rápido y da una idea bastante buena de la evolución de esta manifestación artística de los otomanos.

Para el final quedó el Museo de Asia Antigua, mucho hitita, escritura cuneiforme, egipcios, asirios, persas. Estelas, estatuas y relieves de escritura. También es un museo chico, pero con muy buenas piezas, lo que tiene el mérito de dar una idea bastante buena de las culturas originarias de Medio Oriente y que son la base de sustentación de la cultura griega clásica.

Salí del museo, después de no sé cuántas horas y me autoimpuse la obligación de ir al Gran Bazar, después de todo ya había adelantado el viaje para el día 22 (no había pasajes para el 23, que era mi fecha ideal) y no podía volver de Istanbul y decir que no había estado en este bazar. Así que almorcé por ahí, en un lugar pésimo ya que los lugares turcos de fast food para turistas son tan malos como en todos lados, y encaminé mis pasos hacia ese mercado, compré más regalitos, me aturdí un poco con su inmensidad (son varias calles cubiertas) y el ruido de la gente y los vendedores y huí en cuanto pude.

Caminando me aproximé a la Columna de Teodosio, que está en restauración y por ese motivo tampoco fui a la Mezquita del Sultán Suleyman el Magnífico, que en realidad es una de las más grandes y más lindas de Istanbul. Durante el tour aprendí a diferenciar las mezquitas imperiales de las comunes, las imperiales tienen minaretes de a pares, en cambio las comunes sólo tienen un minarete.

Terminé el día, y lo que suponía mi último día activo en Istanbul, con una visita al Museo de Arte Turco e Islámico. Este muy completo e interesante museo está alojado en lo que era el palacio de Ibrahim Pasa y fue construido en el año 1520. Ibrahim Pasa fue el amigo más cercano que tuvo Suleyman el magnífico (de ahí este maravilloso palacio) lo que no obstó para que influenciado por su mujer principal, Roxelana, lo mandara a estrangular. Así era de cambiante el destino, cuando estabas muy cerca de un Sultán...

El museo tiene una colección de libros ilustrados impresionante, aparte de que son muy antiguos la belleza de cómo están ilustrados, el trabajo caligráfico y las encuadernaciones son de una belleza deslumbrante. La colección está formada especialmente, pero no únicamente, por Coranes antiguos y libros de caligrafía.

También es formidable la colección de alfombras antiguas y que cubre todos los estilos y períodos. Desde los de Asia Central, hasta los netamente otomanos. Tiene salas y salas diseñadas y dedicadas especialmente a las alfombras.

También es muy completo en cuanto a muebles, artefactos decorativos, mosaicos y objetos de la vida cotidiana de la cultura turca e islámica.

La visita a este museo no hizo más que ratificarme el enorme grado de sofisticación y refinamiento que poseen estos pueblos. Lamentablemente mi visita fue muy cerca de la hora de cierre y no pude hacerla con el detenimiento que se merece. Tendré que volver a visitarlo la próxima vez que venga a Istanbul.

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22 y 23 DE OCTUBRE DE 2009

El Karma Turco... O la estolidez permanente

Por un momento pensé que ya se habían terminado los accidentes (¿incidentes?) en mis acciones diarias. Pero no, no hace falta andar en moto para que desaparezcan cosas, o el viaje tenga sus imprevistos. De esto tendría que haberme dado cuenta más temprano. Ya cuando embarcar la moto me llevó tres días completos de trámites ridículos, esperas estériles en el puerto, número provisorio de contribuyente equivocado, traducción de pasaporte y demás; ya ahí tendría que haber visto los signos de un país que no me iba a dejar ir tan fácilmente. Como recordaran, las demoras mencionadas más arriba me forzaron a correr mi fecha de salida de Istanbul del 19 al 22 de octubre. Todo bien, fue una decisión racional; Istanbul era un punto fundamental de mi travesía y no pensaba sacrificar nada de lo que realmente quería ver y vivir en esta ciudad pudiendo quedarme unos días más. Vale decir que fue una demora productiva… Pero todavía me faltaba lo peor. Julie me iba a pasar a buscar a eso de las 11, para llevarme al aeropuerto, el día 22. Así que por la tarde del 21 me puse a hacer la valija con prolijidad. Papeles, regalos, las cosas más frágiles entre la ropa más blanda y así. Termino con el bolso y empiezo con la mochila que viaja conmigo en cabina. Más papeles, computadora, cables, libros, etc.… Después, lo que queda del dinero (poco, muy poco) documentos, pasaporte, pasaporte…, pasaporte, PASAPORTEEE!!!!!

Toda, toda la noche me la pasé buscando el pasaporte y el porta documentos con la cédula verde de la moto. Perdidos irremisiblemente, irremediablemente, endemoniadamente, perdidos. Hago memoria, pienso, dónde vi ambas cosas (que siempre mantuve juntas durante todo el viaje) por última vez, y después? Después mi memoria es un blanco infinito, una gran sábana blanca, sin un indicio, una marca, una nada. Perdidos… Como siempre, la primera sensación fue que se había acabado todo, París, Barcelona, todo mi programa de actividades. Todo. Llamé a Cecilia y Patricio a Buenos Aires y me dieron algunas líneas de acción para no perder el pasaje y minimizar costos. Siempre al pie del cañón, los dos, cada vez que los necesité durante todo el viaje.

A la mañana temprano me comuniqué con Julie (una santa Julie), quien apareció al poco rato y me llevó a hacer la denuncia de la pérdida a la policia. Se imaginan, solo, buscando una comisaría y además hacer una denuncia, ¿en turco? Mientras el oficial tomaba declaración (a Julie, por supuesto) y yo aportaba los elementos necesarios; Julie celular en mano llamaba a la embajada argentina en Ankara, porque en Istanbul no hay ni una oficina consular, se peleaba con la secretaria particular del embajador, ubicaba a su amiga Marietta quien trabaja en el Consulado y entre las dos acomodan las cosas para darme un pasaporte nuevo en el mismo día. De la comisaría partimos raudos al Aeropuerto, ya que tengo que viajar a Ankara (volviendo a Asia, pero no como me lo imaginaba). Desde el auto Julie se comunica con British Airways y conseguí cambiar mi pasaje para el día 24 con una penalidad mínima. En el avión pienso en cómo y cuánto tiempo me hubiera llevado llegar a una solución aceptable si no hubiera estado Julie de por medio. No hay manera de agradecer todo lo que hizo por mí durante mi estadía en Istanbul. Marietta en Ankara me entregó el pasaporte en 1 hora y de ahí me volví al Aeropuerto. Llegué al departamento en Istanbul ya pasadas las 12 de la noche.

El 23 me levanté tarde. Acomodé mis cosas y me di cuenta que me era difícil armar una agenda para ese día, porque yo ya estaba mentalmente ido y sin programas pendientes en esta cautivante ciudad, a la que sé que volveré. No estaba para un Hamam, ni para nada en Sultanahmet, entonces me acuerdo que hay un excelente museo militar no tan lejos del departamento. Agarro la calle, hago una pasada rápida por la casa museo de Mustafá Kemal Atatürk, este héroe nacional extraordinario, fundador de la República Turca, en 1924 cuando el Imperio Otomano ya era sólo un despojo, uno de los 100 más importantes líderes mundiales. Bueno, hecha esta introducción, les cuento que el museo no vale gran cosa y salvo que tengan un interés especifico en el tema, no gasten su tiempo ahí.-

Por suerte estaba el Museo Militar. Este espléndido museo cubre dos plantas muy grandes, además de la sección de artillería que está en varios patios. En el piso de abajo se pueden ver armas y armaduras medievales, uniformes, estandartes (propios y tomados en batalla). También pueden verse armas blancas y de fuego y uniformes muy trabajados en plata y oro y adornados con gemas, como si fueran verdaderas joyas. También está la cadena que los bizantinos cruzaron en el Cuerno de Oro durante el fatídico sitio de 1453. En el primer piso también hay salas dedicadas a la Guerra de Independencia, la Primer Guerra Mundial y una sala dedicada a Atatürk.

En el museo me hizo gracia ver cómo los turcos rescatan a Timur como un propio, pero no así con Genghis, a pesar de que el primero veía como su mayor mérito genealógico ser descendiente del gran Khan mongol. Cosa que era en forma no directa. Hay una razón, ambos guerreros fueron un castigo tanto para los cristianos, como para los musulmanes; sólo que Timur era musulmán, y los turcos tienen como una acción negadora muy fuerte hacia los griegos y lo no islámico.

Finalmente el 24 dejé Istanbul hacia París. En el aeropuerto me tuvieron un rato larguísimo con el tema del Pasaporte renovado. Como había entrado por tierra a Turquía, no me tenían registrado en el sistema y empezaron a hacerme mil preguntas. Tampoco quería hablar de la moto, porque donde la mencionase el tema se iba a ampliar inmediatamente a la documentación respectiva y a su eventual tránsito y forzosa exportación. Así que estaba en la típica situación de contar, pero cuidando no demasiado, porque en cualquier momento quedaba empantanado en mi propia narración. Pasé los controles, tome mi vuelo y a eso de las 9 de la noche llegué a la Maravillosa París.

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JUEVES 29 DE OCTUBRE DE 2009

De una punta a otra del Mediterráneo

Serrat decía: "De Algeciras a Istanbul…" Lo mío es, finalmente, de Istanbul a Barcelona! Parece mentira estar acá, después de todo lo recorrido. Más de once mil kilómetros, dos meses cumplidos holgadamente, siete países transitados con la moto, infinidad de avatares que les fui narrando como pude y un contacto muy cercano con una realidad que me era desconocida, y que, como dijo Marcos en uno de sus comentarios, me produjo un cambio de paradigma y una explicación distinta de las causas que me hicieron embarcarme en esta aventura. Causas que todavía no termino de develar, pero que van redondeando poco a poco un panorama personal, que si bien no me sorprende, recién ahora voy comprendiendo. Creo que salgo de este viaje mejor que como entré. La pérdida de documentos, valijas y demás es la metáfora de costumbres, conceptos y prejuicios, que también fui perdiendo en el camino. Creo que todo lo que he visto me ha hecho más flexible y contemporizador. Paradojalmente, el cumplimiento, casi exacto en las fechas propuestas, de los distintos objetivos ha derruido la omnipotencia vana y me ha dejado con la sensación de que es posible lograr lo que se desea, pero con mucho trabajo y una gran cuota de humildad. Por otra parte, ha redoblado mi admiración por los ejércitos, mercaderes y viajeros del mundo antiguo, que realizaban, pero a pie estas ,mismas marchas por desiertos y montañas y con dificultades logísticas desconocidas para uno. Hubo gente, como las familias de Langor y Tsalka, que siendo muy pobres me alojaron en su casa. Muchos más que compartieron sus comidas y todas las personas con las que entré en contacto siempre pusieron su mejor buena voluntad para ayudarme. No sólo no sentí un choque cultural, a pesar de las diferencias en las más diversas costumbres, sino que vi que valía la pena amoldarse y adoptar los usos locales, tanto desde un punto de vista meramente práctico como también para lograr una mejor comunicación y una fluida convivencia. Me acuerdo ahora cuando mucha gente me preguntaba por la seguridad en estos países; la verdad es que nunca tuve ni un solo problema, ni una situación donde sintiera que mi seguridad pudiera estar amenazada por alguien. Las situaciones enojosas que viví, fueron sobre todo con las fuerzas policiales y de seguridad de Uzbekistán, que se deben considerar herederos directos de la KGB o dela Gestapo.

Por eso cuando llegué a París sentí como una onda de choque terrible. No vi en París una comunidad, como estaba acostumbrado a ver, diría que hasta incluso en Istanbul, sino que lo que percibí fue un mundo de múltiples individualidades, con muy pocos puntos de contacto entre sí y con un nivel de compromiso muy bajo hacia los congéneres. Enorme riqueza, un nivel de gasto asombroso, un lujo desbordante por las calles, pero una multitud (sobre todo de turistas) indiferente embarcada en un programa de vana autosatisfacción.

Ya en Barcelona me calmé un poco. Esta es una ciudad que me resulta mucho más humana y agradable; no será Asia Central, pero casi que se puede vivir. También llena de turistas y de ruido, pero por algún motivo que todavía no puedo explicar bien, siento que tanto visitantes, como locales tienen un manejo distinto de su relación con el resto de la humanidad que el que se ve en los parisinos. Pero ya desde Tbilisi noto que las ciudades grandes, sea la que sea, me agotan rápido. Es como que les perdí la paciencia a las aglomeraciones de gente, al ruido y al tráfico de autos.

Entrando en tema, les cuento que por la mañana fui a la Redacción de la revista "Sólo Moto 30" editada por el grupo Alesport, que como todos los motociclistas sabemos, si no es la más importante, es una de las de mayor gravitación en idioma castellano, dedicada a nuestra afición.

Ahí tuvo la enorme amabilidad de recibirme Tono García, Responsable de la Sección Turismo para "Sólo Moto" y "Sólo Scooter". Con Tono me había puesto en contacto antes de iniciar el viaje y ya desde entonces me había confirmado la publicación de dos notas. En la conversación que tuvimos hoy vimos que hay material para tres notas y además me orientó acerca de que información considera de interés para sus lectores. Después me hizo una visita guiada por la redacción y tuve el placer de conocer a Luis Morales que es el Jefe de Redacción, con quien hablamos un rato de mi viaje y de otros temas. Entiendo que para el normal de los mortales todo esto puede querer decir poco; pero para mí estar ahí fue la experiencia maravillosa de ver la "cocina" de una revista que sigo mes a mes y que forma parte integral de mi vida de motociclista.

Comentario de pasadita nomás; no saben las motos que hay en Barcelona y la cantidad! La otra diferencia con nosotros, radica en que el tránsito es muy ordenado y seguramente debe ser un placer andar en moto por esta ciudad.

Les cuento que además en el piso había 2 motos de colección. Una Honda y una Bultaco, en un estado excelente. Además el ambiente era bastante divertido y eso que caí en un día de cierre, así que los pobres estaban a los apurones. Pero igual se interesaron muchísimo por el viaje y me hicieron sentir como un amigo de la casa, sobre todo Tono, que fue amabilísimo durante toda la recorrida.

Mañana me toca la Mesa Redonda en la Universidad Autónoma de Barcelona. La verdad es que me da más stress que el cruce del Pamir! El tema a tratar es sobre las fronteras y de eso tengo alguna experiencia. Sobre todo en Uzbekistán y el puerto de entrada a Baku! ¿Se acuerdan, o ya se olvidaron de todo?

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VIERNES 30 DE OCTUBRE DE 2009

Del Pamir a la Universidad Autónoma de Barcelona...

El 29 recibí un mail de Adolfo Salmayn que decía: "El contenedor con tu moto esta punto de descargarse en Malta para transbordar al buque que lo traerá hasta Buenos Aires." Todo de acuerdo a lo previsto, pero para mí fue una excelente noticia y le agradezco a Adolfo que me la haya participado. Ya llegará la moto y ya se irá organizando mi vida nuevamente alrededor de mi momentáneo sedentarismo.

Me quedo pendiente el otro día, pero de todo lo que charlamos con Tono en la Redacción de "Sólo Moto", surgió en un momento que el también tenía a Alejandro Magno como figura histórica de su preferencia y que compartió conmigo muchos de los lugares referidos a este héroe, que visité. Espero que algún día él también concrete su deseo y pueda hacer un viaje sobre los pasos de Alejandro.

La que siempre reaparece es Lara, con sus aportes gastronómicos. Fui a "Txapela", que como recordaran es un lugar que ella me recomendó. Buenísimo, así que traslado la recomendación a todos aquellos que visiten Barcelona. La gastronomía de esta ciudad es de otro planeta! Uno se la pasa comiendo y picando y tapeando, todo el día. Cuando no es un bar es el mercado, y cuando no un restaurante y así...

Bueno, llegué a la Universidad Autónoma de Barcelona! En el marco del programa del Master de Mediación Intermediterránea, se está desarrollando un Seminario acerca de los "Signos de la Contemporaneidad" y dentro de éste era el ciclo de conferencias sobre "Fronteras" al que fui invitado. No sólo fui invitado, sino que me dieron el cierre de la conferencias. Eso sí que fue un nuevo y sorpresivo stress!!! Para mis adentros me cuestionaba sobre si los profesores de todo este mundo doctoral, de elevadísimo nivel intelectual y científico eran conscientes de lo que estaban haciendo al invitarme. Corresponde, y lo hago con enorme placer, que en este punto agradezca a la Dra. Lucrecia Escudero-Chauvel, que me haya propuesto para esta conferencia y a la Dra. Teresa Velázquez que me haya cursado la invitación correspondiente. A las dos les estoy, más que reconocido por este gesto que me destaca injustamente y me honra más allá de mis pobres merecimientos de nómade posmoderno.

Abrió el ciclo la Dra. Escudero, quien habló de las fronteras en relación a los espacios cercanos del ser humano. Por ejemplo, se considera que el espacio personal está dentro de los 45 centímetros. Un tema interesante en extremo y que ella desarrolló con una profundidad y erudición tales, que ni siquiera me animo a intentar resumir. Luego siguió la Dra. Carmen Martínez Romero quien habló de problemas de la Identidad y el cambio de la visión del hombre del Medioevo al Renacimiento, pasando de la justificación teosófica a la logosófica (menos mal que tomé notas…). Fue casi complementaria con mi experiencia de viaje, porque ella ejemplificó con Mezquitas y edificios que en España pasaron del Islam al cristianismo y mi experiencia en Asia fue la de ver los edificios que de diferentes religiones y culturas, sobre todo en Istanbul, pasaron al Islam.

En mi caso preparé un Power Point, donde con fotos de mi viaje hablé de los diferentes tipos de fronteras con que me encontré, convencionales y reales. La diferencia de cómo son vividas las fronteras y los espacios por los nómades y la gente establecida. Como cosmopolitismo y multietnia noson términos equivalentes; ni tampoco la globalización y la "macdonalización". También de como la Ruta de la Seda fue un elemento globalizador temprano. Después me referí a los caravasares como integradores de fronteras y tomé el caso de Troya y Gallipoli como ejemplos de fronteras sangrientas. También trabajé un poco la idea del umbral dentro de la frontera. Y finalmente dejé planteado al propio viaje como una frontera esencial. Lo sorprendente es que en lugar de echarme de la UAB y del Master a tomatazos y abucheos, quedaron muy contentos, ya que, según la opinión de la mesa, era valioso el aporte desde la práctica y no sólo y exclusivamente la visión intelectual. En fin, en ese tema ya no me meto… La conferencia fue filmada, así que si alguno quiere una copia para sus noches de insomnio, no tiene más que pedirla...

Algunos datos, la UAB tiene en este momento 50.000 alumnos! Cubre con su campus una superficie de varias hectáreas, ya que es enorme; y está considerada una de la Universidades de mejor nivel de España y Europa.

Después de la conferencia nos fuimos a almorzar, almuerzo que duró hasta pasadas las 17 y a la noche, los integrantes de la mesa nos fuimos de tapas a un lugar llamado "La Vinatera", a que no saben que se toma ahí???

En fin, así estoy hoy...

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1 Y 2 DE NOVIEMBRE DE 2009

Sitges, París y Umberto Eco

El domingo 1 nos fuimos a Sitges, conducidos por Teresa Velázquez, que es un pueblo medieval que está sobre la costa catalana. Si bien estaba lleno de visitantes y turistas, la mayoría eran locales y el paseo fue una maravilla. El pueblo ha mantenido mucha construcción antigua y pueden verse las diferentes influencias culturales que tuvo España durante ese período de su historia. Aparecen en las enredadas callecitas típicas de las ciudades del Medioevo, la mezcla de lo español austero con el barroco y alguna influencia islámica.

Lo que no sabía es que en esta ciudad se lleva a cabo el Festival de Cine de Terror, por lo que en la explanada hay una estatua alegórica, a la que le saqué una foto en homenaje a mi hermana Inés que es directora de cine. También pude ver a unos artesanos (artistas?) que hacen esculturas en arena. La que les estoy mostrando es de un pianista en tamaño natural. Me pareció notable, como los escultores que hacen figuras en hielo. Lo que Michel Onfray llama el arte efímero. Cuando le pregunté, el escultor me dijo que le llevaba cerca de tres días hacer la escultura completa.

El lunes volví a París y en mi casilla de mail ya estaba el programa de las conferencias dadas en la Universidad Autónoma de Barcelona, así que aprovecho para adjuntarlo en esta nota y agradecerles a Valentina Sini y a Teresa Velázquez todas las amables atenciones que recibí durante mi estadía en Barcelona y la visita a la Universidad

Teresa Velázquez me hizo llegar un pedido de aclaración sobre el Master que transcribo literalmente, para el conocimiento de ustedes: "Hay que hacer constar que el acto se hizo en el Módulo de la UAB pues el master se imparte en tres universidades (Autónoma de Barcelona, Ca'Foscari de Venecia y Paul Valéry de Montpellier III) Por otra parte, también estaban presentes los alumnos de la Diplomatura de Postgrado "Comunicación, cooperación internacional y mediación sociocultural en el Mediterráneo".

A las tres de la tarde del lunes 2 fui a la Galería del Grand Palais a ver la muestra de "De Bizancio a Istanbul" , con lo que estaba dando por cerrado mi ciclo de Asia Central. Todo lo que no pude apreciar con más detenimiento en Istanbul, algunas imágenes de los domos, ropas otomanas y piezas que se habían retirado de Topkapi estaban en esta magnífica exposición, extraordinariamente bien puesta y ambientada con gigantografías y fotos y vídeos de las distintas épocas de Istanbul. Evidentemente esta exposición no puede alcanzar todo el esplendor que tiene la ciudad , sus monumentos y sus obras, pero sin lugar a dudas da una idea bastante certera de lo que uno puede encontrar en una visita a la misma, además de armar con las piezas expuestas un resumen de la historia de la ciudad.

Después del Grand Palais pude vivir una de las emociones intelectuales más fuertes que recuerde. Gracias a la influencia de Lucrecia Escudero fui invitado a la conferencia que dio Umberto Eco presentando su último libro, "El Vértigo de la Lista" en el Auditorio del Louvre. Las entradas ya estaban agotadas desde hacía tres semanas y nosotros tuvimos entradas VIP, en primera fila, junto a los editores y todos los personajes del jet set intelectual. Dentro de un ciclo de conferencias del que participaron Robert Badinter en el 2005, Toni Morrison en el 2006, Anselm Kiefer en el 2007 y Pierre Boulez en el 2008, el Louvre invitó a Umberto Eco a compartir una nueva mirada sobre las colecciones del museo. Durante la conferencia Eco expuso con su habitual profundidad, no exenta de ironía y gracia, una descripción de listas posibles, pasando por los principales autores mundiales relacionados con el tema. Desfilaron, gracias a su erudición renacentista, en brillante sucesión Homero, Georges Perec, Borges, Rabelais y Flaubert como los más destacados escritores que han elaborado listas o que han construido una parte de sus obras basados en ellas. La conferencia concluyó con una referencia al poema de Borges que menciona la lista de los animales del emperador. Como les decía al principio de este párrafo, la sensación de estar en el Louvre, escuchando a Eco fue una experiencia personal única e imborrable.

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VIERNES 6 DE NOVIEMBRE DE 2009

Final de etapa. Nuevas fronteras

Estoy en el aeropuerto de Heathrow, Londres, son las 18:45 hs. En un par de horas tomaré el avión que me llevará a Buenos Aires. Me resisto a pensar que el viaje, finalmente está llegando a su consumación. Por eso el subtitulo de final de etapa. Quizá esta primera instancia, por ser la inaugural de las que espero que vengan, sea la más importante. Y no sólo por eso, sino porque también marca con mucha precisión la frontera del cambio. Aún en la eventualidad de que no pudiera hacer más viajes, ya mi visión e interpretación de la realidad se han modificado profundamente. Se abren nuevas esferas de interés y siento como si lentamente me fuera integrando a un universo más extenso, al que también se le pueden ir expandiendo sus fronteras.

Miro hacia atrás, reveo las fotos y recuerdo, aleatoriamente, sin orden predeterminado diferentes situaciones, personas, incidentes, frustraciones, momentos de desesperanza, amaneceres y alegrías. Quiero volver, a Bukhara y a Longar; a Troya y a Dushanbe. Quiero volver a emocionarme por gestos mínimos y dejar que me brillen los ojos cuando alguien parta su pan conmigo. Desayunar en alguna posada con ciclistas locos como uno y pasar de un día al otro planificando caminos, dudando sobre si será posible continuar o si todo terminará en el próximo instante. Quiero compartir Amasya con mis hijos y también Tash Rabat y Khiva. Salir de la burbuja del turismo pre configurado, limpito y macdonalizado para entrar en las maravillosas realidades de personas que viven con total naturalidad en otras culturas y que estructuran sus vidas alrededor de otros valores. Todo esto quizá sea un mundo, lamentablemente, en extinción y yo no sea más que un dinosaurio con sangre de temperatura equivocada para estas épocas. Puede ser que esté viviendo fuera del mundo y que sólo sea un privilegiado que puede realizar su fantasía, pero aún en ese caso mi fantasía tiene valores más profundos que el escenario de las marcas de consumo obligado. Aún en ese caso prefiero la metáfora nómade de aquel que arrea su rebaño por encima de la autopista, en una paradoja llena de significados, a vivir en ciudades donde estamos matando y muriendo por míseros espacios y artículos vanos. Aún cuando lo mío sea una fantasía, es entonces sólo una de las fantasías posibles y todavía queda pendiente demostrar que la contracara, que lo masivo y habitual no sea también otra fantasía. Con el agravante que lo único probado es que esta realidad - fantasía de lo socialmente vigente sólo ha creado alienación y una insatisfacción imposible de solventar; ya que ese postulado está en la raíz del planteo de la sociedad occidental actual, porque sólo puede haber necesidad permanente de consumir si la insatisfacción es también permanente.

Miro hacia atrás con cierta melancolía. Miro estos últimos dos meses y medio y me doy cuenta que he prolongado esta primera etapa cuanto he podido, con elementos enormemente válidos y enriquecedores. La estadía europea, París y Barcelona, sirvieron como cámaras de meditación y maduración. Le dieron al viaje su justo marco, expandiéndolo de la mera esfera de la aventura motociclistica, para posicionarlo como una experiencia más extensa y profunda sobre diferentes realidades. Barcelona me obligó a articular y encontrar un hilo de coherencia en el periplo que estaba terminando. Escuchar a Eco me obligó a repensar, a hacer el esfuerzo intelectual de ver mi propia lista (de sucesos, de valores, de creencias), depurarla y rejerarquizarla. La última semana que estuve en Paris coincidió con la muerte de Claude Levi-Strauss, indiscutidamente uno de los grandes pensadores del S. XX. El había afirmado hacía varios años que ya no pertenecía a este mundo. Al menos, no estoy solo y la compañía no puede ser mejor.

Los últimos días en París aproveché para relajarme, disfrutar de la ciudad, organizar algunos pensamientos, conocer gente muy interesante y escuchar jazz. Ya que tuvimos la oportunidad de ver a Lonnie Smith en el "Duc des Lombards". La formación es la clásica de Hammond B3, guitarra y batería. Tocaron con mucha energía y más funk que lo que me gusta, pero fue toda una experiencia ir a un club de jazz en su capital europea. A la noche siguiente fuimos a otro club del barrio latino, donde se juntaban músicos de jazz locales a zapar. Era un sótano como la "Cave" de los Beatles. Muy divertido y con mucha onda cool, donde no cabía un alfiler de lo atestado que estaba.
Después de un viaje muy agradable de vuelta, ya que tenía a una joven inglesa al lado muerta de miedo con la que hicimos larga charla, tanto como para intentar calmar sus temores de que el avión se desplomara. Llegué a Buenos Aires y no sólo estaban mis hijos que habían venido a buscarme, sino que también vinieron mis leales amigos, Mariana, Manuel y el "Black" a hacerme de comité de bienvenida.

En estos días redactaré las notas que van a ir a las revistas de España y de Argentina, e intentaré ir generando otros puntos de encuentro con ustedes. Como ya se dieron cuenta, si bien este viaje terminó, los cuentos, historias, anécdotas y proyectos recién empiezan.

Si me quieren contactar, les sugiero que o bien lo sigan haciendo en la página, o sino directamente a mi mail: rutadelaseda2009@hotmail.com

Quizá la pregunta que todos se hagan es qué fue lo más valioso de este viaje, y la respuesta es simple. Lo más valioso del viaje fueron ustedes. Nada tiene más valor que el apoyo, afecto, interés y seguimiento, con que me fueron acompañando. Dudo que hubiera podido terminar esta travesía de no haber estado ustedes del otro lado. Cuando me flaquearon el cuerpo o el espíritu, sentí que no podía defraudar toda la confianza y el cariño que ustedes habían depositado sobre mí. Por eso pude completar diariamente las notas de la página y las etapas diarias, por más que me sintiera excedido y exhausto en más de una oportunidad. Ustedes me dieron la fuerza y el coraje para seguir.

Una vez más, muchas gracias, sigamos en contacto y ya les iré informando las novedades que se produzcan. Un muy fuerte abrazo y ¡Hasta siempre!

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